Cartografía del fuego | Natasha Sardzoska

Natasha Sardzoska (1979) es una poeta, autora, intérprete y traductora (FR, ES, IT, EN, PT, CA) macedonia. Con un doctorado en antropología por las universidades Eberhard Karls de Tubinga, Sorbonne Nouvelle de Paris y de Bérgamo, Natasha ha publicado 4 libros de poesía: Habitación Azul, Piel, Él me haló con un hilo invisible y Agua viva. En el Festival de Poesía de Génova participó con una lectura en vivo, acompañada por la cantante de jazz francesa Charlène Puyguiraud y el artista italiano de body-painting Cosimo Frezzolini. También leyó su poesía en el Modoars Festival for Contemporary Music, al lado de la soprano montenegrina Milica Dobaj y la soprano italian Rosalba Colosimo, junto a la pianista macedonia Ema Popivoda. En el festival de Berlín participó con el compositor y el guitarrista Georgi Sareski en improvisación de jazz y poesía. Participó también a los Festivales de poesía de Struga, Tel Aviv, Bratislava y Rijeka. Ha vivido, creado y trabajado en París, Milán, Stuttgart, Bruselas, Lisboa, Heidelberg, Rijeka y Skopje.

Fuego líquido

confluimos los ojos en los ojos
nos rompe los huesos el trueno vigoroso
de nuestro amor imposible
pero amor es aunque no tenga un mañana
y ni siquiera tiene un solo tiempo sino que es circular
boca abajo nos desbarata
aunque flotemos en el aire
de nuestra juerga
en el pecho nos golpean tambores
disuelven nuestra carga
se derraman entre los espacios de la enredadera
me fundo en ti
afluente de un amor mudo
con ojos de niña
irrevocable e irreversible
fugitiva del alfabeto
fugitiva de la matemática
inespacial e intemporal

tú y yo
dos sinfonías extranjeras
mudez tumultuosa

Respiro

me abro como un poro para respirar la luz
la luz de tus ojos
de tu respiro
el día pesado
perdido en las bóvedas invertidas
de la carne púrpura
del cielo que no existe más

acabo muy tarde mi copa de vino
te trago por mi garganta
te echo en las celdas
te estoy tamizando en las calles
te estoy sintiendo en mis talones
en el eco de la trompeta de París
en el ascensor de una ciudad que no existe ya
sola
contigo respiro

Estás por todos lados

te rasgo
rasgo

notas perdidas en manchas de billetes de café dulces de azúcar billetes de metro avión tarjetas de embarque coloreado con color de vino y pantalones vaqueros de habitaciones de hotel notas de paradas de autobús papeles para gafas marcadas con lápiz de labios rojos mensajes de borrador encajes jeringas lienzos sangrar energías atoradas en el encaje tejidos empapados palabras no dichas sino escritas con lipstick en servilletas de restaurantes y cafés palabras y esperma capturadas por cuartos de hoteles

a donde no va nadie
ahí voy yo
vuelan
y libre me entrego a vos
vuelvo a vos
sin tener casi nada para decirte.

Muñeca en cuerdas

Caminando por el asfalto
Mientras que los conejos silvestres están gritando en agua hirviendo
Sacrificadas conspiraciones
Palabras no reveladas
En cada paso que tomo inhalo sangre para vivir
Estoy acostada en el chorro de las flores desconcertadas
Fluyen en mi cabello
Tu y yo
Incalculables pasos de la carne
Una ciudad come cualquier otra que caminamos
Y no sabíamos
Y no nos conocíamos
Cuando todo estaba fermentando vivo en el agua vertiginosa
De las lenguas de los dragones muertos para decirnos que te diga
Estoy aquí
Te sigo desde cada puerta de el aeropuerto
Sé cuando escucho tu nombre
Es una música con ritmo desconocido
Y tiemblo de tu mirada
Y perdí mi voz cuando viniste a mi
Y mi piel se estaba volviendo más oscura
Después de cada paso desconcertado de la tuya
Mis pezones cada vez mayores
Mis labios ardientes en el invierno:

Sabía que éramos una misma ciudad
Una misma sombra
Una misma lluvia
Y la noche anterior a que te conocí estaba llorando como una niña
En mí podía oír gritando a todos los animales sacrificados
Y yo estaba creciendo descaradamente muda
Piernas abiertas de par en par
Una capa de trigo fértil en sus susurros abrumadora
Humildemente te levantas
por encima de las burlas erradicadas
de la pasión purpura.

Piel

Hojas amarillas sobre tu piel
Poros rasgados de un calor incomprensible
Labios agrietados
Un valle hinchado de pensamientos y tetillas
Piel
Yo digo, estas sola
O el tiempo se está alejando del reloj aceptable
Y oigo cómo se deslizan sobre las capas pálidas
Gotas
lágrimas secreción vino
Pero no es la primera vez
Es un retorno constante
Y desconcierto antes de la elección que no quieres aceptar
Cuando llegue este momento este otoño
En tu piel
en una inundación de
espacios
inadecuados
indecentes

Cartografía del fuego

Estamos en ninguna parte
No vamos a ninguna parte
Somos dibujos solitarios en las plataformas
Nuestros alientos están humeando alrededor de los aeropuertos
Oímos las conversaciones sordas en las carreteras
Contemplamos las ventanas cerradas del metro parado
Los trenes del silencio llegan tarde
Los vuelos son reprogramados
días pospuestos
para nunca más

El vino hierve en nuestros labios
en los límites de nuestra mente
nuestros ojos son nubes congeladas
nuestras cabezas arrojadas al desierto
estepas crecen en nuestras lenguas
selvas mojadas en los sexos
donantes en el pecho
mapas ardientes después de la lluvia
en el cielo de cristal que no cubre ningún país.

Nos vamos después de nuestras sombras
Somos huellas pisadas en la arena viva
La ropa rasgada de los refugiados sin rumbo ni rastro
Los bastones están fuera de los límites de los reinos ficticios
Uñas dientes ojos desenterrados de las historias no escritas
Perdidos en las incomprensibles crestas de la nuestra carne
Mapas desgarrados de nuestras rodillas
Orillas arrugadas que tragan islotes y arrecifes
en el extremo de nuestro anhelo celular
en la frontera de las naciones muertas
estamos quemando solo por ese momento
cuando sabes
cuando yo sepa
eres el Levante derrotado
y vuelves tu espalda al viento del este
caminas por los límites de tu libertad
te vas
pero ya no eres una quimera
no eres en exilio
ni siquiera serás
para mi
terra incognita

En la misma línea

en la misma línea
en la misma posición
al lado de la misma pared
tal vez dormimos
y al mismo tiempo de la noche

pero sin embargo todo es diferente
y todo es nada
desde que yo no soy un asesino
y ni siquiera tu eres
el hombre
que conocía bien
mis rodillas.

TU

Me trago las palabras
Y sin embargo tengo hambre
Pero muda te digo de todo
Incluso el dolor subcutáneo.

Quimera

Mientras viajamos
nos movemos a ciegas
hacia la cama
o tal vez nos entregamos las manos.

Somos jugadores del trapecio
y solamente nosotros podemos ahogarnos
y a pesar de todo
mantenerse vivos.


Natasha SARDZOSKA. Traducción de Elsa Barreda Ruiz, Buenos Aires Poetry, 2019.