El sujeto poético en Trilce de Cesar Vallejo – Por Bernardo Carrettoni

El sujeto poético en Trilce de Cesar Vallejo

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Si bien puede datarse los comienzos de las vanguardias a principios del siglo XX en diferentes expresiones artísticas solo a partir del 1920 comienza la verdadera crisis de transición: todos los paradigmas de la actividad humana son revisados, sacudidos y suplantados por nuevas doctrinas que posibilitan una nueva visión del mundo, todos los absolutos son puestos en tela de juicio. Trilce se publica en 1922 sin despertar ningún comentario, ni favorable ni desfavorable, sumido en un completo silencio de la crítica hasta 1931 cuando se publica la edición española.

Entre los heraldos negros (que es continuación y rupturista en si mismo con el modernismo) y Trilce existe una aparente ruptura en la continuidad de la obra poética de Cesar Vallejo, distinguiéndose el eco de las escuelas poéticas occidentales sin que pueda inscribírselo en ninguna de ellas

Se perciben en Trilce varios niveles de significación más allá del hermetismo y el oscurecimiento del lenguaje que impera en la totalidad del poemario y es posible un análisis de éste como la representación literaria de la subjetividad moderna.

La obra está plagada de referencias a la muerte, al placer sexual y a la memoria.

Ante la desesperación que lacera al sujeto poético en la experiencia de la modernidad, en Vallejo se vislumbran dos salidas posibles, ambas infructuosas y destructoras: la muerte y el placer sexual.

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(XLIX)

Cierta guardarropía, solo ella, nos sabrá
a todos en las blancas hojas
de las partidas
Esa guardarropía, ella sola,
al volver de cada facción,
de cada candelabro
ciego nacimiento

Todo el poema alude a la muerte en una disposición formal del texto que se distancia completamente cualquier tipo de tradición, sin métrica alguna ni rima. Los encabalgamientos pueden deducirse como una de las formas de mostrar el habla entrecortada, el ritmo de la zozobra y la angustia ante la idea de la muerte.
El deseo o el placer sexual: el antídoto contra el vacío ocasionado por lo irremediable de la muerte:

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(XIII)

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo

dando fin al mismo texto de la siguiente manera:

Oh escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.

¡Odumodneurtse!

Evocando, también de manera contradictoria los dos planos: utilización del oxímoron: lo efímero del orgasmo o clímax sexual: sexualidad y muerte siempre están en un contrapunto constante. Placer que engendra y destierra.
Sin embargo, en otros momentos, el placer o el deseo sexual actúa como un antídoto ante esto: purifica, sin embargo, irremediablemente deviene en muerte: lo que genera la existencia también es el camino de la aniquilación:

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(XXX)

Lavaza de máxima ablución.
Caderas viajeras
que se chocan y salpican de fresca sombra
unánime, el color, la fracción, la dura vida
la dura vida eterna.
No temamos. La muerte es así

 

(LX)

Y se apolilla mi paciencia,
y me vuelvo a exclamar: ¡Cuándo vendrá
el domingo bocón y mudo del sepulcro;
cuándo vendrá a cargar este sábado
de harapos, esta horrible sutura
del placer que nos engendra sin querer,
y el placer que nos destieRRa!

De la experiencia de la modernidad surge un sujeto poético fragmentado, de una subjetividad escindida y caleidoscópica, Trilce, el sujeto se fragmenta por que recuerda, siempre ligada la memoria a la pulsión olfativa y gustativa, también así a la melancolía o al tedio, el sujeto se debate en una tensión irresoluble: en pos de lograr su propia constitución pero ligado a una desconstitución constante:

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(XXVII)

Me da miedo ese chorro,
buen recuerdo, señor fuerte, implacable
cruel dulzor. Me da miedo.

Y refiriéndose al mes diciembre en el poema XXI también la negatividad en torno a la memoria:

Yo le recuerdo. Y hoy siempre torna
qué cambiado, el aliento a infortunio,
helado, moqueando humillación

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(XLVI)

La tarde cocinera se detiene
Ante la mesa donde tu comiste
Y muerta de hambre tu memoria viene
Sin probar ni agua, de lo puro triste.

Y en el final del texto, esa imposibilidad de constituirse en el recuerdo:

Yo hago esfuerzos también; porque no hay
valor para servirse de estas aves.
Ah! Qué nos vamos a servir ya nada

Refiriéndonos a la constitución de una subjetividad moderna fragmentada vemos como también la concepción de la imposibilidad de comunicación deviene quizá en ironía explícita y agramaticalidad :

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(IX)

Vusco volvvver de golpe el golpe
Sus dos hojas anchas, su valvula
Que se abre en suculenta recepción
De multiplicando a multiplicador
Su condición excelente para el placer
Todo avia verdad

En este como en otros vemos la utilización de la cacofonía vinculando esto a la negación de utilizar la palabra para comunicar. Vallejo llega a lugares, desde algunos de sus textos en el que es expresividad pura, en los que sin asociación lógica entre significado y significando concluye en una expansión del campo semántico que evoca la misma materialidad del lenguaje rozando lo insólito, quizá surrealista: es capaz de vaciar la explicación, el comentario.

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(XXXII)_

999 calorias.
Rumbbb……Trrraprrr rrach…..chaz
Serpentinicia u del bizcochero
Engirafada al timpano

Y en otros momentos, Implicando un dialogismo frustrado que deviene por momentos en monólogos desesperados:

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(XIV)

Ese no puede ser, sido
Absurdo.
Demencia

(XLII)

Me siento mejor. Sin fiebre, y ferviente
Primavera, Perú. Abro los ojos

Ave! No salgas. Dios, como si sospechase
Algún reflujo sin ay.

Paleteada facial, resbala el telón
Cabe las conchas.

Acrisis. Tilia, acuéstate.

Trilce que está plagado de referencias al tedio o a la melancolía que llegan a certezas de absurdidad, muchos textos pueden leerse como una nueva experiencia de la modernidad en un París distinto al de la construcción y reconstrucción vivida y representada literariamente en El Spleen de París de Baudelaire:

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(LXIII)

Amenece lloviendo. Bien peinada
La mañana chorrea el pelo fino.
Melancolia esta amarrada;
Y en mal asfaltado oxidente de muebles hindúes,
Vira, se asienta apenas el destino

(LIX)

Foragido tormento, entra, sal
Por un mismo forado cuadrangular.
Duda. El balance punza y punza
Hasta las cachas

(XXIX)

Zumba el tedio enfrascado
Bajo el momento improducido y caña.

A su vez se pueden rastrear versos que puedan utilizarse como referencias y alusiones a la creación de una nueva arte poética:

(XXXVI)

Rehusad, y vosotros, a posar las plantas
en la seguridad dupla de la Armonía
Rehusad la simetría a buen seguro

Y desestimando todo su pasado modernista:

XIX

Quemaremos todas las naves!
Quemaremos la ultima esencia!

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El sujeto poético en Trilce de Cesar Vallejo – Ensayo escrito por ©Bernardo Carrettoni para BAP 2019.

Bernardo Carrettoni (1992) Alberti, Provincia de Buenos Aires. Actualmente se encuentra estudiando Licenciatura en Letras. Su primer libro publicado fue  No|bombardeen Buenos Aires en el 2019. Próximamente, su segundo libro Cuchillos, será publicado por Buenos Aires Poetry.