Edimburgo en un pub / y otros poemas • Raquel Garzón

Raquel Garzón nació en Córdoba, Argentina. Actualmente es editora de Ñ, la Revista de Cultura de diario Clarín de Buenos Aires, y colabora regularmente con las secciones Cultura y Babelia del madrileño EL PAÍS. Ha publicado cinco libros de poemas: Crucigramas, Cataclismos, Poemas Grises, Riesgos de la noche y Monstruos privados. Abogada por la Universidad de Buenos Aires y Master en Periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid / EL PAÍS, ha sido becaria de la IJP (Internationale Journalisten Programme), de Alemania y de la Fundación Antorchas, de Argentina.


Riesgos de la noche

Extraño privilegio el de ser para otro alguien
como la luna en el agua:
Dama de brumas,
fauna del cielo,
fuego y asombro.

Ese azar, si bendice, no es neutral
y confirma la visceral sospecha:

Toda belleza es arbitraria.

II

Ser, otra vez, la sola.
La fuerte.
La que en vano mece su ración de luna
y enciende una vela por segundo
tratando de ahuyentar la noche.

Un tibio animal que enrola furias
y envuelve el corazón -madero de naufragio-
en lino crudo,
para teñirse el pecho de sol blanco.

III

… y nombrarte despacio,

con dolor de terraplén que se derrama,
resignando sus vigas y sus mañas,
mientras todo lo que amo me abandona
en silencio y para siempre,

Buenos Aires…

[Extraído de Riesgos de la noche, Alción Editora, 2004]

Cacao

Al dios negro de mis horas sin café,
punzón amargo,
hielo seco de la mejor estiba,

nada de azúcar
ni celofán,
ni mariposas en la proa.

Alcanzan el hachazo del sabor,
el trópico del perfume,
ser moneda y testigo,
un hijo sagrado de la selva.

Pura droga dura,
toda América en un grano,
……………………………………………cacao

Edimburgo en un pub

Hay una porción de oficio que se niega.
Cambia de rostro y de melena,
pero es siempre la misma:
Membrillo de lava, te escalda y se va.

Rehén de lo que no entiendes,
sueñas nombres para todo lo que existe,
mientras juntan polvo los libros que veneras.

Tu ansiedad de tiza va sin suerte a la marea:
La hoguera que escribes no quema,
tu lengua es un barco sin mar.

Se curan en cebada las certezas del dolido.
Lo amargo persevera sin música.

Recuerdos de mañana

Hay,
detrás del mar,
una plaza en la que ríe
-columpio va, columpio viene-
el hijo que no tienes todavía.

II

Ella sueña con no ser
sólo
el hueco blando y tibio
donde las horas bailan carnavales.

Yo la miro desandar la espera
buscando el linaje
que se talla en su sangre.

Con el sopor de las uvas va
…………………………………………….y canta.

[Extraído de Monstruos privados, Alción Editora, 2006]