Vacío | Robert Graves

Robert Graves nació en Wimbledon, Londres, en 1895, y murió en 1985 en Deià, Mallorca, donde residía desde hacía cuarenta años. Luchó en la primera guerra mundial, donde fue gravemente herido –relató sus experiencias en Adiós a todo eso (1929)–, estudió en Oxford y fue profesor de literatura inglesa en la universidad de El Cairo. En 1929 se estableció en la población de Deià. Al estallar la segunda guerra mundial, tuvo que abandonar la isla, adonde regresó al acabar la contienda. A lo largo de su vida, simul­taneó la escritura de poesía con la de ensayos poético-antropológicos, como La diosa blan­ca (1948), y novelas históricas, como Yo, Clau­dio (1934) y Claudio, el dios, y su esposa Mesalina (1943), que gozaron de gran éxito y dieron pie a una célebre serie televisiva. Fue también un estudioso de la mitología hebrea, sobre la que escribió, en colaboración con Raphael Patai, Los mitos hebreos (1964), y la mitología griega, de la que es una buena muestra el volumen Dioses y héroes de la antigua Grecia (1961).

Vacío (el impostor)

Nacido de indigna estirpe en un día de sequía
vaga los caminos reptando su marchita casta,
le envenena de la Tierra, todo cuanto es belleza.

Vacío, es su nombre. A pesar de su mansedumbre
le brindas asiento, honrándolo en el gran banquete
y colma sus viandas de excesivos lujos.

Rezonga: “coma bien, hermano, beba hasta saciarse”
sin embargo, sólo despierta más su apetito. Alardea:
“yo, nunca he mendigado un favor y nunca lo haré.”

A pesar de su vestir triste, es un miserable corpulento,
sin brillo en sus ojos, lengua larga, de ideas robadas
y una lisonja que embrujaría de su árbol al pájaro cantor.

Ahora clava la mirada envidiosa en tu herencia
con cínicas deshonras a un corazón tan franco
trepando al patíbulo del verdugo codicia distraerte.

Lack

Born from ignoble stock on a day of dearth
he tramps the roads, trailing his withered branch
and grudges every beauty of the wide earth.

Lack is his name, and although in gentleness
you set him honourably at the high table
and load his plate with luxury of excess,

Crying: ‘Eat well, brother, and drink your fill’,
yet with hunger whetted only, he boasts aloud:
‘I have never begged a favour, nor ever will’

His clothes are sad, but a burly wretch is he,
of lustreless look, slack mouth, a borrowed wit,
and a sigh that would charm the song-bird from her tree.

Now he casts his eye in greed upon your demesne
with open mockery of a heart so open
it dares this gallows-climber to entertain.


Colaboración enviada por Jorge Contreras Herrera (México) | Traducción de Jorge Contreras Herrera | Buenos Aires Poetry, 2019.