Ballena 52 | Jorge Contreras Herrera | Colección Pippa Passes

Jorge Contreras Herrera (México, 1978). Poeta, ensayista, editor, promotor de lectura y gestor cultural. Director de Los Ablucionistas A.C. Salud y Felicidad a través del Arte y la Cultura y Director del Festival Internacional de Poesía Ignacio Rodríguez Galván y del Festival Internacional José María Heredia en la ciudad de Toluca. Miembro del comité del Festival Internacional de Poesía de la Habana. Fundador de los Santuarios Poéticos WFP. Compilador de la antología Tributo a Sabines: he aquí que estamos todos reunidos; es autor de los libros de poemas: Inventario de Caricias, ¿Quién Soy Otro sino Tú?, Poemas del Candor, Otro que fui, el más reciente, El espejo adecuado. Ha colaborado con revistas como Círculo de poesía, la Raíz Invertida; Electron Libre, de Marruecos; La Revista de Universidad de México. Cuenta con poemas al árabe por el poeta Alí Bounoua, y al italiano por Zingonia Zingone, Antonio Nazzaro, y Antonio Blunda, al Portugués, por los poetas, Leo Gonçalves, y Joao Rios. Ha traducido poesía de Robert Graves, la cual se ha publicado en la revista, Círculo de Poesía, editor del dosier Poesía de Hidalgo, para la misma revista. Editor de la revista Marcapiel. Ha sido jurado en el premio estatal de poesía de Tabasco, José Carlos Becerra, el Premio Nacional de Poesía Joven, Josué Mirlo y el premio Nacional de Literatura convocado por el ISSTE en el 2016. En la XXIX edición de la Feria Universitaria del Libro, de la UAEH, fue galardonado con el reconocimiento Universitario al Fomento de la Lectura Profesor Rafael Cravioto Muñoz.

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UNA IDEA EN EL COMIENZO

Fui un grano de arena en el desierto,
una gota de rocío en la mañana,
una piedra en el fondo del río,
una plegaria en la soledad.
Fui el sueño en la tumba de Lázaro,
un clavo en el crucifijo,
una astilla en la vara de Asclepio,
un instante en el tiempo.
Fui el rescoldo en la caja de pandora
una chispa del fuego de Prometeo,
una hoja del árbol sefirótico.
Fui el dibujo de un venado en la caverna,
la letra de un alfabeto incompleto,
una ciudad cubierta por los siglos,
un relincho en el Helicón,
la mirada de Orfeo al perder a Eurídice.
Fui el sueño de Venus en el templo,
la mirada celosa de Cupido.
Fui la espada del Arcángel
el cincel en el cráneo de Zeus.
fui una idea en el comienzo.

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BALLENA 52

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En 1989, un equipo de oceanógrafos captaron un canto de ballena que no se correspondía con ninguna especie conocida. El sonido provenía de un solo individuo y comenzó a repetirse an- ualmente. Los científicos la conocen como Ballena 52, o la bal- lena solitaria porque, aparentemente, solo existe un ejemplar.

Para Marina Perezagua que me inspiró varias visiones


Todo es confuso. Incierta claridad.
El pulso del poema es quietud.
El rumiar las palabras por noches
esgrafiar las carcomidas paredes
el papel con versos que no logras.

El viento habla en los árboles
escuchas susurrar sus lenguas.
No consigues ir por el cuaderno
elegir la tinta ni hoja en blanco.

No puedes detenerte tiemblas.

Un tornado de visiones inunda
los glóbulos albos en tu sangre
Has muerto inúmeras veces
cuando guarda silencio la mirada
ves dándote un tiro en la cabeza.

Hay monstruos sus flagelos
te impiden descubrir la alborada.
En algún momento soltaste la mano
eras el minotauro con lágrimas de toro
recorriendo el tornado de un lado a otro
callejones de ese laberinto interminable.
Eras en algún minotauro el tornado
Callejones venas de una mano con lágrimas.
Te soltaste del hilo rojo. Del Creador.

De un lado del toro el laberinto es el otro
eras de la mano antorcha y espada.
El toro es una mano con lágrimas
soldando momentos en los callejones
tornado suelto recorre el laberinto
minotauro es andar de un lado a otro
sin encontrase.

Otras veces
has sido torturado en el vientre de Falaris,
el bramido es de un bronce incandescente
bufa vapores y humo de incendiado músculo.

Encontraste la historia de los treinta y seis
los justos que amparan la medida del mundo.
Pitágoras algo sabía del gran cuaternario
y de la expresión cósmica de fríos números.

Existe una ballena que canta
en una frecuencia de cincuenta y dos hertzios
–es una ballena solitaria–.

Existe un árbol también único
inhala mensajes siderales
que envía a todos los árboles
por sus raíces que son venas de luz
que impiden el derrumbe del firmamento.

Sus hojas reciben y envían señales
a desconocidas galaxias.
Marina es una rama de dicho árbol.
Su sonrisa de ola plenilunia
agita las feromonas del reino mineral.
Ella escribe historias como los árboles
escriben ramas hojas pájaros.
Una montaña con su lenguaje de río y piedra
teje un código incomprensible a la inteligencia.
Los treinta y seis piensas en ellos.
Todo es un lenguaje.

El mar es un mantram que se hizo agua.

Prepárate para meditar

llena los bosques de tu cuerpo
inhala océanos de revelaciones
exhala mansamente universos
respira átomos sistemas solares
plena tus pulmones de selvas
deja que los jaguares suban por tus venas
deja salir tiernamente cariños de viento
llena el oxígeno de cantos

En una cueva del Tíbet
un monje medita hace mil años
al pasar por su vasta sombra
del pecho emerge una plegaria.

Eras un aprendiz entonces luego
viste florecer la luz en arco de colores
una mujer que caminaba a un lado
vio hundirse su pie en la roca.
Años ahora
alguien se detiene en la huella pétrea
y mantra un canto

Un Cyborg así definido por él mismo
cree que con una antena entenderá
o por injertarse orejas en el cuerpo
escuchará las emociones del otro.
Para los que han escuchado
el rumor del árbol muerto
o el fuego vivo en la ceniza fría
saben que no es con los oídos
como se escucha lo que no tiene sonido
saben que la visión no está en los ojos.

Cada 52 latidos hay un silencio respuesta
deshoja un bosque de preguntas.

Hay una ballena que canta en una frecuencia única
en su vacío vive un hombre llamado Jonás
tiene a Ulises recitando a Homero
entre sus páginas de hueso.
Cada 52 secretos hay una palabra
que abre una puerta que camina en un puente
que navega en un ojo que es barco.

La vela que encendiste
cuando en la penumbra era la única luz
sigue encendida.

La noche es una ballena moteada de estrellas
saltando en el infinito donde esparce galaxias
y su mirada son universos mirándote.

En algún lugar de la tierra dos tortugas
veteranas de amar caminan lento
igual a dos montañas cada paso es un volcán
cada beso es el estruendo de 52 hertzios.

Ella lee este poema
y encuentra un canto
de cincuenta y dos hertzios.
Los lugares son estados de conciencia
yo vivía allá contigo.
Eras tú el que se quería suicidar
de ti hablo en el poema porque soy otro.
Eres mi yo del pasado.
Te cargo en mis brazos
y te canto una canción de cuna
y nada del pasado ha existido
ahora el pasado que te canto es perfecto.
Te comunicas con esa ballena
no está sola.
No lo habías notado antes.


Jorge Contreras Herrera, BALLENA 52
Buenos Aires Poetry, 2018. 66p. ; 20×13 cm.
ISBN 978-987-4197-25-2 1. Poesía mexicana.
©Jorge Contreras Herrera. Reservados todos los derechos. Primera edición.