Tordo – de Diego Alfaro Palma

Presentamos cinco poemas del libro TORDO (Premio municipal de Santiago 2015 – Cuneta 2014 y del Dock 2016) del poeta Diego Alfaro Palma ( Limache, Chile. 1984).

 

BALLENERO


La primera condición para la caza de ballenas: recibir el arpón al centro del centro de la desazón; asimilar tu soledad de calamar gigante. Toda profundidad es solo geografía inhóspita, porque nada hay sino el hierro en carne, recortando barbas, aquilatando grasas. La delicadeza se abandona en este escenario, coreografía de sangre, su tira y afloja: la cultura de arrancar robles de raíz, gritando al cielo ¡soy un hombre!
Y el terror: el terror va por derecho propio.


MADRIGUERA


A esta casa han llegado todos los huérfanos: objetos o personas o es esto la letra de una canción de velador, real como el vacío agitándose en la materia, las hojas barridas por el temporal, la imagen de un chevy en el óxido del patio mientras los niños que nunca tuvimos juegan a las escondidas sin saber por qué y pedimos que suban el volumen a estas cosas, sacarnos de una vez de los bolsillos: El amor ya no es lo que habita entre medio, sino el dolor que nos une a otros.

CLARABOYA


A Ennio Moltedo


Mejor colgar las llaves, tu casa queda abierta. Las barandas encostradas en sal y tus lentes animados por el movimiento del sol. Hay una paz que va de tu silla a mi libro y queda en el valle que ocultaste con la palabra. La noche no es más que otra de las que inventaste, como la forma ovalada del silencio o la grafía marina de la muerte.
He aquí el finiquito de este oficio atroz. Nadie se dio cuenta; tu oficina, una libreta, el amor a los cables y a las puertas.

III

el cadáver tantea la humedad
arrojado a un lugar que desconoce
desde una araucaria la noche en forma de pájaro
ninguno de nosotros estuvo ahí o fue arrestado
la bala adentro borbotea al pasar del río
su figura se pierde entre la niebla
como una sombra que asoma entre los hielos
el primero en descubrirla fue nuestro vigía
la voz y solo la voz de su crujido
el barco cercado como han cercado los barrios
y no quedó más que un país o un teatro pobre
el telón montado por quienes traicionaron al hambre
para acabar con la gravedad de las cosas
el lenguaje queda corto para hablar de la miseria
y yo te pregunto Jeanne si alguna vez supiste
de una historia más triste que la nuestra
si alguna vez supiste de una generación más cómoda
en la ignorancia del que nunca se contentó con nada
al final los poetas se preguntan
si este es el tono ostensible de las cosas
en el océano las algas se sacuden lentas
y peces sin color se pasean a falta de destino
arriba las olas se agitan revolcándose
la poesía es inútil ante el poder de un muerto
que reclama volver a hablar su idioma
subir la montaña donde vio espumar el mar
vestir al chico bajo la lluvia hacia la escuela
el mejor alumno en el peor de los empleos posibles
y la bala sale del cuerpo y da en otro
mientras un cura se pone entre los hombres
ándate a la mierda si no sabes escuchar
les grita como un terremoto al pasar bajo tierra
fue en Santiago la misma ciudad donde ejercí de profe
esa bala pudo ser mía tuya o de un estudiante
o del último espécimen de un animal que cae lento
con todo su pellejo el hocico roto
allanan su casa el rocío avanza.


V

No sacamos nada con observar el movimiento de un huemul
o pretender hallar a dios en la timidez de sus pasos
con el tiempo nos volvemos reales
algunos amigos se casan
exilian esas imágenes al rincón de la casa que nadie barre
las costas amarillas por las salmoneras
islas plásticas flotando en el Pacífico
un buen día mi madre partió a Japón a buscarlo a la salida del trabajo
como el intento de tocarse las manos o decir algo en un idioma incierto
nunca se acostumbró a la cocina a vapor o esas formas emparentadas con la gelatina
y hasta puedo imaginarlos en una obra de teatro No
la ligereza del silencio cuando la seda circunscribe un espacio
o en un templo budista quemando palillos de incienso
de todo eso sabemos poco o nada
perdura un álbum de fotos en un canasto de mimbre
antes los usábamos para guardar vinos
como cualquier objeto cuya función fue reemplazada por la inercia
esos vinos lentamente se volvieron ácidos hasta endulzarse
las texturas de un sonido infantil tornándose siniestro
en los sueños alguien nos toca la espalda y ya no está
o es el fantasma de un amigo que no alcanzó a acomodarse
levantar su pequeño negocio cobrar facturas a noventa días plazo
y esta es quizás la forma en que los amantes se reencuentran
tocar como si definitivamente no hubiera nadie
una cita a solas
de lo que existió solo sobrevive el deseo
y yo quisiera Jeanne dejar las cosas claras
llegar a su puerta antes de que llueva otra vez
decirle que los eufemismos sobran ante la liviandad de la mañana
y es que quizás y quizás todos los sacrificios han sido consumados
basta estar desnudos sobre las sábanas
la esperanza está en que un día seremos juzgados
sonando de fondo la quebrazón de los glaciares
bloques hundiéndose en el coro del ramadán.

VIII

Podrían pasar cuarenta años
los lobos secar su pelaje en las rocas
y así y todo yo no podría decir nada nuevo
pienso en un cangrejo que se despedaza
la arena brilla bajo el movimiento de las olas
porque estuvimos tantas veces en esas playas
dejando que el viento sacudiera las preocupaciones
y todo el tiempo pasó por sus lentes oscuros
como quien piensa la palabra que esconde
del fondo los muertos hablan con un lenguaje de arena
el Purgatorio para Dante era también una playa
las almas guiadas por algo tan ridículo como un ángel
de los altavoces indican el itinerario de los trenes
porque podrían pasar cuarenta años
hacer una elipsis con los nombres que faltan
o cruzar el pasillo del colegio hacia la capilla
su olor a flores asientos correctamente ordenados
el castigo de copiar poesía por la tarde o el odio parido al verso
pero escapábamos en bicicletas por el ripio
y piedritas entraban en los zapatos
esa fue la infancia Jeanne
tardes de pan con palta videojuegos
el valle cerrándose con el movimiento de las montañas
todas las cartulinas azules del mes del mar
y las fotocopias desgastan el rostro original
o como la profundidad alterada tras el terremoto
las olas sucesivas en la rompiente
aunque un día estuvimos enamorados uno del otro
los pueblos se volvían polvo y nos despertaba el sonido de la tierra
derribamos una casa para ver el río
los tordos habitar un sonido que perdió su origen
las películas inglesas que vimos pueden eliminarse
el calor de un verano dar en tu cara
nos imaginamos varias veces a los cuarenta años
el idioma del mar acurrucando sueños en ocho milímetros
llegar por la noche a la cabaña a limpiarse los pies.

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