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Entrevista y traducción: Luis Benítez

Fotos: gentileza archivo de The Littoral Press


Autor de más de una docena de poemarios y obras de narrativa, fuertemente polémico, el poeta inglés Mervyn Lindford desarrolla una poética donde predomina la evocación de la Inglaterra rural, con  sus lagos, prados y fauna, que poco a poco ha ido desapareciendo a manos de la tecnología y la industria. Ha recibido el primer premio del Concurso Abierto de Hastings y del concurso de poesía “John Clare”, además de otros reconocimientos nacionales y locales, en certámenes de poesía para adultos y para niños. Como editor, ha llevado a prensas obras de poetas británicos de diversas ópticas, bajo su sello Littoral Press. Mervyn Linford brinda habitualmente charlas y lecturas de su poesía y prosa y es uno de los autores que intervienen repetidamente en el Festival de Poesía de Essex. Sus trabajos son publicados en numerosas revistas, periódicos y antologías y difundidos a través de la radio y la televisión a nivel local y nacional.

-¿Qué puede decirle a nuestros lectores respecto de su comienzo y desarrollo como escritor?

- Mi familia es de la clase trabajadora y había muy pocos libros en mi casa paterna. No obstante, yo sentía una gran fascinación por ellos. A la vez, estaba muy interesado en el mundo de la naturaleza y solía visitar la biblioteca local para tomar en préstamo libros que me permitieran aprender más sobre la flora y la fauna local. Aunque hay que decir que, aparte de los libros de historia natural y el catálogo de Stanley Gibbon sobre sello de correos no había leído mucho más en esa época: leía cómics y debo admitir que estaba más interesado en las imágenes que las palabras. En la escuela nos enseñaron algo acerca de famosos poetas ingleses del pasado, como Wordsworth, Coleridge, Shelley, Byron y Shakespeare, etc., etc. Estas lecturas eran demasiado avanzadas para mí en aquel entonces y la única poesía que me interesaba eran los versos escritos por los alumnos en la revista escolar. Mi primer poema publicado fue publicado en esa revista… aunque tengo que admitir que se trataba de uno robado directamente a mi padre,  llamado “Invierno”. No era un auspicioso comienzo para un escritor: ¡Un plagiario, nada menos! Mis años de adolescencia estuvieron prácticamente libres de contacto con la poesía; estaba muy ocupado con la cerveza y las chicas. A los 18 años me uní al ejército. Lamentablemente tuve un accidente de tráfico y fui dado de baja después de sólo dos años de pertenecer a las fuerzas armadas. Mi expediente de servicios indica la causa: “Al no poder cumplir con el ejército”, según los requisitos médicos. He estado con discapacidad desde entonces. No era tan malo cuando era más joven, pero según pasan los años mi discapacidad tiende a empeorar. La pesca, tanto en agua dulce como en el mar, es una fuerte afición mía, desde que tenía 6 o 7 años. Uno de celebridades de la televisión de Gran Bretaña del pasado, Jack Hargreaves, conducía un programa llamado “Fuera de la Ciudad”, donde informaba todo acerca de la naturaleza. A veces se iba de pesca y siempre hablaba del “otro ojo”, la otra mirada que tienen los pescadores. Esto es algo que siempre he tenido. Si el resultado de la pesca era pobre, entonces, en vez de sentarme aburrido a mirar alrededor, me dedico a recorrer los campos y los setos y estudiar la vida silvestre. Cuando tenía 27, fui a la biblioteca fui la ciudad donde yo vivía y en el sector de libros devueltos encontré una antología titulada “Poesía de la naturaleza”. Tomé en préstamo ese libro recién devuelto, lo leí, y estaba absolutamente asombrado por la calidad de la obra que contenía. Supe en ese momento que quería ser poeta. Ninguna otra cosa podría hacer. Me convertí: yo había visto la luz, reconocido la verdad, y había sido cautivado por la belleza.

-¿Qué tipo de poesía comenzó a escribir?

-En ese momento, cuando empecé a escribir en serio, gran parte de mi trabajo era rimada y, si soy honesto, no era un trabajo muy bueno. Yo estaba más o menos realizando una copia de escritores del pasado y no sabía que esos estilos rimados habían sido superados por la poesía moderna. Cuando supe de la existencia del verso libre, ya había llenado varias bolsas de basura con poemas rimados descartados. Entonces comencé de nuevo, tratando de dominar el verso libre. En aquel momento yo era muy consciente de la observación de T.S. Eliot, respecto de que “no hay tal cosa como el verso libre para aquellos que quieren hacer un buen trabajo”. Para mí, el verso libre era una cosa pero la poesía que rayaba en prosa, muy otra. Siempre he pensado que hay tres aspectos principales en la poesía – el significado, la música y de asociación. Para mí todas estas facetas son importantes, pero en mi mente la poesía sin música es casi una contradicción en términos. El significado es probablemente el menos importante de los tres para mí. Las cualidades del lenguaje asociativo vienen a continuación de la música en importancia, en lo que a mí respecta.

-¿Cómo fueron sus primeros pasos como poeta editado?

-Parte de mis poemas fueron aceptados por algunas de las revistas literarias más importantes del país, además de ser incluidos en una serie de antologías publicadas por la editorial Brentham. Mi confianza fue viento en popa, por lo que les presenté una colección. Ellos dijeron que todavía no me podían publicar individualmente, pero si yo estaba dispuesto a compartir un libro con otro poeta local, Frédéric Vanson, podrían publicar un poemario llamado “Dos poetas de Essex”. ¡Una oferta que no pude rechazar! Mi segunda propuesta editorial, “Hablando con las abejas”, la presenté a una de las grandes editoriales inglesas,  Faber and Faber. El editor me dijo que había disfrutado de mi trabajo, pero que lamentaba no poder ofrecerme un contrato. Agregó que, sin embargo, siempre estaría feliz de ver mi trabajo en el futuro. Luego envié aquel poemario a Carcanet Press. El editor, Michael Schmidt, dijo que tenía que estar 100% seguro antes de publicar y que sólo estaba un 99% seguro de mi trabajo. Añadió que él pensaba que pronto yo sería publicado por una de las editoriales pequeñas o, incluso, una de las principales. Eso me llevó a tener el segundo poemario publicado por mi primer editor, Brentham Press.

-¿Cómo eran sus progresos técnicos, por ese entonces?

-Después de un tiempo me sentía más y más desilusionado con el verso libre. Sentía que en general mi trabajo se estaba volviendo más y más parecido a la prosa. No todos los poemas, es cierto. Algunos eran muy buenos versos: apretados, rítmicos y concisos, ricos en imágenes, con capacidad asociativa y líricos. Sin embargo, gran parte de ellos me parecían picados por la prosa. Necesitaba encontrar una manera de escribir poesía que hiciera a los versos “tanto fijos como libres, como en una canción”, algo que dijo el poeta Edward Thomas (1), durante la Primera Guerra Mundial. Un amigo de Thomas, el poeta norteamericano Robert Frost (2), también dijo: “que escribir poesía sin rima era como jugar al tenis sin red”. El poeta inglés John Betjeman (3) dice que las rimas han disparado las asociaciones en su mente, asociaciones que no tendría de otro modo. Yo siento lo mismo He reunido una colección titulada “Las Bienaventuranzas del Silencio”. Cada poema de la colección tiene la forma de un soneto, un tipo de soneto que había inventado para mí. Los conocedores de la forma del soneto, probablemente, dirán que no es un soneto clásico;  sin embargo, llamémoslo soneto “irregular”. Mi soneto consta de cuatro tríos y un pareado final. El triplete de primero y cuarto, tienen su propio esquema de rima, al igual que el segundo y tercero. El pareado final utiliza la rima de los tripletes segundo y tercero. A propósito utiliza pararrima tanto como sea posible -es decir, la asonancia y la consonancia- en lugar de la más perfecta rima masculina y femenina. A fin de inhibir los ritmos más fuertes de la forma del soneto empleé abundantemente el encabalgamiento – es decir, a través de líneas de ejecución. Lo que yo buscaba era una fuerte estructura subyacente y un tono de conversación más libre en la superficie. Esto creo que he conseguido, ¡algo fijo y libre, como en una rima!

 

-¿Cómo fueron recibidas sus innovaciones formales?

-Lamentablemente, desde que me he vuelto más formalista en mi acercamiento a la poesía, las revistas han ido aceptando menos mis colaboraciones y no he tenido suerte con los editores de libros de poesía tampoco. Esta fue la razón por la que fundé la editorial The Littoral Press. No sólo para publicar mi propia poesía y la prosa, también para publicar la poesía de otras personas que -de otro modo- podrían ser ignoradas por el mundo de las publicaciones de poesía en general. Mi criterio de la publicación no se limita a aceptar trabajos formalistas. También publico poemarios en verso libre, que cumplen con la máxima de T.S. Eliot que antes señalé: “no hay tal cosa como el verso libre para aquellos que quieren hacer un buen trabajo”. Me gusta el verso libre que está altamente forjado. Algunos dicen que nosotros, los seres humanos, vemos el mundo según esquemas preestablecidos. Cuanto mayor sea la presencia de esos esquemas poéticos, mayor es la sensación que promueven en mí. Me hacen sentir que estoy viendo el mundo de nuevo –casi su creación, de hecho-. The Littoral Press está prioritariamente interesada en la poesía de la naturaleza y el espíritu, que parece ser algo carente de interés en el momento actual. No se publica tanta poesía sobre la naturaleza, ni de lejos, tanto como se publica aquella que trata de asuntos humanos. La poesía de tipo espiritual recibe muy poca atención del mundo editorial actual, en Gran Bretaña.

-“Littoral” también se llamaba una revista de poesía que usted publicaba en Essex, hasta hace unos años…

- Así es. Durante dos años he publicado una revista llamada “Littoral – La poesía de la Naturaleza y el Espíritu”. Era una revista dedicada a la unidad en la diversidad. La revista publicó poesía y prosa sobre el medio ambiente y la espiritualidad, así como obras de arte referidas de temas similares. Creo que la revista tuvo mucho éxito tanto en términos financieros como literarios. Se pagaba por sí misma, a través de las suscripciones y estaba muy bien considerada por la gente cuyas opiniones respeto. Lamentablemente, el trabajo se convirtió en demasiado para mí – especialmente porque yo estaba escribiendo poesía y prosa en aquel momento y también está trabajando como editor de una revista de poesía pagana llamada “Pantáculo”. Mi cruzada, si se quiere, con ambas revistas y la editorial, ha sido conseguir que la poesía de la naturaleza y el espíritu fuera mejor considerada. Si mis pequeños esfuerzos en ese sentido han producido alguna diferencia dentro del mundo de la poesía en general, es algo que aún está por verse; probablemente no fue así. Sea como sea, al menos he tratado de resaltar la poesía y la prosa que me parecen importantes. ¿Se puede hacer algo más que eso?

-¿Qué es poesía para usted y cuáles han sido los poetas que más lo han influenciado y por qué, de qué manera?

- Parafraseando un anuncio de televisión para la cerveza lager en Gran Bretaña, que está en el aire en este momento, le diré que “poesía son las palabras que llegan a sitios que otras palabras no alcanzan”. La mayoría de la gente pregunta: “¿cuál es la diferencia entre la poesía y la prosa?”. Yo me pregunto: “¿cuál es la diferencia entre la prosa y un poema?”. La poesía se puede encontrar en otros lugares que no son los versos. Hay muchos pasajes, en muchas novelas, que presentan la mejor poesía. Pero no son poemas. Los poemas son para mí son muy labrados y figurativos dispositivos líricos que recrean el mundo de tal manera, que casi se siente como si lo estuviésemos recreando para nosotros mismos. Sus imágenes, esquemas y el rico idioma asociativo tocan el conjunto de nuestros sentidos de tal modo, que el mundo continuamente se ve fresco y vital. Uno de mis poetas favoritos, el irlandés Louis MacNeice (4), habló de “la embriaguez de las cosas que son diferentes” y sé exactamente lo que quería decir. Como ustedes ya han reconocido, soy más un poeta romántico que otra cosa. Una vez escuché una definición del romanticismo y el clasicismo establecida de la siguiente manera: “si un clasicista tuviese una motocicleta, estaría continuamente desarmándola y volviendo a colocar juntos todos los elementos que la conforman, sólo para averiguar cómo funciona. Por otra parte el romántico sólo querría montar la máquina y sentir el viento soplando a través de su cabello”. Soy un romántico de corazón y busco una continuación de la tradición de poetas como Wordsworth y Coleridge También tengo un toque de clasicismo en mí, en el sentido de que mi trabajo se ha vuelto cada vez más formal y altamente complejo en términos de estructura poética. Parece que estoy tratando de obtener lo mejor de ambos mundos, al igual que muchos de los románticos que creen en Dios y el alma. Hoy en día esto no es tan popular en la sociedad materialista de Inglaterra. Aunque yo creo en Dios y soy un miembro ocasional de la congregación de la Comunión Anglicana, nunca he sido un literalista.

 

-¿Qué papel juega la religión en su vida?

- Siempre he visto la religión en términos simbólicos. Me gustaría ver cosas tales como la crucifixión, como morir en la carne y volver a nacer en el espíritu. Muchas de las religiones mistéricas antiguas de dioses como Tamuz, Dionisio, Osiris y Mitra, tienen una mitología similar a la de la religión cristiana. Dioses que habían surgido de nacimientos milagrosos, de una madre milagrosa, que murieron y resucitaron luego, eran muy comunes en los tiempos clásicos. En estas religiones, hasta se celebró la Eucaristía. De Mitra se decía, incluso, que había nacido… ¡el 25 de diciembre! Los seguidores de todas esas religiones aspiraban a alcanzar la gnosis, el pleno conocimiento de Dios, y la unidad con él. También he estado involucrado en paganismo del mundo moderno. Pagano significa “habitante de la naturaleza”. Los paganos veneran y celebran la naturaleza, algo que es de gran importancia para el medio ambiente en estos días oscuros. Los ciclos de las estaciones, los ciclos de nuestras vidas, y sus correspondencias son para mi forma de entender el paganismo un combate. Habiendo dicho todo lo que hay que decir, estoy más interesado en la espiritualidad que en la religión. La religión puede ser muy divisiva, mientras que la espiritualidad puede ser a la vez más personal y más universal, al mismo tiempo. Si tuviera que ser sincero, diría que la mejor manera de encontrar a Dios hoy en día probablemente sería a través de la ciencia. La astrofísica y la mecánica cuántica son mucho más mágicas y misteriosas que muchas de nuestras religiones más tradicionales, si bien no tienen mucho que decir en el camino de la moralidad. Definitivamente soy un panteísta. El misterio sigue ahí, al otro lado del “big bang”. ¿Qué había antes de la hora? ¿Quién estaba allí antes de la hora? etc., etc… Ahora tenemos partículas que aparecen de la nada y luego desaparecen de nuevo, las partículas que pueden afectar uno al otro de los extremos opuestos del espacio – al instante – y la posibilidad de una secuencia sin fin de múltiples universos. ¿Cuánto más misterio necesitamos? La poesía trata sobre el misterio, se trata de entender la relación con los fenómenos, más que las cosas rectas. Se trata de la música y el amor y la luz y el alma y para mí todo se trata de la naturaleza. Uno de mis poetas favoritos era Wallace Stevens (5). No siempre se entiende lo que dice sobre el arte, debido a su enfoque altamente intelectual a la poesía. No soy un intelectual, crítico o académico, sólo soy un humilde poeta de provincia que ama la naturaleza. Wallace Stevens solía hablar de “la ficción suprema”. Parece que para él la poesía era ficción. En su opinión, si uno mira a la naturaleza durante el tiempo suficiente y con suficiente profundidad, con el tiempo le cuenta una historia. ¿Pero qué era aquello de la “ficción suprema”? Creo que él se refería a “la historia de Dios”. Que mediante el estudio de la naturaleza con el corazón, así como con la mente, se puede llegar a Dios.

 

-¿Cómo fueron recibidas estas opiniones suyas?

- La escritura de la poesía de la naturaleza y el espíritu, al igual que yo, a menudo ha sido acusada de ser irrelevante en este día y edad, acusada de no tener nada que decir sobre el “mundo real”. Esto me parece muy molesto. Soy la primera persona en decir que no hay temas que no pueden ser abordados por la poesía. Todo el universo de los asuntos humanos está abierto a ser comentado por la pluma del poeta, en lo que a mí respecta. ¿Por qué debería ser excluido porque yo escribo sobre la naturaleza y la espiritualidad? En lo que a mí respecta nuestra relación primaria es la que tenemos con la naturaleza. Si no conseguimos establecer esa relación, en ese momento todas las demás relaciones dejarán de existir por completo. ¿No tiene esto relevancia contemporánea? En la base de toda la poesía se dice que se trata de poesía de la naturaleza. Y yo iría más lejos: toda la poesía es también de raíz espiritual. En el principio no había nada, y luego fue el “big bang”. El tiempo y la energía y la materia habían sido creados a partir de “nada”, ¡de la nada, de la singularidad! La energía es materia en una forma y la materia es energía en otra. Piensa en la energía como el pensamiento de Dios. Cuando Dios piensa las cosas se ponen de manifiesto y suceden los fenómenos. Una vez se dijo que todo lenguaje es metáfora. Yo diría que toda la existencia es una metáfora. Lo que vemos como la naturaleza fue creado por el pensamiento y la energía de Dios. Lo que vemos en la civilización está en la base de una metáfora de la naturaleza que pone debajo de ella; es decir, la arena y el cemento y los minerales que crean el vidrio y cemento y los metales que nuestra era tecnológica requiere cada vez más. En los últimos cincuenta años la población mundial se ha duplicado. Las cosas se ponen críticas y sin embargo todo lo que podemos hacer en el mundo capitalista es referirnos al crecimiento perpetuo. El crecimiento industrial y el crecimiento agrícola, con su creciente dependencia de los plaguicidas, herbicidas y fungicidas, los medios son cada vez mayores pero también mayor la población que no puede alimentarse y existe un medio ambiente contaminado y envenenado donde no podemos vivir, por no hablar de la crueldad aplicada a la ganadería con la cría intensiva. La poesía de la naturaleza es importante, muy importante, de manera crítica, así. Sin naturaleza no hay seres humanos, es tan simple como eso. La poesía que celebra la naturaleza y promueve el amor y el respeto del mundo natural debe ser la poesía más importante en esta era actual de la contaminación y el calentamiento global, pero todavía la gente está más preocupada por mirarse el ombligo propio o deleitándose con las relaciones personales, que por la armonización de sus relaciones con el entorno natural. Ser consciente espiritualmente y amar al prójimo y ser conscientes de las necesidades y debilidades de la Madre Tierra es de primordial importancia en este superpoblado, más que contaminado, y excesivamente materialista principio del siglo XXI. Ese es mi caso.

 

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