Árbol de invierno – de Nataša Sardžoska

Nataša Sardžoska nació en Skopje, Macedonia en 1979. Es licenciada en Filología Latina de la Universidad de Skopje, después de un Master en Medios y Comunicación en la Universidades de Bérgamo, Perpiñán y Lisboa, y obtuvo un doctorado en la Eberhard Karls Universität de Tubinga en antropología cultural con una investigación sobre los efectos de la disolución de las fronteras de la antigua Yugoslavia en la obra y la vida de los artistas expatriados y / o en el exilio. Ha vivido y escrito en París, Stuttgart, Milán, Roma, Lisboa, Bruselas, Perpiñán y Heidelberg. Como poeta, ha publicado tres libros: La habitación azul, Piel, El me jaló con un hilo invisible a Skopje y ahora está a punto de lanzar su cuarto libro.

Árbol de invierno

Fuego frío quemando en la floresta
De las cáscaras crudas sobre el margen de esta ventana
Veo, me lanzo sin pensarlo
En ese espacio rostizado
Que me renueva y quema y dobla desde los huesos hasta la savia
Y grita sin mi nombre sin tu reconocimiento
Me ofreces un puñado de trigo y me escupes del vino en la boca
Tú, mi raza, mi inquietud
Cuesco lleno
Desarraigadas fajas secas de ardor
Tu
Piel
Sobre mis pies

*
Albero d’inverno

Fuoco freddo scottante nella foresta
Delle bucce crude sul margine di questa finestra
Vedo, mi lancio senza pensarci
In quello spazio arrostito
Che mi rinnova e brucia e curva fino alle ossa fino alla linfa
E grida senza il mio nome senza il tuo riconoscimento
Mi offri una manciata di grano e mi sputi del vino in bocca
Tu, la mia razza, la mia irrequietudine
Nocciolo gonfio
Sradicate fasce secce di ardore
La tua
Pelle
Sui miei piedi

*
No tienen nombre esas calles

He aprendido los nombres de todas las calles que tomaste para llegar a mi casa;
mientras te buscaba las mujeres de las panaderías me sonreían
y ni siquiera los indigentes escapaban del ruido de mis botas
en el metro
me volví
asesina

Mi perfume lo sentían todos y el tuyo dentro de mí;
pero tú estabas más arriba de todo eso – inconstante, esporádico;
y te buscaba en nuestros sitios, vagabundeaba por bares,
comía solo queso de cabra y salmón ahumado,
perdiéndome en calles sin nombre;

en el acto entendí amargamente que nadie te entiende cuando estás
solo
y que no existe peor soledad de esa cuando buscas
alguien que está grabado en ti –
y que el dolor es solamente tuyo, y así te veneran como si fueras un rey
solitario;

No sé qué es más salvaje – el cielo lívido entre las ramas bajo la cuales no
no te encuentro,
o las ramas lívidas en el pecho que desnudaste y te infiltraste
En tu cocina
He mordido la naranja

Son las seis y la noche está sorda;
yo en tu playera blanca
tú te proyectas sobre mí
mientras París nos sobrevuela
cual monstruo carnívoro
un vez para siempre
he escupido dentro de ti la semilla

he anclado mi arete de plata entre tus manos.
Porque yo estaré allí para siempre aùn cuando tú ya no estés

pero tú, tú
tú me salvaste

*
Non hanno nome quelle strade

Ho imparato i nomi di tutte le vie che hai preso per venire da me ;
mentre ti cercavo le donne dei panifici mi sorridevano
e nemmeno i senzatetto scappavano dal rumore dei miei stivali
nella metro
sono divenuta
assassino

il mio profumo lo sentivano tutti ed il tuo dentro di me;
ma tu eri al di sopra di tutto ciò – incostante, sporadico;
e ti cercavo nei nostri posti, vagabondavo nei bar,
mangiavo solo formaggio di capra e salmone affumicato,
perdendomi nelle strade senza nome;

e lì per lì ho capito amaramente che nessuno ti capisce quando stai
da solo
e che non esiste peggiore solitudine di quella quando cerchi
qualcuno che in te sta impresso –
e che il dolore è solo tuo, e cosi ti venerano come se fossi un re
solitario;

non so cosa è più selvaggio – il cielo livido tra i rami sotto cui non ci
sei tu,
oppure i rami lividi nel petto che tu hai spogliato e ti sei infiltrato
Nella tua cucina
Ho morso l’arancia

Sono le sei e la notte è sorda ;
io nella tua maglietta bianca
tu ti guardi su di me
mentre Parigi ci sorvola
quale un mostro carnivoro
una volta per sempre
ho sputato dentro di te il seme
ho ancorato il mio orecchino d’argento tra le tue mani.
perché io fossi li per sempre anche quando tu non ci sarai

ma tu, tu
tu mi hai salvata

∇ Traducción de Antonio Nazzaro