Ezra Pound: PosData Regreso a Italia 1958/1972 | Noel Stock

Pound cumplió los ochenta años el 30 de octubre de 1965 y se publicaron artículos y homenajes en numerosos periódicos y revistas de Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia, siendo también objeto de programas de radio y televisión; él, por su parte, lo celebró haciendo un viaje a Grecia.
Una noche, en junio de 1966, después del café y el coñac, en la casa que Miss Rudge tenía en Venecia, habló en voz baja de los primeros años de su vida respondiendo a preguntas que le hacía un profesor americano sobre su relación con John Butler Yeats, el padre del poeta, en Nueva York, en 1910-1911; cuando Daniel Cory, que también se hallaba presente, mencionó a Sara Teasdale preguntando si Pound había leído su obra, miró con dureza y contestó: “Recuerdo el nombre pero no la poesía”. En la casa de Venecia, a principios de octubre, Cory sacó el tema de los Cantos y las conflictivas opiniones que éstos habían suscitado. Pound intervino con firmeza describiendo la obra como “botched job”. Y cuando Cory insistió “¿quiere decir usted que no salió bien?”, contestó el poeta: “Claro que no salió bien. A eso me refiero cuando digo que lo hice de una forma imperfecta”. Entonces pasó a describir un escaparate repleto de diversos objetos: “Escogí esta cosa y aquella otra que me interesaban, y las metí todas revueltas en una bolsa. Y no es esa la forma”, dijo él, “de hacer” —y aquí hizo una pausa— “una obra de arte”.
En junio de 1967 fue a París con ocasión de la publicación del ABC, How to Read y The Spirit of Romance; según Quinzaine littéraire, en una reunión con los críticos franceses mantuvo un “obstinado silencio”, respondiendo a las preguntas con un aire distante. En ocasiones se preocupaba por el dinero, aunque no tenía por qué, y se introducía en períodos de profunda depresión; pero aún podía viajar y leer en público y mostraba una imponente figura, con el pelo y la barba blancos, ante las cámaras de televisión de Italia y otros países. En Sant´Ambrogio paseaba por las colinas, por un paisaje de cipreses y olivos, desde donde se veía a lo lejos las rocas y el mar. Con Miss Rudge, y en ocasiones con algún visitante, iba a ver la pequeña iglesia de Sant´Ambrogio y a tomar café o a comer bajo los árboles en el restaurante local. También le gustaba pasear por Venecia, y nunca se cansaba de los canales, los puentes, la red de aceras y pasadizos, la sucesión de fanfarrias arquitectónicas y la armonía de las viejas piedras y el mar que discurría. En un escrito hecho para la reimpresión de su primer libro en prosa The Spirit of Romance, recordaba Pound cómo la carta de presentación de un agente de viajes de Filadelfia le había ayudado a encontrar un trabajo de profesor en Londres en 1909, y cómo aquellas clases se habían convertido en The Sipirit of Romance. Le dedicaba el libro “a Smith, dándole las gracias” en la reimpresión de 1968.
El 4 de junio de 1969 Pound y Miss Rudge fueron a Nueva York en avión para pasar quince días en los Estados Unidos. Era el primer viaje que hacía hasta allí desde su partida a bordo del Cristoforo Colombo once años antes. Aunque había recibido una serie de invitaciones en los últimos años, incluso una, en 1968, del rector de Yale, y había estado a punto de ir muchas veces, estas intenciones nunca eran llevadas a su consecución. La visita, cuando se produjo, constituyó una sorpresa para su editor James Laughlin, que hizo las veces de anfitrión.
El 5 de junio asistía Pound a la reunión anual de la Academia de Poetas Americanos, en la Sala de Juntas de la Biblioteca Pública de Nueva York. Se sentó en una enorme butaca en la parte delantera, sin hablar, pero se levantaba para dar la mano siempre que se acercaba algún admirador. Al día siguiente, acompañados por su nieto Walter de Rachewiltz, fueron a la casa que Laughlin tenía en Norfolk, Connecticut. Pound dio unos cuantos paseos breves por el campo y un día se sentó a ver nadar a los niños en un lago cercano. Henry, el hijo menor de Laughlin, quedó fascinado por el uso que hacía Walter de la palabra italiana nonno, que significa abuelo. Al preguntarle Henry a Pound si también él podía llamarle nonno, el poeta contestó rápidamente que se sentía “Honrado”. El domingo 8 de junio partió hacia el Hamilton College, en Clinton, Nueva York, donde iba a recibir Laughlin el título honorario de Doctor en Letras. Era la primera visita que hacía Pound a su antiguo college desde que él mismo recibiera el título de doctor honoris causa en 1939. Comió en casa de un catedrático de Inglés, Austin Briggs; según Mrs. Briggs, “apenas dijo nada” durante la comida.
Como creían que el desfile académico anual sería demasiado duro para Pound, las autoridades dispusieron que él ocupara la plataforma antes de que el resto se hubiera reunido. Vestido con el traje académico fue conducido desde una entrada lateral por un oficial del collage portando el bastón y los estudiantes le recibieron de pie con una ovación cuando fue presentado por el director, John Chandler. Se sentó junto a Laughlin en la plataforma y, aunque no habló en ningún momento, después estuvo dando la mano a la gente. Al día siguiente, 9 de junio, Pound y Miss Rudge fueron a Nueva York, donde Laughlin les prestó el piso que tenía en Bank Street, Greenwich Village. Todos los días elaboraba Miss Rudge un programa que no le cansara. Visitaron la Biblioteca Pública de Nueva York para ver el borrador de La Tierra Baldía de Eliot, con todos los cortes y sugerencias escritos por Pound. Allí vieron a la viuda de Eliot, Mrs. Valerie Eliot, que estaba preparando el borrador para su publicación. Otro día fueron a una exposición de Hans Arp y una noche cenaron con Mrs. Hemingway en el restaurante Voisin. También cenaron en el apartamento de Robert Lowell y visitaron a Marianne Moore, que estaba confinada en una silla de ruedas. Laughlin ofreció una serie de cenas no muy numerosas en su honor en el restaurante Dorgene, que se hallaba frente a White Horse Tavern, en el Village. Pound apenas hablaba, aunque seguía las conversaciones. Paseó mucho por Greenwich Village y en una de esas salidas visitó a los empleados de la oficina de publicaciones de New Directions.
Pound y Miss Rudge tenían pensado también hacer un viaje al lugar de nacimiento de Pound, Hailey, en Idaho, pero abandonaron la idea muy sabiamente al descubrir lo largo y fatigoso que sería el viaje. Numerosos periodistas intentaron hacerle reportajes durante su estancia, pero no fue concedido ninguno. Laughlin explicó que Pound no hablaba; y que en cualquier caso había dicho todo lo que tenía que decir en sus libros, los , tanto los periodistas como el público podían libremente leer. Pound y Miss Rudge volvieron a casa en avión, vía París, el 18 de junio.
Estaba ahora totalmente retirado del mundo, pero aún era capaz de provocar controversias como ningún otro poeta de su tiempo. En una ocasión, una invitación para que visitara la Universidad de Maine fue retirada en el último momento al darse cuenta las autoridades de quién era Pound; y en 1972, al ser propuesto su nombre para la medalla Emerson-Thoreau de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, estallaron discusiones dentro de la academia acerca de sus opiniones políticas y su actitud hacia los judíos. Las discusiones fueron recogidas por la prensa en diversas partes del mundo. No recibió la medalla.
Habiendo muerto Yeats, Joyce, Lewis y Eliot, era él el último superviviente entre los hombres importantes de los años de formación del “movimiento vanguardista” de la literatura inglesa; movimiento en el que él había desempeñado un papel importante, no sólo como innovador y renovador del lenguaje, sino como empresario y agente de publicidad, recaudador de fondos y botones. Posteriormente perdió el contacto con lo que iba ocurriendo en las letras inglesas de tal modo que en 1959 poco o nada sabía de escritores como Dylan Thomas, Hart Crane y Evelyn Waugh; pero su influencia estaba presente en todas partes en la forma en que quienes vinieron después de él podían mirar con frescura los problemas y responsabilidades que trae consigo la conservación del lenguaje. Y aunque después de 1920 generalmente sus juicios sobre la literatura contemporánea eran pobres y se adhería con innecesaria obstinación a ciertas ideas sobre períodos anteriores bastante sesgadas, nunca perdió el contacto con el lenguaje en sí. En la década de 1930 cuando se conducía a sí mismo con fervor egotista al borde de la locura aún podía componer los cantos de la usura (n° 45 al 51), admirablemente controlados e impersonales a pesar de su fuerza, y el canto 40, que se impone por su tranquilidad; y en el Canto Pisano fue capaz en ocasiones de mezclar, con la economía del maestro, recuerdos ricamente revividos con los colores del atardecer sin que se pierda ningún elemento esencial del habla natural.
En aquel hombre, no importa lo difícil y obstinado que pudo haber sido en ocasiones, hubo mucho que admirar, destacando una generosidad de espíritu causante de que anhelara y trabajara en busca de la belleza y la justicia y soñara con un reino donde la belleza perfecta pudiera fundirse con la justicia perfecta. Pero el mundo le conocerá principalmente como esa extraña cosa que es un poeta. Y cuando las emisoras de radio y las modas, la economía y el sentido de la justicia no sean sino notas a pie de página de alguna historia erudita, los hombres le recordarán por haber sido uno de los pocos a quien se ha concedido el don de dar a las palabras aquello que está más allá de ellas. Si recuerdan al hombre, será a causa de esto, y las imágenes que les vendrán a la mente serán con mayor probabilidad aquellas asociadas con esa forma esencial de estar fuera del mundo que se halla presente en toda poesía. Verán a un hombre de sesenta años en un campo de prisioneros soñando con una ciudad celestial “ahora indestructible en la mente”, o a un hombre, sin un centavo, sin futuro, sentado en las escaleras de las aduanas de Venecia en 1908 contemplando los palacios y torres, el cambio de la luz y los colores, y escribiendo en su cuaderno poemas a la “Venecia de los sueños”.
Pound moría en Venecia el 1 de noviembre de 1972, a la edad de ochenta y sietes años, y era enterrado en el cementerio cercano de la isla de San Michele. Dorothy Pound murió un año después, el 8 de diciembre de 1973, cerca de Cambridge, Inglaterra. 


Selección de ©Noel STOCK “22. Regreso a Italia 1958/1972”, en Ezra Pound.
Traducción de ©Ana Sánchez. Edicions Alfons el Magnanim.
Institució Valenciana. Valencia, 1989, pp. 562-567.