Sandeep Parmar ∴ Contra el caos & otros poemas

Sandeep Parmar. Nottingham, Inglaterra, 1979. Creció en el sur de California. Obtuvo el doctorado en Letras Inglesas por University College London en 2008, así como la maestría en escritura creativa por la Universidad de East Anglia. Es editora de reseñas en la revista The Wolf, y editó The Collected Poems of Hope Mirrlees (Carcanet, 2011). Ha publicado un libro de crítica, Reading Mina Loy’s Autobiographies (Bloomsbury, 2013). Es catedrática de literatura del siglo XX y escritura creativa en la Universidad de Liverpool donde co-dirige el Liverpool’s Centre for New and International Writing y participa como New Generation Thinker en la BBC. Ha publicado los libros de poesía The Marble Orchard (Shearsman, 2012 ) y Eidolon (Shearsman, 2015) con el que obtuvo el Premio Ledbury Forte a la mejor segunda colección de poemas. Ha editado una selección de poemas de Nancy Cunard (Carcanet, 2016). Además escribió en The Guardian, The Los Angeles Review of Books, el Financial Times y el Times Literary Supplement.

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Contra el caos

(después de Jagiit Singh)

El amor no pudo haberte enviado, en este sudario de canción,
para blandir contra la muerte tu flauta hueca, afinada al caos.

Sin importar lo que hayan dicho los Antiguos, la materia le exige al mundo
cumplir su acuerdo de escarcha dura. Pero la vida pronto olvida el caos.

Aquél que no ha andado a trancos por la duración completa de la edad, ha contado
luego perdido la cuenta de los días que se tragan, como la fiebre, al caos.

Y tú, extraña compañía en el asiento trasero de la infancia,
apoyado en la balsa de la memoria como algún dios del caos,

amenazas con hundirme: viento por las calles con palmas.
Oráculo del duelo. La danza vagabunda de las figuras en caos

arrastrando basura por el pavimento. Hedor de Popeye’s Chicken,
el edificio de Capitol Records, inyectando luz y caos

en el cielo de LA. La barca de papel en agua de lluvia, corriendo, se zambulle
fuera de mi alcance y las ancianas no le dan ningún orden aquí al caos,

ni dan sosiego con sus relatos familiares. Tu voz me sigue
hacia adentro y fuera de las casas equivocadas, montando mis talones en caos

como para decir que cada elemento medio-recordado que he forjado
en vidrio es sólo la réplica, sombra moribunda del amor y su caos,

que una vez pronunciado, es como un veneno vertido en la boca
de la canción, volviéndola dolorosa y negra. Me he comido este caos,

su paroxismo de nacimiento, y lo he visto desenrollarse desde los rostros
de seres queridos, hasta la enfermedad y la distancia y la pérdida. Caos

que persigue –que golpetea sus dedos en la ventana como lluvia–
que no me olvidará y me permitirá alcanzar hasta

treinta años después al niño que mira sobre el mismo
paisaje, día tras día. Día que amarillea, el día del caos

donde estás tú aún voceando tu advertencia (aunque yo era demasiado
joven). Quedar con la amarga pesadez de la canción, su caos.

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Against Chaos

(after Jagjit Singh)

Love could not have sent you, in this shroud of song,
To wield against death your hollow flute, tuned to chaos.

Whatever the Ancients said, matter holds the world
to its bargain of hard frost. But life soon forgets chaos.

He who has not strode the full length of age, has counted
then lost count of days that swallow, like fever, dark chaos.

And you, strange company in the backseat of childhood,
propped on the raft of memory like some god of chaos,

You threaten to drown me: wind through palmed streets.
Oracle of grief. The vagrant dance of figures in chaos

carting trash over tarmac. Stench of Popeye’s Chicken,
the Capitol Records building, injecting light and chaos

into the LA sky. That paper boat in rainwater, rushing, dives
out of my reach and old women give no order here to chaos,

nor calm with their familiar tales. Your voice follows me
into and out of the wrong houses, riding my heels in chaos

as if to say that every half-remembered element I’ve forged
in glass in only the replicate, dying shadow of love’s chaos

that once spoken, is like a poison dropped in the mouth
of song, turning it dolorous and black. I’ve eaten this chaos,

its paroxysm of birth, and seen it uncoil from the faces
of loved ones, into sickness and distance and loss. Chaos

that hounds – that drums its fingers on the window like rain –
who will not forget me and permit me to reach across

thirty years for the child peering out over the very same
landscape, day after day. Yellowing day, the day of chaos

where you are still sounding your warning (though I was too
young). To be left with the bitter heaviness of song, its chaos.

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La familia Saltonstall

La fachada prolongada ……de aterciopeladas cortinas de cama …..delantales y mangas
……combinadas por la madre …….que combina con la tarea de morir
y el padre –descuidado réprobo de negro– amputa la imagen.

La hermana mayor abrocha a la menor por la muñeca, le advierte
que no debe interferir…………..con lo rojo y blanco en ello.

Una intimidad más de la cuenta –
………el guante que su padre deja caer en la mano pálida de su propia madre–.
Graso.

El sombrero de nuestro padre es lo que molestará a la niña en años por venir es demasiado grande
y esto la incomodará ……………….del modo en que la mujer muerta debería

La manera en que el bebé demasiado tieso en los brazos de su madre debería
La manera en que la certeza de los retratos familiares debería,

descosiéndose en habitaciones sin aire.

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The Saltonstall Family

The prolongued façade…………….of velvet bedcurtains pinafores and sleeves
………………………..matched by the mother ……………who is matched to the task of dying
and father – careless reprobate in black – severs the picture.

The elder sister fastens the younger by the wrist, warns
do not interfere …………………………………….with the red and white of it.

One intimacy too many –
……………the glove their father drops into his own mother’s pale hand.
It oils.

Father’s hat is what will disturb the girl in later years it is too large
and this will trouble her…………. the way the dead woman should

The way the too stiff baby in her mother’s arms should
The way the certitude of family portraits should,

unpicking themselves in airless rooms.


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Amanuense en la verja cromática

El mar y el cielo que aspiran ………………..extemporáneamente …..a un tinte inexplicable
……………………………………..de razonamiento sólido, contrario a la nostalgia tortuosa
y la metafísica de las suegras, vestidas en mantas de viento
……………………………………..atenuado por un siglo previo, suben
……………………………………………………………………ascendentes en una espina dorsal de azul Bayer.

De pie como su dueño en acero ……………….la preferencia del exilio
…………………………………..– un otro lugar imaginario – flauta sus plumas en ocre
y se sonroja con notable reticencia. Retrasado aquí
……………el refugiado ……………………………..12.5 toneladas de metal plomizo
…………………………………………….lentamente computa sus cuentas
mientras los lugareños lo declaran un esperpento.

¿Integrar? ¿Con esta cara?

La Verja cuelga limpia sobre la costa descaducifolia.
La tierra se niega a modernizarse.
La visión se erosiona bajo la mano que la construyó.

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Amanuensis at the Chromatic Gate

The sea and sky that aspire ………………..unseasonably ………..to an unaccountable hue
……………………………………………………of solid reasoning, averse to the long-winded nostalgia
and metaphysics of mother-in-laws, cloaked in wind
……………………………………………………attenuated by a previous century, rise
………………………………………………………………………………………….ascendant in a spine of Bayer blue.

Footed like its master in steel …………………………………..the exile’s preference
……………………………………………………– an imagined elsehwere – flutes its plumes in ochre
and blushes with notable reticence. Delayed here
……………………………the refugee 12.5 tons of leaden metal
……………………………………………………slowly tallies its accounts
as the locals declare it an eyesore.

Integrate? With this face?

The Gate hangs clean against the undeciduous shore.
The earth refuses to modernise.
The vision erodes under the hand that built it.
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Extraído de The Marble Orchard (Shearsman, 2012). Traducido por ©Juana Adcock (Monterrey, Nuevo León, 1982 // poeta y traductora mexicana). Fotografía: James Byrne. Buenos Aires Poetry 2019.