Lettera a Ushuaia | Davide Brullo

Davide Brullo (1979) es un poeta, crítico y periodista italiano. Ha publicado: Annali (2004), L’era del ferro (2007), Il lupo (2009), S (2010), Rinuncio (2014), Scanni (2003) Selah (2015) Pseudo-Paolo. Lettera di San Paolo Apostolo a San Pietro“(2018) y Un alfabeto nella neve (2018). Junto a Walter Raffaelli dirige la colección “Scintille”.
Su trabajo de crítica ha aparecido en periódicos tales como “Il Giornale” y en la Revista “Pangea” (Pangea. Rivista avventuriera di cultura & idee è un progetto di Associazione Culturale Pangea) proyecto que actualmente dirige: pangea.news.

Lettera a Ushuaia

I

fue un llamado en el hielo – mi gratitud
es adversa a la grandeza por eso he elegido
una lengua difícil – consagrada a la desaparición

dime si es austral el descanso y qué astucia
especifica frío y deseo –
debiste envejecer para reconocerme – ¿por qué
no nos encontramos en un prado?

te refieres a los extranjeros que con el parrafeo
de las raíces rehicieron las plazas – como molares
los termómetros cuelgan sobre poderes de cristal

un cura vio salmear a los cachalotes – catequismo
memorizado para el porvenir de los icebergs – donde el viento
hace opaco el miedo

para el puesto bastó decidir de la pureza
te dije – «tu rostro es una migración»
volver a subir desde la santidad de la bahía al cuarto
donde atas las cortinas a la cadera para abrevar el sol

escarpada apareció a los antártidas la noche – el religioso
disecciona la transparencia para encantar a
los balleneros – un topacio de zorros disemina de guaridas
los campos de donde desaparecen las esposas

«tú amenazas las respuestas pero yo soy el hombre
sin futuro» te dije – qué magisterio
copiando el despertar…

perseguí a los perros para mapear la ciudad – utilizo la lengua
como un metrónomo – el olor del hielo
enrubiaba los muros y empeña al mal decían
la inocencia gratificada en la nieve es crueldad

con rabia todo es inmortal acá –
cada hombre seculariza las fronteras – los niños
tienen la presunción de los resucitados y las piedras
hace tiempo fueron gaviotas –
qué encanto tu espalda erizada como una estalactita

sobre raíces faraónicas el juez ha levantado
su vastedad – solo el cachalote ignora
el mal – como el cielo de las estrellas fijas
fluctúa en lo vítreo más allá del agua
en su elipsis amontona nuestro destino

con tres ases – honesto verdadero frágil – has resumido
el principio por el que la basílica cimenta a las bestias
sobre la cúpula la Historia tiene el cuerpo del varano –

«el ecuador será para nosotros una silla
y distribuiremos las flotas según
la afinidad y el fuego» te dije

tengo un padre de la Iglesia en el estómago
que se nutre de epigramas morales – pero que
imprime de leyendas el puerto para aturdir
la identidad dijo que el lince mata lo que ama
por una innatural actitud a lo sublime

¿enyugar el sol a la zancada del flamenco
puede reducir Ushuaia a mi tierra? he dicho
«si escribo mientras duermes entallo
el día» y la luz – la fugitiva – presenta
los continentes a un deseo –

«retratar la felicidad sobre la quilla de ese buey de acero»
dijo de brazos en continuidad con el iceberg – cierto
que una vida se agote en el sonido y sea vana la
fantasía de los arponeros de encontrar el sol
en el crisma ártico –

cuando se ama el pasado es vidrio – ¿recuerdas?
una carta sirve por lo menos para traicionar las piernas

porque la lengua es una conspiración hablamos
verbos disminuidos en la sal – te he llamado Ushuaia
para acelerar a los inocentes – agotada
la astronomía habitas en la esquina de un dios –

como hachas – ventanas para brazadas en la casa –
el río alienta el alba a planear sobre el blanco
así algo se disgrega en nuestros ojos parecidos
a velas – la investigación no pacifica la rotación
del ángel despiadado –

por esto puedo mirarte desde los años venideros

la estatura de la propiedad es ostentada en el cronómetro
de los santos – con juicio hitita hemos
evadido cada relación – «pasión por la limpieza» has
dicho
«solo electrificados en el cuarzo podemos eximirnos»

el otomano ha dicho «enero es el nombre de la
disciplina» – Ushuaia invade el lodo
y las hojas garantizan la crianza de las galaxias
mejor marcharse del dolor ¿no crees? hacer germinar
las pretensiones – como quien llena de paja las macetas en espera
de que sea de bronce la palabra de los muertos y recíproca la
culpa

la piedra en el umbral está astillada de rasguños
como códigos y viñas de zumbidos – «los muertos hablan demasiado»
dice persiguiendo el destello árabe de una mariposa –
la rosa ha rebasado el árbol para hundir
en la luz – más alta del dios – y tú
desde un lugar arrastrado por los verbos más allá de la licitud
de los astros «te mataré dos veces si osas morir…»

a medio día las rosas tienen el hocico del lobo
por la hora empujé el rostro entre tus manos
como en un lago – ya no pasan más los caballos
del alba a la Antártida te dije cuando
tenía ojos sobre todos los australes –

el dragón desde los acantilados no enmarca en un viraje
mi ambivalencia de balsa – lo que salvo
acuso – dice hojeando la noche como
los libros secretos de los Mongoles –

las sulas se desafían sobre la numerología – gritos
que parecen rosarios – por esto desmoroné en el anillo
de los recuerdos – para dominar el asenso

Ushuaia mía – traicionar transforma
y es una locura encontrar la inocencia en los
hijos del hielo – las gaviotas tamponan
el absoluto antártico – el bosque crea lagunas
en el sueño – así todo yace en paz

honesto es quien tamborea el trofeo y ostenta los retornos
cuando los reyes siembran los cabellos nacen
jaguares está escrito – dicen que sea la paciencia
a hacer marchitar el pajar de los meridianos

pero es la felicidad – y nos destroza

I

fu un appello nel ghiaccio – la mia gratitudine
è avversa alla grandezza per questo ho scelto
una lingua impervia – santa alla sparizione

dimmi se è australe il riposo e che astuzia
specifica freddo e desiderio –
hai dovuto invecchiare per riconoscermi – perché
non ci siamo incontrati in un prato?

riferisci agli estranei che con lo sproloquio
delle radici hanno rifatto le piazze – come molari
i termometri pendono su poteri di cristallo

un prete vide salmeggiare i capodogli – catechismo
memorizzato all’avvenire degli iceberg – dove il vento
fa opaca la paura

per l’appostamento bastò decidere della purezza
ti dissi – «il tuo volto è una migrazione»
risalire dalla santità della baia alla stanza
dove leghi le tende all’anca per abbeverare il sole

scoscesa apparve agli antartidi la sera – il religioso
ne disseziona la trasparenza per incantare
i balenieri – un topazio di volpi dissemina di tane
i campi da cui spariscono le spose

«tu minacci le risposte ma io sono l’uomo
senza futuro» ti dissi – che magistero
nel ricopiare il risveglio…

seguii i cani per cartografare la città – uso la lingua
come un metronomo – l’odore del ghiaccio
imbiondiva le mura e impegna al male dicevano
l’innocenza gratificata nella neve è crudeltà

con rabbia tutto è immortale qui –
ogni uomo secolarizza le frontiere – i bambini
hanno la presunzione dei risorti e le pietre
un tempo furono gabbiani –
che incanto la tua schiena irta come una stalattite

su radici faraoniche il giudice ha eretto
la sua vastità – solo il capodoglio ignora
il male – come il cielo delle stelle fisse
fluttua nel vitreo al di là dell’acqua
nella sua ellissi ammonta il nostro destino

con tre assi – onesto vero fragile – hai riassunto
il principio per cui la basilica attesta le bestie
sulla cupola la Storia ha il corpo del varano –

«l’equatore sarà una sedia per noi
e distribuiremo le flotte secondo
l’affinità e il fuoco» ti dissi

ho un padre della Chiesa nello stomaco
che si nutre di epigrammi morali – ma chi
imprime di didascalie il porto per tramortire
l’identità disse che la lince uccide ciò che ama
per una innaturale attitudine al sublime

aggiogare il sole alla falcata del fenicottero
può ridurre Ushuaia alla mia terra? ho detto
«se scrivo mentre dormi intaglio
il giorno» e la luce – la fuggiasca – rassegna
i continenti a un desiderio –

«ritrarre la gioia sulla chiglia di questo bue d’acciaio»
disse da braccia in continuità con l’iceberg – certo
che una vita si esaurisca nel suono e sia vana la
fantasticheria dei ramponieri di trovare il sole
nel crisma artico –

quando si ama il passato è vetro – ricordi?
una lettera serve almeno a tradire le gambe

poiché la lingua è una cospirazione parliamo
verbi assottigliati nel sale – ti ho chiamata Ushuaia
per accelerare gli innocenti – esaurita
l’astronomia abiti nell’angolo di un dio –

come asce – finestre a bracciate nella casa –
il fiume incoraggia l’alba a planare sul bianco
così qualcosa si sgretola nei nostri occhi simili
a candele – l’indagine non pacifica la rotazione
dell’angelo impietoso –

per questo posso guardarti dagli anni venturi
a statura della proprietà è sbandierata nel cronometro
dei santi – con giudizio ittita abbiamo
eluso ogni rapporto – «passione per la pulizia» hai
detto
«solo elettrificati nel quarzo possiamo esimerci»

l’ottomano ha detto «gennaio è il nome della
disciplina» – Ushuaia sconfina nel fango
e le foglie garantiscono la stagionatura delle galassie
meglio partire dal dolore non trovi? far germogliare
le pretese – come chi riempie di paglia i vasi in attesa
che sia di bronzo la parola dei morti e reciproca la
colpa

la pietra sulla soglia è scalfita di graffi
come codici e vigne di ronzii – «i morti parlano troppo»
dice inseguendo lo scintillio arabo di una farfalla –
la rosa ha scavalcato l’albero per sprofondare
nella luce – è più alta del dio – e tu
da un luogo travolto dai verbi oltre la liceità
degli astri «ti ucciderò due volte se osi morire…»

a mezzogiorno le rose hanno il muso del lupo
per l’ora ho spinto il viso tra le tue mani
come in un lago – non scorrono più i cavalli
dall’alba ad Antartide ti dissi quando
avevo occhi su tutti gli australi –

il drago dai dirupi non incornicia in una sterzata
la mia ambivalenza di zattera – ciò che salvo
accuso – dice sfogliando la sera come
i libri segreti dei Mongoli –

le sule si sfidano sopra la numerologia – grida
che sembrano rosari – per questo franai nell’anello
dei ricordi – per dominare l’assenso

mia Ushuaia – tradire tramuta
ed è una pazzia trovare l’innocenza nei
figli del ghiaccio – i gabbiani tamponano
l’assoluto antartico – il bosco crea lagune
nel sonno – così tutto giace in pace

onesto è chi tambureggia il trofeo e ostenta i ritorni
quando i re seminano i capelli nascono
giaguari è scritto – dicono che sia la pazienza
a far marcire il pagliaio dei meridiani

ma è la gioia – e ci dilania


Extraído de Davide BRULLO, Lettera a Ushuaia. M.me webb editore. Traducción de Antonio Nazzaro, 2018. Corrección de María Soledad Pereira.