DYLAN THOMAS EN AMÉRICA 〈02〉, POR JOHN M. BRINNIN

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1952:  June September

No existía forma en la que Dylan supiera que los meses restantes fueron de los más infelices de mi amistad con él. Al igual que muchas otras personas cuyo afecto se transforma de a poco en una intuición, yo había llegado a sentir que él estaba en un estado de infelicidad devoradora y que necesitaba ayuda. Las causas de su miseria eran fáciles de determinar, pero sus fuentes permanecían por debajo de la competencia de uno. Su incapacidad para concentrarse en su trabajo creativo debido a sus viajes americanos, se había convertido en una excusa parcial, y las explicaciones de Dylan en su mente eran consecuencia de las presiones financieras y las domésticas luchas que se fueron tornando inevitables. Sin embargo, cuando sus dificultades financieras fueron analizadas, en realidad parecieron resultar menos pertinentes que su angustia. Una de las sorpresas más grandes que me llevé, a pesar de la preocupación forzada al borde de la pobreza de Dylan, era enterarme que sus ingresos habían sido todos, todos esos últimos años, dos o tres veces más grandes que el mío. Por mucho menos que esa cantidad, algunas familias en Gales o Inglaterra hubieran vivido no sólo seguras, sino en el lujo. Yo sólo podía concluir que la propensión de Dylan en despilfarrar todo su dinero era una compulsión relacionada con su obsesiva manera de beber, negando de esta forma todo su canal creativo.

Cuando Dylan se encontró incapaz de escribir porque estaba acosado financieramente, se dio cuenta de que había sido él mismo el que lo había llevado a tal acoso inevitable A partir de este reconocimiento, Dylan fue atormentado por la culpa y el remordimiento, y no por eso menos obsesivamente atraído a las formas de auto-exarcerbación en la que se había ya convertido su forma de vida.

La pequeña ayuda que podía darle a Dylan, a mi parecer, era: hacer todo lo que tenía al alcance para ayudarlo a ganar dinero en América, y mostrar un afecto y fe hacia él como persona y como poeta. Cuando mis esfuerzos para aumentar su seguridad financiera se volvieron confusos por su extravagancia, traté de demostrarle que yo no consideraba su conducta como un defecto importante, y traté de poner énfasis en el profundo vínculo de la aceptación y confianza que compartíamos en aquel entonces. Pero yo sabía que su infelicidad radicaba en la convicción de que su poder creador estaba fallando y que su gran obra ya había sido concluida.

∇ Extraído de Dylan Thomas in America (An Intimate Journal) by JOHN MALCOLM BRINNIN WITH PHOTOGRAPHS. An Atlantic Monthly Press Book BOSTON Little, Brown and Company TORONTO COPYRIGHT, I955jBY JOHN MALCOLM BRINNIN. Traducción al español de © Juan Arabia, 2015. Diseño Editorial: Doppelgänger.