Spoon River Anthology & otros poemas • Rolando Kattan

Rolando Kattan (Tegucigalpa, Honduras en 1979), poeta, bibliófilo, editor, gestor cultural y miembro de la Academia Hondureña de la Lengua. Ha publicado los libros de poesía Exploración al Hormiguero (Editorial Sexta Vocal, Tegucigalpa 2004); Poemas de un Relojero, Costa Rica, 2013); Animal no Identificado (Ed. Gattomerlino, Italia, 2014); Acto Textual (El Ángel Editor, Ecuador, 2016), El árbol de la Piña (Ed. Cisne Negro, Honduras, 2016), entre otros. Parte de su obra ha sido traducida al francés, árabe, italiano, chino, griego e inglés. Es Premio al Voluntariado Cultural 2011 por la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes de Honduras, la Embajada de España en Honduras, el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Ha sido reconocido con el Premio Othli por la Secretearía de Relaciones Exteriores de México y el Instituto de los Mexicanos en el Exterior. 

Spoon River Anthology

a nadie han vuelto a enterrar
en la colina
ya nadie quiere
vivos a los muertos

los que se van
tienen mucho que decirnos
pero muertos
son mejores confidentes

Ciego de la boca

una sola palabra
suspendida en la boca
mató a Vallejo un Viernes Santo

una palabra le creció a Rimbaud
como un diente de elefante
y lo dejó mudo

una palabra molestó tanto a Rulfo
que dejó de escribir

una palabra llevó
a Alejandra Pizarnik al suicidio

una palabra que te deja
ciego en la boca

que no se escribe
ni se dice

(Extraído de Animal No Identificado, Cisne Negro, Tercera Edición. Tegucigalpa, 2016)

La lengua de los dioses en antiguo

En los vastos jardines sin aurora
Luis Cernuda

En un mercado de frutas exóticas,
disfruto de aquellos olores.

Se disimula en el husmo
del animal vencido por la muerte,
lenguaje que secreto habla al olfato.

En los vastos jardines sin aurora
donde también habité mis fríos
recuerdo solamente aquel olor
de tu mano envolviendo nuestro beso.

La lengua de los dioses en antiguo.
Y a aquellos perfumistas de Chanel.

Cada 14 días muere un idioma

Se lamentaba Wislawa Szymborska
del infinito en medio de la carta
y el encuentro. Otro tiempo discurría
entre las dos nostalgias separadas.

La poeta tenía razón:
las cartas alongaban las semanas.

Pero ahora que nadie las escribe
el tiempo es un veloz gupardo en caza,
basta que el semanario dé la vuelta
y se enciendan las lenguas ancestrales.

Post Scriptum: Cada 14 días muere un idioma.
Titular del El País, 26 de diciembre de 2016.

Los cisnes negros viven en Australia

Rara avis in terris nigroque simillima cygno
Juvenal

Con antiguos ojos descubrí
cisnes negros en Autralia.

El difuso confín
fue revelado por la travesía:

Por siglos rara avis representó
el nombre propio de lo inalcanzable
los espejos del lago olvidaron
la previsible sentencia del padre:
No construyas castillos en el aire

Sueño, de nuevo, al amor,
el espinazo de los imposibles,
vivo y boyante en los lagos de Australia.

(Extraído de Luciérnaga de Otoño, Cisne Negro, Primera edición. Tegucigalpa, 2018)