Poemas de Nika TURBINA (Selección y traducción de Natalia LITVINOVA)

Nika Turbina (1974 – 2002). Poeta ruso-ucraniana, conocida por sus poemas escritos a muy temprana edad. A los 11 años alcanzó la cima al obtener El León de Oro en el Festival Internacional de Poesía de Venecia, premio que sólo había ganado otra rusa: Anna Ajmátova. Sobre Nika Turbina escribían en los diarios, la invitaban a los programas de televisión y a los conciertos poéticos donde recitaba junto a los poetas consagrados. Sabía cautivar al auditorio con su voz que transparentaba desprotección y al mismo tiempo una seguridad amarga y trágica. Según su relato, una vez cayó accidentalmente de un balcón y sobrevivió, sucedió en 1997, sus amigos confesaron que Nika se había lanzado del balcón de un quinto piso después de una pelea, sobrevivió pero su columna vertebral quedó perjudicada. A los 28 años el episodio se repitió y le quitó la vida.

Los caballos en el campo

Los caballos en el campo,
el pasto alto.
Los caballos en el campo
bajo la luz de la mañana.
Las gotas de rocío correrán hasta que amanezca,
rápido, hay que saciar toda la hierba.
Los caballos en el campo,
el chasquido de sus cascos.
El relincho silencioso,
el rumor de la montura.
El sol como un globo,
alejándose de la Tierra,
tiende hacia las crines
sus dedos calientes.
Los caballos dejarán el campo,
pero hasta la noche
en el pasto aplastado
quedarán las huellas
de sus cascos.

Ventanas ajenas
(poema escrito a los 10 años)

Ventanas ajenas, cine mudo,
oscuridad en la calle, luz en la película…
Un niño grita silenciosamente – yo lo estoy meciendo,
los platos rotos dan suerte – yo no la recibo.
Los que no pagaron la entrada, llenaron la sala.
Esta función es silenciosa…
Mi ventana es sonora.
La tristeza empañó los vidrios.

Las novedades del día

Espero
a que alguien
me pregunte
qué vi, con quién,
dónde estuve.
Entonces abro mi libro de novedades.
¿Quieren oír noticias?
Quién murió, quién se fue,
quién se quedó solo…
¿Podemos
simplemente quedarnos en silencio?
Observemos por la ventana
el último tranvía que pasa…
Me gusta mucho la casa adormecida.
Y cuando los acontecimientos del día
se cubren de polvo.
Yo entiendo,
no es a mí a quien esperaban.

(1983)

¿Saben escuchar la lluvia con los dedos?
Es muy fácil.
Toquen con la mano la corteza del árbol,
temblará bajo sus yemas
como un caballo mojado.
Toquen con la mano
el vidrio de la ventana por la noche,
¿lo escuchan?
Le teme a la lluvia
pero debe protegerme
de las gotas.
Acariciaré las gotas con mis dedos
a través del cristal.
¡Lluvia!
Puerta, escuchame puerta,
¡dejame salir!
El murmullo de los ríos invadió la calle.
Quiero escuchar la lluvia con los dedos
para componer música.

(1981)

El mar parece una cúpula bajo mis pies,
el sol se va a dormir detrás de las montañas.
Los labios del mar murmuran,
sus olas abrazan el faro.
Vamos corriendo hacia la casa
para ganarle esta carrera a la oscuridad.
Adormecida, envuelta en sus luces,
mi ciudad se ahoga en la noche.

Borrador

Mi vida es un borrador
donde las letras son constelaciones…
Todos mis días malos están contados por adelantado.
Mi vida es un borrador.
Toda mi suerte y mis desdichas
quedan plasmadas en él
como un grito desgarrado por un tiro.

La lluvia. La noche. La ventana rota.

La lluvia. La noche. La ventana rota.
Y los trozos del cristal se atoraron en el aire
como las hojas que no alcanzó el viento.
Y de pronto el estrépito. Exactamente así
es como se desprende la vida humana.

∇ Selección y traducción de ©Natalia Litvinova, 2016.