Frank O’Hara | por Ted Berrigan

 

Ted Berrigan (1934-1983) nació en Providence (Rhode Island) en una familia católica de origen irlandés. Abandonó la universidad para enrolarse en el ejército y fue enviado a Corea en 1954, pero nunca combatió. Transferido a Tulsa (Oklahoma), completó sus estudios académicos en esa ciudad y luego vivió en Chicago y en Nueva York, donde participó activamente en los movimientos poéticos locales.
Se consideraba un “Beat tardío” aunque habitualmente se lo incluye entre los miembros de la segunda generación de la Escuela de Nueva York.
Su trabajo más aclamado es Los Sonetos (The Sonnets), que comenzó a publicar en 1964 y que merecieron el elogio de su maestro Frank O’Hara, a quien está dedicado el poema que aquí presentamos y fue publicado originalmente en 1975.
Berrigan murió a los 48 años como consecuencia de cirrosis derivada de una hepatitis.

Frank O’Hara

Invierno en el campo, Southampton, pálido caballo
como el hollín sube, luego se asienta, sobre las fotografías
Los pájaros que estaban cantando esta mañana se han callado
Pensé que vi una pareja besándose, pero Larry dijo no
Es un pájaro extraño. Él debe saber. & Ahora pienso
“Abuela dividida por mono es igual a espacio sideral”. Ron
me colocó en aquella foto. En otra foto, un poeta
bien parecido se lo está pensando, sin embargo, nunca
hablará de ello. Pero, su rostro está abierto, sus ojos
son cristalinos, e, inclinado levemente sobre un codo, puño debajo
de su oreja, nunca será menos que perfectamente franco¹,
escuchando, completamente interesado en cualquier cosa
que pueda ser oída. Atento a mí solo aquí. Entre amigos,
nada parecería más extraño para mí que la verdadera intimidad.
Lo que parece genuino, verdaderamente real, es pensar en ti,
cómo me hace sentir eso. Estás muerto. Y nunca volverás
a escribir sobre el campo, eso es verdad.
Pero la gente en el cielo realmente ama
cenar & salir a caminar contigo.

Frank O’Hara

Winter in the country, Southampton, pale horse
as the soot rises, then settles, over the pictures
The birds that were singing this morning have shut up
I thought I saw a couple kissing, but Larry said no
It’s a strange bird. He should know. & I think now
“Grandmother divided by monkey equals outer space.” Ron
put me in that picture. In another picture, a good-
looking poet is thinking it over, nevertheless, he will
never speak of that it. But, his face is open, his eyes
are clear, and, leaning lightly on an elbow, fist below
his ear, he will never be less than perfectly frank,
listening, completely interested in whatever there may
be to hear. Attentive to me alone here. Between friends,
nothing would seem stranger to me than true intimacy.
What seems genuine, truly real, is thinking of you, how
that makes me feel. You are dead. And you’ll never
write again about the country, that’s true.
But the people in the sky really love
to have dinner & to take a walk with you.

(¹) En la versión original Berrigan utiliza la palabra “frank” que permite el juego con el nombre de O’Hara y su acepción de “franco” o “sincero”.

Extraído de Ted BERRIGAN, The Collected Poems of Ted Berrigan, University of California Press, Oakland, 2005.
Presentación y traducción Mariano Rolando Andrade.