From Twenty-One Love Poems / De Veintiún poemas de amor | Adrienne Rich

 

LA POETA ADRIENNE RICH (1929-2002), HEREDERA DE LA POESÍA CONFESIONAL, TITULÓ UNO DE SU POEMAS MÁS CONOCIDOS “DIVING INTO THE WRECK” (“SUMERGIÉNDOSE HACIA EL NAUFRAGIO”). LA REVISIÓN DE ADRIANNE RICH DE LA METÁFORA DE SYLVIA PLATH SUSTITUYE LA AUTO-DESTRUCTIVIDAD PRIVADA POR UNA AIRADA VISÍÓN DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL; RICH SUSTITUYE UNA POESÍA CONFESIONAL POR UNA POLÍTICA.

 

From Twenty-One Love Poems / De Veintiún poemas de amor

III

Since we’re not young, weeks have to do time
for years of missing each other. Yet only this odd warp
in time tells me we’re not young.
Did I ever walk the morning streets at twenty,
my limbs streaming with a purer joy?
did I lean from any window over the city
listening for the future
as I listen here with nerves tuned for your ring?
And you, you move toward me with the same tempo.
Your eyes are everlasting, the green spark
of the blue-eyed grass of early summer,
the green-blue wild cress washed by the spring.
At twenty, yes: we thought we’d live forever.
At forty-five, I want to know even our limits.
I touch you knowing we weren’t born tomorrow,
and somehow, each of us will help the other live,
and somewhere, each of us must help the other die.

III

Como no somos jóvenes, las semanas deben rehacer el tiempo
de los años en que no estuvimos. Sólo esta extraña deformación
del tiempo, me dice que no somos jóvenes.
¿Alguna vez caminé las calles por la mañana, a los veinte,
con dicha más pura fluyendo en mis extremidades?
¿Me incliné sobre cualquier ventana de la ciudad
escuchando el futuro
como escucho aquí, con los nervios encendidos por tu llamada?
Y tú, te acercas a mí con la misma cadencia.
Tus ojos son eternos, el destello verde
de la hierba azul cuando comienza el verano
el berro salvaje y verdeazul lavado por la primavera.
Sí, a los veinte creímos que viviríamos por siempre.
A los cuarenta y cinco, quiero conocer nuestros límites.
Te toco sabiendo que no nacimos mañana,
y de algún modo, cada una ayudará a la otra a vivir,
y en algún lugar, cada una ayudará a la otra a morir.

XI

Every peak is a crater. This is the law of volcanoes,
making them eternally and visibly female.
No height without depth, without a burning core,
though our straw soles shred on the hardened lava.
I want to travel with you to every sacred mountain
smoking within like the sibyl stooped over his tripod,
I want to reach for your hand as we scale the path,
to feel your arteries glowing in my clasp,
never failing to note the small, jewel-like flower
unfamiliar to us, nameless till we rename her,
that clings to the slowly altering rock-
that detail outside ourselves that brings us to ourselves,
was here before us, knew we would come, and sees beyond us.

XI

Cada pico es un cráter. Es la ley de los volcanes,
lo cual los hace eterna y visiblemente femeninos.
No hay altura sin profundidad, sin un corazón ardiente,
aunque nuestras suelas de paja se deshagan sobre la lava endurecida.
Quiero viajar contigo a cada montaña sagrada
humeante en el interior, como la Sibila encorvada sobre su trípode,
quiero tomar tu mano mientras subimos por el sendero,
sentir tus arterias incandescentes mientras te sujeto,
no dejar de notar la mínima flor, parecida a una joya
desconocida, sin nombre hasta que se lo damos,
aferrada a la roca que lentamente se transforma-
ese detalle afuera que nos trae de regreso adentro,
estaba aquí antes, sabía que vendríamos, y ve más allá de nosotras.

XVIII

Rain on the West Side Highway,
red light at Riverside:
the more I love the more I think
two people together is a miracle.
You’re telling the story of your life
for once, a tremor breaks the surface of your words.
The story of our lives becomes our lives.
Now you’re in fugue across what some I’m sure
Victorian poet called the salt estranging sea.
Those are the words that come to mind.
I feel estrangement, yes. As I’ve felt dawn
pushing towards daybreak. Something: a cleft of light-?
Close between grief and anger, a space opens
where I am Adrienne alone. And growing colder.

XVIII

Lluvia en la Autopista Oeste
luz roja en Riverside:
mientras más amo, más creo
que dos personas juntas son un milagro.
Me estás contando la historia de tu vida,
por esta vez, un estremecimiento irrumpe en tus palabras.
La historia de nuestra vida se convierte en nuestra vida.
Ahora te evades hacia lo que, estoy segura,
un poeta Victoriano llamó el distante océano de sal.
Esas son las palabras que vienen a mi mente.
Me siento distante, sí. Como cuando el alba
se abre paso en la madrugada. Algo, ¿acaso una grieta de luz-?
algo entre el lamento y la rabia, un espacio se abre
donde soy Adrienne sola. Enfriándome.

XIX

Can it be growing colder when I begin
to touch myself again, adhesions pull away?
When slowly the naked face turns from staring backward
and looks into the present,
the eye of winter, city, anger, poverty, and death
and the lips part and say: I mean to go on living?
Am I speaking coldly when I tell you in a dream
or in this poem, There are no miracles?
(I told you from the first I wanted daily life,
this island of Manhattan was island enough for me.)
If I could let you know-
two women together is a work
nothing in civilization has make simple,
two people together is a work
heroic in its ordinariness,
the slow-picked, halting traverse of a pitch
where the fiercest attention becomes routine
-look at the faces of those who have chosen it.

XIX

Puede que me esté enfriando cuando comienzo
a tocarme nuevamente, los apegos se deshacen.
Cuando lentamente el rostro desnudo voltea de mirar hacia atrás
y observa el presente,
el ojo del invierno, ciudad, rabia, pobreza, y muerte
y los labios se separan y dicen: Deseo seguir con mi vida.
¿Estoy hablando fríamente cuando te digo en un sueño
o en este poema: No existen los milagros?
(Te dije desde el comienzo que quería vivir al día,
esta isla de Manhattan era suficiente isla para mí.)
Si pudiera hacerte saber-
dos mujeres juntas son una labor
que nada en esta civilización simplifica,
dos personas juntas son una labor
heroica en su mundanidad,
el lento, vacilante recorrido de un campo
en que la más vehemente atención se convierte en rutina
-mira los rostros de quienes lo han escogido.

XX

That conversation we were
always on the edge of having,
runs on in my head.
At night the Hudson trembles
in New Jersey light.
polluted water yet reflecting,
even sometimes, the moon
and I discern a woman I loved.
Drowning in secrets,
fear wound round her throat
and choking her like hair.
And this is she with whom I tried to speak,
whose hurt, expressive head
turning aside from pain,
is dragged down deeper
where it cannot hear me,
and soon I shall know I was talking to my own soul.

XX

Esa conversación que siempre
estábamos a punto de tener,
da vueltas en mi cabeza.
De noche, el Hudson tiembla
en la luz de Nueva Jersey.
Agua contaminada que, sin embargo,
a veces, refleja la luna
y diviso a una mujer que amé.
Ahogada en secretos,
la herida del miedo en torno a su garganta
la asfixia como si fuese cabello.
Y es ella, con quien traté de hablar,
cuyo lastimado, expresivo rostro
se aparta del dolor,
la hunde profundamente
a donde no pueda oírme,
y pronto he de saber que estaba hablando con mi propia alma.

XXI

The dark lintels, the blue and foreign stones
of the great round rippled by stone implements
the midsummer night light rising form beneath
the horizon-when I said “a cleft of light”
I meant this. And this is not Stonehenge
simply nor any place but the mind
casting back to where her solitude,
shared, could be chosen without loneliness,
not easily nor without pains to stake out
the circle, the heavy shadows, the great light.
I choose to be a figure in that light,
half-blotted by darkness, something moving
across that space, the color of stone
greeting the moon, yet more than stone:
a woman. I choose to walk here. And to draw this circle.

XXI

Los dinteles oscuros, las rocas azules y foráneas
del gran redondel esculpido por instrumentos de piedra
la luz del verano elevándose desde el horizonte
-cuando dije “una grieta de luz”
quería decir esto. Y esto no es Stonehenge
no es ningún lugar sino simplemente la mente
vaciándose de regreso a donde su soledad
compartida, pueda ser elegida sin desamparo,
no fácilmente o sin dolores para trazar
el círculo, las pesadas sombras, la grandiosa luz.
Elijo ser una figura en esa luz,
medio oculta por la oscuridad, algo que se mueve
por ese espacio, el color de piedra
saludando a la luna, siendo más que piedra:
una mujer. Elijo caminar aquí. Y dibujar este círculo.


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Extraído de Adrienne RICH – Twenty-One Love Poems / Veintiún poemas de amor
Traducción: Cristina Gálvez Martos¹

¹ Caracas, Venezuela, 1987. Poeta, traductora y escritora. Ha publicado Psicopompa (Premio de Autores Inéditos, Monte Ávila Editores, 2013) y Bicorne (Mención honorífica en el VI Concurso nacional de Poesía, 2015). Sus textos han sido parte de diversas antologías editadas en Latinoamérica, Italia y Reino Unido. Se ha desempeñado dictando talleres literarios. Desde 2015 reside en Uruguay.