Cristian Cárdenas ― Este verde poema

Cristian Cárdenas

AQBRIL-18(Pereira, Colombia, 1988)

Estudió seminario de teología a muy corta edad y ahora es estudiante de la Licenciatura en Español y Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira; ha participado activamente en eventos literarios dentro de la ciudad como la Feria Internacional del Libro, y en otros de la región cafetera y del país.

Se considera, ante todo, un obrero: “escribo sobre las cosas que me llegan, sobre las manos laboriosas, el sudor de los días”, dice.

En sus poemas se puede leer a Colombia, el doloroso pueblo del olvido inconsciente y del olvido voluntario: “tan reiterado en nuestro país cuando de injusticias y masacres hablamos. También, algunos de los temas que más me sobresaltan son la niñez y el dolor, y la relación que tienen con las cosas”.

Cree que escribir significa tomar una posición: “frente a algo o alguien, pero eso respecto al que escribe, al poeta, porque está inherente a él”. Al poema como tal, sin embargo, lo ve de otro modo: “el poema es y ya está, si defiende o no algo, no es su problema”. Encuentra en las palabras de Juan Gelman: “con estos versos no harás la revolución”, una respuesta a propósito del vínculo de la poesía y la resistencia.

Cristian Cárdenas piensa que “con la poesía no debe existir propósito, ahí radica su belleza, no necesita nada, a veces visita un cuerpo que utiliza y se va, pero nada más”. Leamos a continuación una constancia de esa visita milagrosa:

A. M. G.


Cementerio clandestino

A Trujillo

Ahora mis muertos trancan las puertas

Sus rostros masacrados se asoman
tras los barrotes del silencio
Sus bocas, ocultas
Hablan sin necesidad de palabra

Sus dientes molenques
mastican la tierra roja de sus hijos

¿Qué palabra dolida describiría mejor
el reclamo de mis muertos
que un río convertido en cementerio?

Ahora mis muertos, nadan por los ríos
Brasean contra el olvido
sortean en su mutilado trayecto
las indiferentes piedras salpicadas con su sangre

Ahora mis muertos, a salvo en las orillas
Se burlan de nuestras aprisionadas vidas
De nuestra ilusoria libertad

Se han dado cuenta
que nosotros,
no somos los vivos

Me piden que cante de mi abuelo

No tuve nunca un regazo de abuelo donde posar la infancia
ninguna historia de amor ni eufemismos para la angustia

Imagino sus manos grandes y venosas que labraran la tierra

Dicen que mi rostro es su rostro
Que cantaba con voz de viento contra las piedras
Como un juglar por los ríos

Dicen que mi rostro es su rostro
y evito el espejo
La imagen sin memoria

Qué puedo cantar, yo
que no diferencio entre dolores
Aún estoy mirando por encima del platanal
Cómo dejo de ser el hilo de mi cometa

Dicen que mi rostro es su rostro
Pero en estas aguas turbias
Nunca hay reflejo


Este verde poema – Columna de Poesía de Colombia a por Albeiro Montoya Guiral – 2019 Buenos Aires Poetry.