No soy un hombre, de Harold NORSE

Harold Norse hubiese cumplido cien años el pasado 6 de julio. La muerte le llegó a los 92, en 2009, en la San Francisco en la que se instaló a principios de la década de 1970 después de haber vivido entre Italia, París y Tánger, donde entró en contacto con William Burroughs, Allen Ginsberg, Gregory Corso y Paul Bowles. Una de las voces más potentes del movimiento de liberación gay, vivía en el barrio de La Misión, no lejos de City Lights Booksellers & Publishers, la librería cofundada por Lawrence Ferlinghetti, el último mohicano beat, que actualmente anda por los 97 y en 1974 publicó uno de sus libros.
Norse, que nació en Brooklyn y cuyo verdadero nombre era Harold Rosen, nunca disfrutó del estrellato de los héroes de la generación que cambió el curso de la literatura estadounidense y en la cual es incluido a menudo. Su desarrollo como poeta fue diferente y menos explosivo. No tuvo un Howl ni un On The Road. Incluso escribió algunos de sus mejores textos después de los 60 años.
Sin embargo, el respeto que despierta entre sus pares es impactante. Antes de partir a Italia a mediados de la década de 1950, y mientras vivía en Nueva York y estudiaba literatura, formó parte del círculo de W. H. Auden y conoció a William Carlos Williams, quien admiraba su trabajo y lo alentó a abandonar las formas convencionales de poesía para trabajar su propio estilo, directo y con un lenguaje vernáculo, consejo que aceptó para nunca dar marcha atrás. Más tarde se encontró con los beats y también se hizo amigo de Charles Bukowski. In the Hub of the Fiery Force, Collected Poems of Harold Norse 1934-2003, publicado por Thunder’s Mouth Press en Nueva York en 2003, recopila siete décadas de trabajos, entre ellos “I’m not a Man” y “The Business of Poetry”.

M.R.

No soy un hombre

No soy un hombre, no puedo ganarme la vida, comprar cosas nuevas para mi familia. Tengo acné y un pene pequeño.
No soy un hombre. No me gustan el fútbol, el boxeo y los autos.
Me gusta expresar mis sentimientos. Me gusta incluso colocar un brazo
alrededor del hombro de mi amigo.
No soy un hombre. No interpretaré el papel reservado para mí -el papel creado por Madison Avenue, Playboy, Hollywood y Oliver Cromwell; la Televisión no dicta mi comportamiento.
No soy un hombre. Una vez cuando disparé a una ardilla juré que no volvería a matar. Dejé de comer carne. Ver sangre me da náuseas. Me gustan las flores.
No soy un hombre. Fui a la cárcel por resistirme a ser reclutado. No peleo cuando los hombres de verdad me pegan y me llaman marica. Me desagrada la violencia.
No soy un hombre. Nunca violé a una mujer. No odio a los negros. No me emociono cuando ondea la bandera. No pienso que debo amar América o abandonarla. Pienso que me tengo que reír de ella.
No soy un hombre. Nunca tuve gonorrea.
No soy un hombre. Playboy no es mi revista favorita.
No soy un hombre. Lloro cuando me siento infeliz.
No soy un hombre. No me creo superior a las mujeres.
No soy un hombre. No uso suspensorios.
No soy un hombre. Escribo poesía.
No soy un hombre. Medito sobre la paz y el amor.
No soy un hombre. No quiero destruirte.

San Francisco, 1972.

El negocio de la poesía

El negocio de la poesía
es la imagen de un joven
haciendo música y el amor
a una chica cuyo interés
en amor y música coincide
con una enorme desesperanza en ambos
sus yo interiores como una guitarra
punteada bajo el ardiente y seco sol de
la esperanza donde los salvajes y brutales hombres
están arrancando la vida como una página
de un muy antiguo
y amarillo
libro

I’m not a man

I’m not a man, I can’t earn a living, buy new things for my family. I have acne and a small peter.
I’m not a man. I don’t like football, boxing and cars.
I like to express my feeling. I even like to put an arm
around my friend’s shoulder.
I’m not a man. I won’t play the role assigned to me- the role created by Madison Avenue, Playboy, Hollywood and Oliver Cromwell, Television does not dictate my behavior.
I’m not a man. Once when I shot a squirrel I swore that I would never kill again. I gave up meat. The sight of blood makes me sick. I like flowers.
I’m not a man. I went to prison resisting the draft. I do not fight when real men beat me up and call me queer. I dislike violence.
I’m not a man. I have never raped a woman. I don’t hate blacks. I do not get emotional when the flag is waved. I do not think I should love America or leave it. I think I should laugh at it.
I’m not a man. I have never had the clap.
I’m not a man. Playboy is not my favorite magazine.
I’m not a man. I cry when I’m unhappy.
I’m not a man. I do not feel superior to women.
I’m not a man. I don’t wear a jockstrap.
I’m not a man. I write poetry.
I’m not a man. I meditate on peace and love.
I’m not a man. I don’t want to destroy you.

San Francisco, 1972

The Business of Poetry

The business of poetry
is the image of a young man
making music and love
to a girl whose interest
in love and music coincides
with an enormous despair in both
their inner selves like a plucked
guitar in the dry hot sun of
hope where savage and brutal men
are tearing life like a page
from a very ancient
and yellow
book

∇ Extraído de In the Hub of the Fiery Force, Collected Poems of Harold Norse 1934-2003. Thunder’s Mouth Press, 2003. Traducción ©Mariano Rolando