Elegía tardía & Planeta Desgarrado | Jidi Majia 吉狄马加

Perteneciente a la etnia de los Yi, y uno de los poetas más representativos de la literatura china, la carrera de Jidi Majia(吉狄马加) ha ganado en los últimos años gran reconocimiento internacional. Con más de 80 libros publicados de poesía y prosa, traducidos a 40 idiomas, actualmente se desempeña como vicepresidente de la Asociación de Escritores de China.

Entre sus principales obras se incluyen: La Canción de Mi primer AmorAutorretrato y OtroEl sueño de un Nativo YiEl Ala del Águila y el Sol; Fuego y PalabrasYo, el LeopardoDel Leopardo a Mayakovski24 sonetos dedicados a mi madre y En el gran río.
Entre muchas de las distinciones que recibió por su carrera, se destacan: Premio Literario Guo Moro; Premio de Literatura Zhuangzhong; Medalla conmemorativa de Sholokhov; Premio de Literatura Rougang; Premio Humanitario Mkhiva; Premio de oro para el maestro del alma de la poesía china de los poetas chinos internacionales Pen; Medalla Europea de Poesía y Arte Homero; Premio de poesía de la ciudad de Bucarest Award Premio Silver Willow Lifetime Achievement en Xu Zhimo Poetry Festival, King’s College Cambridge y Premio Janicki Literary, entre otros.
Jidi Majia ha iniciado una serie de eventos poéticos internacionales de alto perfil en su país como el Festival Internacional de Poesía del Lago Qinghai, el Foro de la Mesa Redonda de los Poetas Internacionales de Qinghai, Liangshang & Qionghai, La Semana Internacional de Poesía de Chengdu, etc.

Elegía tardía

Para mi padre, Jidi Zuozhuo Wuhelüeju

(Traducción de : Françoise Roy)

 

Cuando la cuna fantasmal cae del cielo

la pluma de un halcón envuelve el tiempo, y tus pensamientos

lentamente clarean para una cachipolla ignota del tiempo robado

encima de montañas y ríos.

 

 

Tu cuerpo duerme acurrucado sobre su flanco izquierdo

igual que tus antepasados, y una muerte ancestral anuncia el regreso.

Es el cuerno de buey de todos los seres vivos, y lo repite

una y otra vez, pero ahora, más que otra cosa, suena a alborada.

 

La luz es el único mensajero, y esos caminos ya no conducen

a lugares extraños, guiando más bien tus cabras por las empinadas laderas del pesar.

Aquellos erizos que siempre hacen guardia no llaman tu nombre

aunque la otra mitad perdida de la libertad haya sido saqueada en el terror.

He aquí la última aceptación, y todos los espíritus y las personas

han de cumplir los ritos finales hasta completarlos.

 

No te extravíes, no todos los caminos pueden recorrerse,

siendo éste el recordatorio de que esas imágenes, cuando se abran,

no serán iluminadas por las estrellas, y que sólo en tu propio camino puedes atisbar

las huellas dejadas por la silla de montar. Un discurso inaudible gobierna las sombras falsas

que antes del ocaso perturban el sueño de las nueve antiguas palabras Yi

que fueron proclamadas.

 

Ésta es tu armadura, y quién aparte de ti

se atrevería a venir a reclamarla, pues el honor y los gritos alguna vez

hicieron desaparecer las bestias.

Todos los oídos saben de tu regreso, y no es el viento del amanecer

el que trae noticias, sino la armadura colgada en las paredes del cuarto ancestral

emitiendo los extraños sonidos de algo que se mueve,

y sólo los secretos de la muerte han de seguir siendo.

 

He aquí tu corona de plata,

gravada en el centro de la cascada solar.

Las alas escuchan atentamente las montañas ha luengo tiempo asentadas,

y el reloj de arena de las constelaciones es repatriado por un horno de huesos de cabra.

Deja que tus acompañantes reciban los ardientes guijarros rojos destinados a los dioses,

pues éste es un territorio denudado,

y todos los ojos pueden ver

desaparecer el halcón en el firmamento; no es el célebre sabueso de leyenda,

Kemaguo1, mordiendo el hueso de un animal que no tuvo suerte, sino más bien

el cáliz de garra de halcón del adivino rodando desde la cresta montañosa hasta el valle.

 

¿Eres tú escapando de los grilletes del cuerpo,

o es que proclamas la genealogía de tu clan en calidad de guerrero?

 

El anuncio de muerte suele propagarse con más rapidez

que las noticias de éxito, y también viaja más lejos.

 

En este lugar que en el idioma Yi se llama Jilebute2,

las montañas fueron tu única cuna y fundamento.

Cuando los cucos llaman y vuelven a llamar en las cordilleras,

aquellas horas quebrantadas no transcurren sólo en primavera,

y cuando la negrura se vuelve grietas y los gallos cantan a mediodía,

cae sobre Riduliesa3 una terrible nieve roja,

lo que significa que la Muerte ha levantado su bandera en lo más alto.

Algunos dicen que aquel día, incluso si llegara a venir el enemigo,

no se podría despachar soldados.

 

Así es como han muerto siglos de hombres, sin cambio,

pero el deseo no debe morir asimismo. Las deidades de las montañas inspeccionan

el monte Abuzeluo4, que es montaña sagrada.

Aquellos que han visto cuervos negros caer sobre los hombros

de los miembros de su clan como en un sueño

pueden morir en una prueba de vendaval de hierro, o morir protegiendo su honor

o morir de un destino siempre cambiante, o morir a raíz de una broma celestial,

pero no morir de provocación humillante, un escupitajo borrando su reputación.

 

Hay muchas formas de morir, pero sólo hay dos tipos de honor y de vergüenza.

Incluso hoy, los textos clásicos del sumo sacerdote Yi Hebishizu5

siguen guardando los nombres de los sabios

y de las personas virtuosas, y su visión ha ensanchado y alumbrado ese camino

aunque el panegírico perdido se despliegue de nuevo, y los que todavía cultivan la tierra

indaguen sobre los cuellos rutilantes de los bueyes, pero después de trillar el grano,

el amargo trigo sarraceno alimentará a los hijos de un pueblo

en las temporadas más inclementes.

 

¡Oh, tú que regresas! Cuando las almas de los difuntos entran al país de la blancura,

un precipicio se desliza en el Cielo sobre el angustiado hueso coxal de las montañas.

El destral de los antepasados ha desenterrado el limen entre almas y espíritus humanos.

Ven a comer avena a manera de homenaje, esto es el libro secreto del firmamento

y Shimumuha6, el peñasco donde se juntan las almas, es arrancado

por un caballo-espíritu al que le da por sollozar.

 

Éstas son tus pisadas cruzando con harta prisa los reinos espirituales y humanos.

La cera de abejas en tu oído izquierdo recoge una luz vertiginosa, y tus hombros

son pespuntados con unas conchas de almeja.

El rebaño de la diosa Pumoliyi7 es tan sosegado como montón de piedras al atardecer.

He aquí los dones de los espíritus, concedidos a la humanidad fértil.

Sólo la adoración de los antepasados ​es capaz de asegurar el descanso de los fallecidos.

Puedes usar la fina vestimenta de un largo periplo, pero cuando empiezas a correr,

tus pies descalzos todavía rebozan del enorme poder del mundo salvaje.

 

A medida que los espíritus cruzan los cielos y las cordilleras, se niegan a entrar

al dominio del deseo y de la violencia, y sólo los niños de tres años de edad

pueden vislumbrarlos de manera fugaz, con sus ásperos pies descalzos.

 

¡Oh héroe! Escondo tu nombre en la luz.

Tu vida entera ha de reaparecer y esfumarse en la lobreguez y la oscuridad vertical.

Es una lentitud de lejanía, un Jier8 para una puerta abierta.

He aquí tu infante mamando el pecho de la madre,

un embrión de mujer, su belleza coincidiendo

con la memoria, un dedo diminuto que hace temblar un arete,

una belleza entre las bellezas, un pariente genuino del Agachamo9

y descendiente de ese clan que cruzó el río prendido de la cola del buey-espíritu.

 

He aquí tu flecha que disparada recorre el monte Yimuzemu10, la montaña sagrada,

y es la encarnación de un antílope, y tú miras los alerces jugando en el sol de invierno,

agradecido por la presa que cazas, tragando la hambruna de color ocre.

Volviste a una pupa imaginaria, las alas de la infancia mordedoras de luz.

 

He aquí tu escalera a los cielos, un nido de avispas arrancado de un acantilado,

y cada amiguito abre la boca y cierra sus ojos colmados,

feliz, recibiendo con fruición la miel dorada que del cielo cae.

 

Eres tú en la colina trasera de Dajishaluo11, escuchando la historia del viento

mientras oyes el sonido de ovejas deslizándose en los acantilados de ese lugar distante.

Es el toque de la brida, el sitio donde se puede disfrutar de una comida deliciosa.

Un niño pastor conspiró para empujar una oveja por la borda del acantilado.

Quién pudiera explicar entonces los secretos de la juventud,

pues los humanos siempre se valen de los mismos viejos trucos.

 

Éste es el primer atisbo de los regalos que brinda al cuerpo el amor

al descubrir la guitarra y la flauta dulce, y la posibilidad de pureza en la muerte.

El Festival de la Antorcha se explaya en bufandas y en los dulces de la gente

de pantalón estrecho12 que reavivan las promesas de las estrellas,

un festival de los ojos y de la libertad, el lecho húmedo y resplandeciente de la tierra.

Con tu genealogía de héroe, ¡les dices quién eres tú! Ahí donde acaba la naturaleza

humana, resistes a la timidez del cuerpo, anhelando la inmortalidad del espíritu.

 

Aquí te guían los nombres de padres e hijos, lanzas y escudos te brindan una boca.

No hace falta descubrir la verdad, los dioses están grabados en el lado derecho

de la corteza de árbol seco.

Si no son las cenizas de la tierra, entonces debemos enarbolar la voluntad de ser libres

y aclamar a Chikeboxi13! El birimbao es el lenguaje de los poetas,

y porque existe, el amor puede salvaguardar la nobleza, la sutileza y la modestia.

 

Ésta es la primera vez que tú y el lenguaje llegaron a hacer suya la leyenda del fuego.

De sabio Degu14 aprendiste aforismos, y él te enseñó a observar el Sol y la Luna.

Cuando los ciervos ribereños de Mabuhuoke15 emiten sus tiernos bramidos de celo,

el sonido antiguo supera con creces la historia que conocen los humanos.

Al amanecer siempre te apurabas en abrir la puerta de madera

y a disolver Erbixvi16 y Kezhe17 en agua, dejando que las cabras negras

y las cabras blancas laman las somnolientas estrellas colgadas entre laderas de montaña.

 

En un sueño, aceptaste el regalo de la oveja de dos lenguas, Yuegehajia18,

y su llamado lejano hizo que la esfera celestial apareciera en un cuenco de agua.

Tus hermanos de relámpago y campana de cobre son hijos de cóndores y ámbar.

Eres el jefe elegido por generaciones de letras celestiales de tigre y leopardo.

 

Los orificios maternos pueden ver la estructura del dolor.

¡Oh espíritus! Todos son huérfanos,

y si es que no lo has visto tú mismo, entonces debe ser falso,

pero la certeza verdadera es cosa aun más rara. Cada pueblo tiene su propio

tiempo de héroes, sólo hace falta saber cuándo se habrá de dar.

Tu coraje y tu perspicacia atraviesan una comarca entera,

y la protección de los ancestros siempre te ha envuelto amorosamente.

 

He aquí un gran clamor, pues algunos alegan que cuando se mata injustamente

a una deidad de las montañas, la ofensa debe pagarse con la vida, o mejor aun,

que con sus manos los parientes consanguíneos estén obligados a sacrificar un buey!

Rodearlo en el ombligo de las constelaciones y llorar ante la vida a punto de acabarse,

liquidando así la deuda final.

Éstas son las Escrituras familiares, y la hoz de mango largo que nos fue heredada

cosechó las noches y los días de nuestros mayores mientras yacían aturdidos por el opio.

Ahora sólo tú lo sabes, si es que aún logras sobrevivir.

La gente y los demonios te consideraban demasiado joven.

 

Ahí estás tú escalando un álamo, y con justa razón

disparando a un leopardo que amenazaba a una mujer embarazada; en su pelaje

quedó un agujero como lo es su destino segado, y para ti extendió

un lecho mortuorio, o tal vez sea la postura de un mata-llamas acostado en la tierra

con los brazos y piernas en cruz.

Mientras permanezcan las montañas, gavilanes y halcones se deslizarán

con alas encendidas, y las sillas de montar de los guerreros aguardarán,

y tú te volverás inmortal.

 

No fue en el dosel de las estrellas que descubriste lo que es la muerte

y que rechazaste el miedo a la descomposición; fue por tu deseo de significado

que supiste por qué uno debe luchar ferozmente contra esa oscuridad

oculta y sin nombre.

Otros no nos enseñaron cómo flotar a la deriva encima de esta comarca,

y es porque creamos nuestros propios festivales, el único tiempo de ingravidez

en el que alcanzamos a ver la flor de la existencia, y podemos,

por el más breve momento, rechazar la muerte.

 

Si el sagrado Monte Zhekemutu19 no te hubiera concedido poderes místicos,

el cuerno de buey no hubiera podido aullar como lo hace una tormenta.

Alguna vez observaste las estrellas y la avena como si fueran gotas de rocío

en un paisaje de ensueño,

y la sensibilidad del cuerpo te hizo conciente de todo lo que iba a suceder.

Ese instinto que te lleva a defender la libertad estaba bien versado

en las fluctuaciones del sol y los cambios de estaciones,

y finalmente eligió la piedra sólida en lugar de alas flotantes.

 

Éste es un momento en el que cambian las órdenes y los principios.

Todos deben pasar por las dobles pruebas de vida y destino,

No sólo como parte de lo que ha sucedido como lo son la revolución y la guerra.

Que nuestros hermanos y hermanas se mantengan firmes

bajo los embates de aguaceros y tempestades, testigos de la esperanza,

Veamos fluir sus lágrimas, cuerpo y espíritu asumiendo la pesada carga

de llevar a cuesta las piedras celestiales.

Tus pies descalzos estaban acostumbrados a las espinas,

pero ¿quién conoce ahora el dolor de las llamas?

Sin importar cómo varían las constelaciones caóticas entre palabras ignotas,

tu entendimiento y descarte de las cosas comprueban que siempre has sido un Yi.

 

Duermes profundamente, recostado en el muro de arcilla, resistiendo necesidades

que no son del todo humanas, juntando una nueva realidad, dando amor a mujer y niños.

Eres una semilla libre, y tu caballo siempre está sosegado.

Cuando la noche modifica los contornos del cielo, tus pensamientos cobran vida

emparejando el águila y el corcel. Eres un héroe

y agarras el sol con los dientes, sin decepcionar la luz resplandeciente.

Tú y el dios del vino siempre estuvieron enredados,

y lo usaste para derramar tu corazón.

No sólo eras tú ―sus maravillas han destruido otras existencias humanas.

 

En vida, tú elegiste el lugar de tu propia creación.

Desde ahí puedes ver lejos, rumbo a Zizipuwu20.

A tu hijo mayor le dijiste que la copa de beber siempre se le pasa al que está ausente.

Tantos de nuestros mayores no vivieron para alcanzar tu edad.

A todo ser vivo se le tomará de vuelta, y sólo el fuego ha de cumplir sus promesas.

Las estrellas, ganando en velocidad, no han cambiado la posición del yunque.

Tus ritos funerarios son mañana, y el débil trueno al filo del horizonte nos indica

que los miembros de tu clan y tus parientes habrán de llorar, estando de luto,

y que verán partir tu espíritu.

 

¡Oh héroe! Cuando el amanecer brille al caer de las alas extendidas de los pájaros,

los mensajeros de la luz se pondrán de pie entre las montañas, solemnes y deferentes

como los estudiosos del Sol, y esperarán hasta ese momento

en que la cabeza del buey a sacrificar refleje la imagen del hachuela, y la piel del buey

cubra las máscaras del dolor, pues ésta es quizás el ingreso a otra vida,

otro retorno a la placenta de la tierra, y la muerte también ha de ofrecer un panegírico

y dejar que cada persona presente en el ritual comparta la comida.

Mientras aun vivía, el difunto a menudo alegaba que ésta era su petición final.

Para ensalzar tu virtud, las mujeres vestidas de negro

hablan en turnos alabando tu gloria, y las costillas de las palabras

quedan incrustadas en poemas, una suerte de emoción sólo presente en la médula.

Aquí confiarás en la grandeza de las tribus, y la tristeza del espíritu difunto

se tornará alegría, pues tú yaces en el abrazo del amor y del afecto,

y cada vez que el sonido del llanto marque la herida, la sangre oculta

goteará hacia el corazón del aire, y ¡oh, la cuerda del instrumento chasqueará de nuevo!

Los muertos pueden seguir escuchando la voz de los vivos, ¡yo confío

en que tú sigues aquí!

Cuando mi hermana casada dice: “¿Quién escuchará ahora

mi llanto?, se juntan las lágrimas en el rabillo de tus ojos.

Anfitrión y huéspedes usan las lenguas de la poesía Yi para determinar éxito o fracaso,

preguntándose cuándo llegará la muerte eterna al mundo humano

y cómo se reúnen nuestros parientes difuntos en ese mundo de blancura.

Cuán irrisorios, cuán triviales los seres vivos que residen en el tiempo, tanto así

que sólo los guerreros espirituales y los sabios dejarán nombres que vivan para siempre.

Las oriflamas de despedida forman una línea, como las tribus Guhou21 y Qunie22

volviendo a nuestra historia migratoria, y ¡oh, el exilio espiritual seguirá sur curso!

 

La carnicería de bueyes y cabras consuela a los vivos, y los muertos del ayer y

los del mañana no son diferentes, pero las huellas que deja la muerte

permiten que los narradores nos sobrepasen y entren sigilosos en los confines

de la vida y de la muerte.

Allí viene de regreso el éxito rojo, el cielo se llena de líneas trazadas

con huesos de cabra, y hoy día es cuando satisfacemos a los espíritus: confío en esto.

 

¡Oh héroe! El antiguo sol mana un caudal de rayos misteriosos,

y la escalera que sale de las montañas y de la tierra se levanta en un espejismo.

Bimo23 nuevamente empuña el báculo que ha despedido la luz,

y en el paso final, encuentra el agua corriente que guarda en ella todas las posibilidades.

Alzan al muerto sobre su lecho de madera, y éste se va meciendo

como si estuviera en la primera cuna,

cuerpo dormido sobre su lado izquierdo, como si aún estuviera en el vientre materno.

Éste es el último regreso triunfal, y entrarás entonces al palacio del oráculo.

Ves esa pendiente translúcida que se abre en muchos escalones multidimensionales,

y en el lejano río flota una semilla cuya posición en el universo no ha sido fijada.

Las voces que envían el espíritu se alzan y decaen, como si cayeran del cielo,

y los ecos en espiral parecen surgir de la irrealidad bajo nuestros pies.

Los que te despiden no miran con perspectiva, pero Bimo y tú son capaces de ver

ese camino oscuro que tú no puedes recorrer, el camino del diablo.

 

Recorre a pie el camino de blancura, ahí donde los antepasados ​​anduvieron descalzos.

Verás cosas irreales revivir en la verdad, y entonces el cuerpo se divide.

Un orgullo de tigre despunta al centro de un panegírico plateado, el tiempo se torna flor,

los árboles sonríen al aire libre y el álgebra del séptimo espacio se extiende en las rocas,

y los peces invisibles vuelan por encima del río mientras que el vidrio toca melodías

en las barbas de las cabras monteses;

el blanco y el negro ya no son colores opuestos, el azul domina

sobre el tiempo, que acaba de cambiar, el púrpura y el amarillo no están en sus puestos.

Ves en el horizonte una grieta que poco a poco se va abriendo al multiplicarse,

y allí un pergamino revela una página reflectiva; el piso de la luz sigue subiendo

y unos pilares anuncian tu llegada, mientras que una imagen desvaída cubre las rodillas.

No hace falta que la ley nos obligue a cumplirla: esa blancura demarca un nuevo rito.

 

Éste no es el castillo del futuro, y las suturas no dejan rastro en su estructura.

Aquí no hay guerra, sólo millones de jardines zoológicos que han pasado por los sueños,

y aquí no hay cubiertos de platería afilados, sólo cucharones maleables.

Aquí no hay rangos ni líderes, sólo escaleras listas para la Osa Mayor.

Las ideas claras ya no se expresan, las perlas del lenguaje ruedan en la desnuda claridad.

Nadie se burla si tomas el tazón equivocado, y las estrellas no ceden

ante falsos proyectiles de artillería.

Aquí sólo está lo blanco, y cualquier existencia insignificante será destruida

en aquella blancura.

El esqueleto de la blancura se ha abierto, y desde lejos parece una hoja en el universo.

¡Oh héroe! Te han levantado sobre nueve capas de madera de pino,

el fuego de la cremación.

Muqielehe24, la montaña sagrada más cercana al Cielo, es el lugar consagrado

de nuestros antepasados.

En los linderos de la arena eterna, donde sólo el sol y el fuego pueden rugir para ti,

tu cuerpo está cubierto por un manto impecable, el vínculo final entre vivos y muertos.

Puedes escucharlo, nuestros gritos en el valle elevándose hacia las alturas azules,

los humanos y el universo cantando en un coro, y todas las abejas

salen brotando de las notas de cristal.

He aquí el poder y el misterio de nuestro idioma, lo único capaz

de hacer llorar a la gente.

He aquí la tradición del padre de la humanidad, que debe traspasar el oscuro espacio

que carece de adornos.

Acaba de llegar aquí, es tu susurrarme diciendo que ha comenzado tu inmortalidad.

¡Oh, padre nuestro! Eres el héroe de todo lo significativo.

Respirar, vivir, sufrir, luchar y amar, todo eso hiciste.

Puedes verlo, en la reluciente puerta, con tus ancestros ​​vistiendo las mejores prendas;

la gran ceremonia para ti llega a su fin, y ahora te encuentras en otro mundo.

¡Oh héroe! Nadie sino tu hijo encendió para ti el fuego de las llamas finales.

22-26 de abril de 2020

Notas

1 Kemaguo: Un perro famoso en las leyendas del pueblo Yi.

2 Jilebute: Un lugar en Lianghan, la región más extensa donde vive la etnia Yi, agrupada en comunidades compactas. “Jilebute” significa “la guarida de los erizos” en el idioma Yi.

3 Riduliesa: Una localidad en Liangshan. Según la leyenda, es la cuna del Festival de la Antorcha de la etnia de los Yi.

4 Abuzeluo: Una montaña sagrada ubicada en el condado de Butuo, Liangshan

5 Hebishizu: Un famoso Bimo (sacerdote) en la historia del pueblo Yi de Liangshan.

6 Shimumuha: Según las leyendas del pueblo Yi, éste es el lugar al que pertenecen las almas de los difuntos, y se encuentra en algún sitio entre el Cielo y la tierra.

7 Pumoliyi: Una de las diosas en el mito de la Creación del pueblo Yi.

8 Jier: Un amuleto en el idioma Yi. Cada clan en el grupo étnico de los Yi de Liangshan tiene su propio Jier.

9 Agachamo: Según las leyendas de los Yi, una especie de pájaro muy bello, famoso por su cuello largo y por ser avispado.

10 Yimuzemu: Una montaña sagrada ubicada en el condado de Butuo, Liangshan.

11 Dajishaluo: Una localidad en el condado de Butuo, Liangshan, donde nació el padre del poeta

12 Parte inferior del pantalón corto: Se refiere al pueblo Yi de la región donde se habla el dialecto Adu, en Liangshan, ya que la cintura, en los pantalones de los lugareños varones, es ancha mientras que la parte inferior de la prenda es estrecha.

13 Chikeboxi: La cuna más famosa del birimbao, un antiguo instrumento musical que resuena en la cavidad bucal y forma parte de la historia de la etnia Yi.

14 Degu: Un sabio de la antigua sociedad Yi.

15 Mabuhuoke: Una montaña sagrada ubicada en el condado de Butuo, Liangshan

16 Erbi: Los antiguos dichos y máximas del idioma Yi.

17 Kezhe: En la literatura oral del pueblo Yi, antiguo género poético compuesto de canto y conversación.

18 Yuegehajia: Una célebre oveja en la historia del pueblo Yi, famosa por tener dos lenguas. Su balido se puede escuchar desde lejos.

19 Zhekemutu: Una montaña sagrada ubicada en el condado de Butuo, Liangshan.

20 Zizipuwu: Un lugar ubicado en Zhaotong, en la provincia de Yunnan. Según las leyendas Yi, ahí es lugar donde seis tribus Yi formaron una alianza y emprendieron su migración.

21 Guhou: Una de las más famosas entre las tribus antiguas de Liangshan.

22 Qunie: Otra entre las tribus Yi más famosas de Liangshan

23 Bimo: En la religión primitiva del pueblo Yi, Bimo es el sumo sacerdote que también está a cargo de preservar el legado cultural.

24 Muqielehe: Una montaña sagrada ubicada en el condado de Butuo, Liangshan.

 

 

Planeta Desgarrado

Dedicado a todas las vidas y a toda la humanidad

(Traducción de : Pilar González España)

 

¿Nos ha creado este planeta?

¿O somos nosotros quienes lo hemos transformado a él?

 

¡Oh, tigre! Sobre la ondulante armadura

la luz digital fluye. Única voluntad.

 

En este instante, incluso en otra dimensión del espacio,

él, solitario, desaparece con paso sosegado.

 

Esa marcha siempre infatigable, fuego velado.

Haz que la energía rotatoria se convierta en engranaje.

El mando del tiempo golpea con un mazo las olas de piel dorada.

 

Pero el tigre aún sigue allí. Nunca se fue de nuestro lado.

En las cuatro direcciones del planeta, sus patas pisotean el presente

que ya desaparece. Sus brillantes ojos reflejan los elementos creados.

Además, él no habita en el libro sagrado de Chamui

Sus ojos vigilan el bien y el mal, tan inquietantes para los hombres.

 

No es que todos tengamos la carga de un crimen manifiesto. Cuando el cielo está muy

bajo, el vuelo circular del águila se queda sin suficiente altura.

 

Y si el cielo se queda sin altura, el espíritu y los valores se precipitan desde arriba

cayendo junto a las alas heridas de las águilas.

 

Mientras, el lenguaje de los sabios se ensucia con las materialistas manos del dinero.

Yo hace veinte años vi un pájaro que, desde una chimenea de la ciudad, cayó a tierra y

murió. ¿Deberíamos perdonar a ese pájaro o perdonarnos a nosotros mismos? El silencio

del cielo todo lo responde.

Cada presagio se transmite de formas diversas. Ya me lo dijo el bimoiide mi tribu.

Imperceptible a simple vista, la guerra finalmente estalló.

 

¡Oh, viejo enemigo! ¿Quién ha irrumpido en tu casa usando la metáfora como ofensa?

Parece que puede aliviar un poco el crimen, pero fueron los humanos quienes te

despertaron del sueño milenario.

 

De una ciudad a otra, de uno a otro país,

él ha cruzado las fronteras con soldados armados hasta los dientes,

ha atravesado el espacio soberano, nadie puede impedir su libre circular aéreo,

incluso los detectores más avanzados tampoco han averiguado su extraño paradero.

 

Esta es una guerra peculiar, otra metáfora de la muerte.

 

Pero él no necesita pasaporte, puede ir donde desee.

Mira las aves migratorias siguiendo las estaciones,

los murciélagos colgados en los precipicios,

los traseros escarlatas que persiguen a los orangutanes de sexo opuesto,

los insectos saltando entre las especies.

Todos ellos entregarán los dados de la vida y la muerte

a los buzones del cielo y del infierno.

 

Él ha visitado iglesias, mezquitas, templos taoístas,

lugares de culto y escuelas seglares.

Incluso ha golpeado las puertas de las residencias

de ancianos, de las prisiones más vigiladas.

Y, si es posible, despertará a todos los gobiernos de este mundo.

Máscara de la muerte que clavará su pánico negro en el espacio.

La lanza roja asesinará al negro escudo.

 

Cuando Oriente y Occidente se reencuentren a la salida del destino,

¿será para salir de la desesperación o será la autodestrucción?

La mano izquierda frente a la culpa de la derecha no puede

fabricar una nueva arca de Noé ni huir de esta situación difícil y milenaria.

 

El planeta solitario sigue girando, pero de los doce hijos de la etnia de la nieve,iii

inevitablemente surgirá un profeta despierto. Eso es porque el libro sagrado

Lei Eiv nos habla de la hermandad entre animales y plantas.

 

A pesar de que el mar cantado por Homero siga fluyendo líquido y azul,

los ojos de las focas se han llenado de mensajes cósmicos.

O quizá esto no sea el juicio final, pero, antes de la aparición del unicornio,

el cielo con forma de cuenco habrá cubierto la cabeza de los seres humanos.

 

Esto no es una guerra tradicional, y menos aún nuclear.

En la guerra nuclear nadie gana.

Madame Curiev declaró para el régimen en favor de los más débiles,

y hasta el día de hoy no se sabe si fue un error o un acierto.

Pero, gracias a Dios, sus conclusiones sobre las armas nucleares

no fueron desmentidas ni causaron controversia.

 

Esta es la insistencia repetida de la guerra, solo que más peligrosa, más aterradora.

Porque en el gran pueblo que es nuestro planeta, hoy en día,

la humanidad empuña una espada de doble filo.

 

Es una guerra tan antigua y próxima que nadie puede quedarse fuera.

Ha vencido a las poderosas dinastías. Ha reescrito de nuevo

la historia del antiguo imperio de Atenas. En la Edad Media

aniquiló a más de un tercio de toda la población europea.

Es también cómplice de la colonización, matando a millones de indígenas.

 

Esta es una guerra de resistencia que implica a toda la humanidad.

No distingue lugares. Si me dejaran escoger, elegiría proteger cada vida

antes que echar mano de políticas abstractas para explicar

el significado de lo que se denomina «libertad».

Creo que Adornovi y el poeta Cardenalvii estarían de acuerdo en que

incluso la vida más insignificante debería estar por encima de las prédicas vacías.

 

Si la seguridad pública se construye gracias a cada uno de nosotros,

entonces yo serviré sin enfrentamientos a lo colectivo.

Desde Wuhan hasta Roma, desde París hasta Londres,

desde Madrid hasta Nueva York, se pueden ver en los balcones

miradas familiares, pero también desconocidas.

 

Yo respeto los derechos de cada uno, lo cual es, en definitiva, respetar los de todos.

Pero si los derechos individuales dañan por siempre los intereses del pueblo,

entonces, sin duda, eliminaría estas palabras del código de los derechos humanos.

Por favor, creedme. Yo siempre abogaré por los verdaderos derechos humanos,

aunque los derechos individuales sean más sagrados y necesiten más protección.

 

En este instante, los hombres solo pueden colaborar juntos, con sus manos unidas.

Solo así se podrá atravesar este oscuro valle.

 

Oh, el pasaporte destrozado de Walter Benjamin,viii él jadeando en la frontera mientras

me saluda con la mano. En realidad, no hacía falta que,

a través de los sueños, me dijese Zweigix la razón de su suicidio.

 

Se desesperó contra la humanidad porque creía

que el mal prevalecería y no podría cambiarse.

 

¡Oh! ¡Río Éufrates, río Ganges, río Misisipi, río Amarillo

y otros que no he enumerado! Vosotros,

testigos de la vida y la historia de los hombres,

podéis decirme, cuando os tragasteis la desgracia,

¿cómo escupisteis el conocimiento de la supervivencia

y las piedras simples y brillantes?

 

Cuando vi la Italia de Dante llorando con la cara tapada a las puertas del infierno,

los nietos de Cervantes experimentaban otra vez el dolor del cuerpo y de la mente.

La ayuda humanitaria, venga de donde venga, ¡ay!, es una forma de virtud.

 

El éxito de este siglo es la destrucción del fascismo y el racismo.

Togliattix, Pasolinixi y Gramscixii en el cementerio agitan sus rojas banderas.

 

Justo cuando el pueblo iraní sufrió un doble ataque,

aquellos hombres crueles no pensaban realmente dejarlos partir.

¿Cómo podría yo en ese momento leer la poesía mística de los sufís?

¿Cómo podría no afligirme por los niños sirios en medio de la guerra?

 

Aquellos hombres, para las elecciones, actúan ante las cámaras.

Solo las mentiras les permiten creerse realmente a sí mismos.

No es que no quiera creer en la verdad lógica de sus declaraciones,

pero todo depende de cuántos crímenes hayan cometido contra los débiles.

 

En este momento, al atardecer, veo una cabra en el desierto.

No sé si la ha extraviado un judío o un árabe.

 

Estanque de fuego de Bi Asheratha.xiii ¡Centro del mundo!

 

Permíteme que regrese a la ciudad natal perdida de tu memoria,

en nombre de esas plantas tan antiguas.

 

En las monótonas y áridas mesetas del lejano México,

Juan Rulfoxiv todavía sigue allí, velándose a sí mismo.

Ese taciturno jefe del pueblo, para no decir palabra,

de repente convirtió a un loro en un estafador elocuente.

 

Mi verdadero hermano en espíritu, el internacional César Vallejo,xv

tú no escribes poesía para una persona, sino que cantas para toda una raza.

Deja que un gallo sople la flauta de la columna espinal en el buche de tu idioma.

Permite que los pobres de todas las edades puedan cenar satisfechos

antes de irse a dormir. Y que no sea solo en sueños,

donde vean la leche y el pan recién horneado. ¡Oh, camarada!

El calor simple de tu alpaca proviene del alma.

Sin trucos, tus raíces pronto serán tus doscientos seis pálidos huesos.

 

¡Oh! Civilización y barbarie. Avance o retirada. Suma y resta.

 

——Este es un planeta desgarrado

 

Aquí, internet y el dinero conectan a todas las razas.

En las tribus más primitivas de la selva tropical brasileña

también hay gente que juega con el móvil a asesinar en los videojuegos.

 

Los beduinos construyen desiertos imaginados en sus ciudades.

Ya no pueden ver las estrellas al alcance de sus manos.

Aprovechando la luz tenue de la noche, los gitanos duermen

en el oscuro corazónxvi de Europa. Ellos son gente invisible por el día.

 

Aquí, la humanidad dominó todas las cosas de la tierra

y ha comenzado a invadir el reino de las hormigas.

Los babuinos de Guinea mostraban sus dientes a los que los miraban,

conteniendo el aliento mientras se apareaban.

 

Aquí, la ingeniería inteligente puede hacer que el futuro regrese al pasado

y el presente se convierta en el futuro. Que las llamas de la nieve iluminen

el cielo estrellado del invierno ya no es algo que pueda sorprendernos.

 

Aquí, las mujeres nativas del mundo entero, sin concertarlo y al unísono,

con sombreros cambiados, atraviesan el laberinto de internet.

Pero cuando sonríen a un desconocido,

siguen con su costumbre de cubrirse la boca con un pañuelo.

 

Aquí, algunos británicos bromearon sobre el brexit, mientras que otros

pagaron un precio por un chiste sin gracia. Es como la espuma de la cerveza convertida

en lágrimas sonrientes.

 

Aquí, con el fin de proteger el glaciar antártico del rápido deshielo,

los delfines manifestaron su protesta con un suicidio colectivo.

Se oponían a que los hombres visitaran los glaciares.

Donde no hay rastro humano, la masacre aún no ha comenzado.

 

Aquí, mientras la nieve en las regiones polares se deshace,

serán las aves acuáticas del lago las que reporten a los funcionarios

de pensamiento grasiento el aumento del nivel del mar.

Y ahora las lágrimas del halcón son huevos celestiales.

 

Aquí, el peso del cereal nace contra el viento, y el hambre consigue aliviarse.

Malthusxvii hoy quizá pueda corregir su teoría demográfica.

Quienes no son moralistas no influyen en su existencia como pensador.

 

Aquí el antílope seguirá recorriendo los páramos bajo la luz del sol.

El más mínimo soplo de viento hará que sus orejas se levanten.

La distancia con la muerte es a veces más corta de lo que uno puede imaginarse.

El bisonte no puede oír a los mosquitos discutiendo sobre su piel.

 

Aquí, mientras que las farolas de Nueva York doblan a la derecha,

el pastor de Bolivia de repente elige el sendero de la izquierda.

A la derecha está el pavoroso abismo de los acantilados de diez mil zhang.xviii

 

Aquí, el licor ruso sigue siendo el más consumido del mundo,

pero el recuerdo de los poemas rurales de Yeseninxix

hará que la gente de otros países, tras la borrachera,

se deshaga en un mar de lágrimas.

 

Julian Assangexx creó WikiLeaks. Desde el balcón de la embajada ecuatoriana saluda al

mundo. Por accidente, la muerte de los pobres afganos fue revelada.

 

Aquí, a los catalanes les gusta comer jamón serrano por la noche.

No olvidan hacer el referéndum antes de comerlo.

Si Antonio Machadoxxi siguiera vivo, ¿a quién votaría?

 

Aquí pidieron al ejército republicano irlandés y a ETA que depusieran las armas,

pero declararon en favor del separatismo en otros lugares.

 

Aquí, la mayoría de los americanos creen que su riqueza está en manos de los chinos.

Los mandamientos que Moisés trajo de la montaña fracasan ante el relato del ADN.

 

Aquí, Guevara y Gandhixxii fueron invitados por separado a sus respectivos palacios.

La palabra «globalización» es repetida por miles de personas

en la habitación doble del hotel Erkenwald de Amberes.

 

Aquí, las huellas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial

han llegado adonde Cristo no alcanzó. Pero aquellos pobres que,

con la cruz a sus espaldas, caminan por el borde del mundo

creen firmemente que Jesús es su prójimo.

 

Aquí, parte del pensamiento socialista sobre el bienestar de los trabajadores

ha sido robado por facciones opuestas. La riqueza ha cruzado todas las fronteras, pero el

sufrimiento recae sobre cada uno.

 

Aquí, ellos, por afuera, abaten otros países

y por dentro hacen que los inmigrantes se aterren.

Esta jaula es tan maravillosa que el poema que Ritsosxxiii enterró

bajo la ventana de la prisión se ha convertido en un árbol.

 

Aquí, la televisión dejó a la gente atónita con una retransmisión en directo

de la escena de las Torres Gemelas derrumbándose por un impacto.

La poesía en Colombia se ha convertido

en una de las formas más piadosas del diálogo político.

 

Aquí, cada día el lenguaje y las criaturas se deshacen silenciosas

debido al poder de la manipulación. Pero, en cuanto a la privacidad, actualmente,

el 97,7 ‱ de todo el mundo está siendo vigilado.

 

Aquí, el pensamiento de Karl Marxxxiv continúa concretándose

en acciones detalladas, pero Wall Street

prefiere conspirar junto con las élites académicas

y acordar que este judío sea el líder de cierto ámbito académico.

 

Aquí hay gente que sigue queriendo abrir la puerta, pero también

hay gente que la quiere cerrar. Una vez que, bajo nuestros pies,

la única tierra se ha alejado de nosotros, la distancia ha perdido todo su sentido.

 

Aquí, el que abre la puerta no sabe qué debería meter dentro,

ni tampoco qué debería dejar fuera. A algunas personas, en el espacio virtual,

les impiden ampliar sus fronteras y afirmar su propia identidad.

 

Aquí, los que abogan por cerrar la puerta

no temen que su hogar un día se convierta en jaula.

Pero los que abandonan espiritualmente su país natal

están destinados al permanente destierro de la libertad.

 

Aquí, los huesos ya se han convertido en un todo. Cortar una mano es soportable,

pero si te partes por la mitad es muy difícil sobrevivir.

Los oídos de Shanghai oyeron cómo gemían los dedos de los pies de Florida.

 

Aquí en el bar de Santa Lucía, en el océano Pacífico, aún está sonando el saxofón. Al

abrirse cada botella de Coca-Cola se pueden oír

los suspiros y gritos de sorpresa de la bolsa de Nueva York.

El secuestro y la violencia de internet son la quinta unidad militar en esta era.

Habermasxxv vio la verdad de casualidad.

 

Aquí, alguien prende fuego a la torre de la antena 5G;

sin duda es un regreso a la ignorancia de los antepasados medievales.

Aunque solo fuera el último canto del petirrojo australiano,

su reclamo está lleno de dudosos especuladores.xxvi

 

Aquí no hay Inquisición que sentencie a muerte a Galileo, pero aún hay quienes,

siguiendo las órdenes del edicto papal original, siguen matando a los herejes. No son las

llamadas políticas democráticas las que son precisamente indulgentes con los débiles.

Jeffersonxxvii pensaba que la extinción de los indios americanos era un gran avance para

la sociedad.

 

Aquí no hay un cambio sustancial en la proporción de pobres y ricos, pero las fronteras

entre las clases sociales fueron aniquiladas por el neoliberalismo. Cuando sea necesario,

un gobierno transnacional llevará a cabo la explotación de los pobres bajo la forma de

actos caritativos.

 

Aquí, no todos los países pueden producir un botón para que el botón pueda nadar

generalmente hasta un lugar donde haya agua de mar.xxviii Todos los transformadores

que compiten en el mundo, al principio, son todos iguales.xxix No es de extrañar que el

moribundo Trotski creyera en la teoría de la revolución permanente.

 

Aquí, el muro de Berlín se ha derribado, pero para separarnos han vuelto a construir

más muros. Muros más gruesos y más altos. El panóptico hace que el turbio espacio caiga

de nuevo en la trampa sin salida de 1984 de Orwell.xxx

 

Aquí, la llamada controversia entre la libertad y las formas de vida

no se debe ciertamente a las diferencias de raza.

El aislamiento, el confinamiento y el estado de emergencia

causados por la epidemia no son por la dudosa mayoría.

 

¡Oh!, planeta desgarrado, ¿es que no has visto al tigre dorado dando vueltas en derredor

tuyo? ¿Has visto cómo se desvanecía en el alba y el ocaso de la bóveda celeste? Con cada

respiración se mece esa luz líquida por encima del tiempo. Este es ya el momento de la

propia redención; no se pueden volver a cometer errores, pues a partir de ahora

equivocarse significa el exterminio.

 

Ahora la señal de la catástrofe se expande por todos los lugares.

La aparición mitológica del arca de Noé no fue real.

Ningún tsunami ha ido cubriendo de una en una las ciudades.

No se ha oído ninguna voz terrible del universo.

No hemos visto con nuestros propios ojos

el infierno del hongo de una nube nuclear que asciende.

No hay una parte de la nación que haya declarado la guerra oficialmente a otra.

A pesar de que no es la continuación de las dos guerras mundiales del siglo xx,

todo esto ha causado, sin embargo, mayores pérdidas y sufrimientos.

Esto es una guerra antigua e interminable. Interminable.

Porque el enemigo acecha desde hace diez millones de años.

Y en la historia de las catástrofes muchas veces nos hemos visto las caras.

 

Lo que Goya registró con su pincel, el olor que emanaba la muerte,

impresiona más que la muerte misma.

Se puede afirmar que otra vez la humanidad ha traspasado una zona peligrosa.

Un gran sufrimiento evitable ha llegado finalmente al mundo entero.

En este momento, un combate cercano se desarrolla trágica y heroicamente.

Sin distinguir país ni distinguir raza, ya sean ricos o pobres,

la parca pasa rozándonos en el momento decisivo, atrapándonos,

y derriba a un hombre fuerte y sano. Incluso pudiera en este instante

haber agarrado la mano de una mujer débil. ¡Maldita parca!

Con su invisible violencia ha matado ya a miles de personas

blancas, negras, amarillas, ancianos y niños.

¡Si se emitiera una declaración de guerra! ¡Oh!

Toda la gente que está luchando

tendríamos que firmar con un nombre común:

¡Toda la humanidad!

 

¡Oh! Cuando nosotros, con una velocidad sin precedentes,

entramos en la zona restringida de otras criaturas que se multiplican,

en Brasil talamos el bosque primigenio en sendas orillas del Amazonas,

haciendo que el denso humo de un incendio

tiña de negro el verde pulmón de la Tierra.

Cada vez, la humanidad, por el llamado progreso de la existencia,

ha enterrado un peligro mortal para el futuro de su propio mañana.

En África, la caza incontrolada de animales salvajes.

El número de especies en peligro de extinción sigue en aumento.

Manadas de leones confinados en un espacio lamentablemente reducido.

Los animales, al principio de la cadena alimenticia, ya estaban en peligro.

Y entonces, al atardecer, rugió estrepitosamente en campo abierto,

expresando su cólera y protesta contra el injusto intruso.

En el planeta, la altiplanicie inhabitada de Kekexili,xxxi la patria

que custodia en libertad el leopardo de nieve, se reduce cada vez más.

Aquellos carnívoros que nunca habían dañado a la humanidad,

por escasez de alimentos, comenzaron a entrar en los pueblos.

En el sudeste asiático, por la urbanización, los indígenas

se fueron a lugares cada vez más lejanos.

Un día sus gallinas se murieron repentinamente debido a una misteriosa diarrea.

La muerte de un niño llamado Catanxxxii hizo que sonara la flauta del mal augurio.

Y está la caza de animales salvajes desde el Congo

hasta las regiones forestales de Malasia.

No importa cuán lejos esté, el sonido de los cráneos aplastados que se puede oír

es justamente un tipo de caza llamada «acto de suprema intimidad».xxxiii

El hecho de que estos microorganismos se unan e interconecten

no ha sido por decreto del cielo.

En realidad, cada catástrofe nos lo enseña:

cualquier especie debería reverenciar a las demás.

Por el acoso y el exterminio de las criaturas más débiles

pagaremos todos un precio incalculable.

 

¡Humanidad! Nuestro Dios creador nos ha traído maravillas.

Panguxxxiv separó el cielo de la tierra, y de la arcilla surgieron las criaturas.

A orillas del Ganges está el gran Brahma del Maná sin límite,xxxv

el cual creó más seres y especies que estrellas hay en el firmamento.

En la cordillera de los Andes, el dios del mundo indígena, Pachacamac,xxxvi

trajo a los primeros humanos y a innumerables bestias y aves.

En la Grecia de florecientes héroes, en los templos donde residían los dioses,

Prometeoxxxvii dotó a la gente y a los seres visibles de vida,

ofreciendo su hígado en sacrificio.

Y así trajo el fuego, la habilidad, la inteligencia, la sabiduría al mundo.

También está el hijo de Shenying,xxxviii fundador de nuestro pueblo yi,

que deja que la sombra de su ancestro se proyecte para siempre en las montañas.

¡Humanidad! Quizá la historia de la civilización

ha sido interrumpida desde entonces, pero es solo un breve instante,

un pequeño lapsus en el largo río.

Desde la Edad de Bronce, pasando por la máquina de vapor que rodaba por la tierra,

desde el descubrimiento del radio hasta la energía nuclear,

tan beneficiosos para todos, desde los hermanos Wright,xxxix

que se ponían ellos mismos las alas hasta los vuelos espaciales

que llevan los sueños de la gente a remotas estaciones del universo,

la informática y la ingeniería biológica han dado

un paso adelante en el umbral del siglo.

Felices de nosotros que hemos visto agujeros negros del universo inimaginable.

Internet nos ayuda a comprender de nuevo este mundo.

El tiempo y la clase social, la libertad y el movimiento,

el yo y la arrogancia, la velocidad y la diferenciación,

la agorafobia y la singularidad, los estados-nación y la perspectiva global,

la privación y la soberanía, la integración y la partición,

el bolígrafo y el pan, el vagabundo y la utopía,

la paradoja de la predicción y la previsión del riesgo,

la supresión de las diferencias y los rehenes del destino.

Solo por todo ello podemos maravillarnos ante una puesta de sol.

Únicamente hay que anhelar las maravillas del viaje y los peligros que conlleva.

Así habrá suficientes razones para creer que el amanecer de mañana sea glorioso.

Pero, ¡humanidad!, no somos verdaderos superhombres;

aunque seamos bastante fuertes, no podemos cambiar el hecho

de nuestra existencia en este planeta.

Tendrás que enfrentarte, y todos los seres vivos

deberán enfrentarse a una decisión terrible.

Este es el destino prescrito por el dios de la creación

y nadie puede fácilmente cambiarlo.

Solo una mano invisiblexl puede hacer

que las criaturas formen un círculo de cristal.

Cualquier exterminador insaciable caerá en el miedo. Acabará extinguiéndose.

Todas las criaturas pueden conducir a su asesino hasta la mortal trampa.

Y la humanidad no es un metal puro, tiene también sus debilidades.

Somos fuertes, lo suficientemente fuertes

para convertirnos en los conquistadores del mundo.

Somos débiles: un microrganismo, imperceptible a simple vista,

puede hacernos perder esta guerra invisible que no podemos permitirnos perder.

En lo que respecta a los seres vivos, los humanos somos solo una especie más.

No tenemos derecho a destruir incesantemente este planeta;

excepto para la supervivencia, la muerte de otras vidas

puede considerarse un crimen. Cuida la naturaleza,

cuida de los seres que son diferentes a nosotros, ¡recuérdalo!,

cuidarlos a ellos es cuidar de nosotros mismos,

si no, estaremos siempre condenados.

 

¡Oh, humanidad! Es ahora cuando líquidos desinfectantes fluyen entre fronteras.

Este es el momento de mirar por el vecino. Luego será el turno de uno mismo.

Este es el momento en que compiten el tiempo derretido y la flecha del anhelo.

Este es el momento de burlarse de los otros y ser incapaces

de trabajar en soledad para la perfección de la propia vida.

Este es el momento en que el hielo furioso esculpe fuego abrasador.

Este es el momento en que la Tierra y las personas se ponen a la vez la mascarilla.

Este es el momento en que luchan el águila del cielo y el zorro rojo salvaje.

Este es el momento en el que todas las calles y las plazas están mudas de silencio.

Este es el momento en el que los niños solo pueden imaginarse el mar en la ventana.

Este es el momento en el que el ángel de blancoxli y la muerte

se aproximan al abismo.

Este es el momento en el que un viejo solitario

se comerá la desesperación de un bocado.

Este es el momento en que quedarse en casa es más seguro que estar afuera.

Este es el momento del hambre, cuando de las gargantas

de los vagabundos nacen manos extendidas.

Este es el momento en que la ayuda humanitaria está por encima de las ideologías.

Este es el momento en que las minorías étnicas que habitan en las ciudades

se ven forzadas a regresar a su tierra natal.

Este es el momento en que la tierra, el océano y el cielo

rinden juntos tributo a la vida.

Este es el momento en que de las venas cortadas surgen volando palomas.

Este es el momento en el que las lágrimas de Italia empañan los ojos de China.

Este es el momento en el que los lamentos de Londres

hacen que lloren las guitarras españolas.

Este es el momento en el que las enfermeras de Nueva York lloran junto a Dios.

Este es el momento en el que la mentira y la verdad caminan juntas en internet.

Este es el momento en el que el pueblo de Gandhi

hace que los lejanos ciervos Miluxlii se inquieten.

Este es el momento en el que lo más glorioso y lo oscuro del hombre

se encuentran en un angosto sendero.

Este es el momento más difícil para creer o desconfiar del adversario.

Este es el momento en que el lenguaje lo mismo ofrece esperanza que odio.

Este es el momento en que unos están confundidos y los otros preocupados.

Este es el momento en el que el aliento de la ballena azul infunde un soplo de paz.

Este es el momento en el que las estrellas, en el nombre

de sus seres queridos, despiden a los difuntos.

Este es el momento en que mil sacerdotes maldicen la sombra.

Este es el momento en que empieza a vislumbrarse el rostro de los desconocidos.

Este es el momento en que los que duermen en el mismo lecho

sueñan el uno con el otro.xliii

Este es el momento en que comienza la guerra fría entre quienes

están unidos en apariencia y desunidos en espíritu.

Este es el momento en que todavía no ha llegado lo nuevo

que pronto se desintegrará en lo viejo.

Este es el momento en que la rama sagrada

señala el infortunio o cómo evitar el desastre.

Este es el momento en que las piedras negras ocultan el significado de lo blanco.

Este es el momento en que una multitud de dioses

esperan que Moisés cruce el mar Rojo.

Este es el momento en que suena desgarrándose el cuerno del guerrero.

Este es el momento en el que la copa Garra de Águilaxliv

es sostenida otra vez por el poeta de la profecía.

Este es el momento en que los hombres y las criaturas

debaten por la paz sobre las ruinas de Babel.

Así es este momento, justamente este momento.

¡Oh, humanidad! Solo hay una oportunidad. Coged una herradura.

 

¿Nos ha creado este planeta?

 

¿O somos nosotros quienes lo hemos transformado a él?

 

Mientras, el planeta desgarrado gira la rueda en la frente de la voluntad.

Todas las vidas corren bajo el sempiterno sol.

La máscara del dios creador centellea en el firmamento infinito.

Aquella luz ubicua va y viene del útero de la bóveda celeste.

Soplo oscuro que parece otro espacio concebido en lo líquido.

Ese es nuestro planeta, el único azul.

El olivo de la virgenxlv se suspende más allá de la imaginación.

Ese es nuestro planeta, una gota de agua que no cae,

gema metafísica que no puede ser arbitrariamente nombrada.

Fuego inmortal transfigurado por el creador.

No necesitamos médium, incluso hasta hoy en día podemos

encontrarnos en la tierra, el océano, en medio de los bosques y los ríos,

los genes de sus ojos, huesos, piel y sangre.xlvi

Ese es nuestro planeta, principio que ha dado a luz a todas las criaturas.

No importan las guerras, las plagas, las calamidades,

el sufrimiento o la alternancia de poder,

nada de eso ha impedido la creación de buenas obras.

Cuando lo acariciamos, a pesar de su eterna belleza,

en su superficie quedan las tristes heridas infligidas.

Este es nuestro planeta, no importa quién seas

ni a qué raza pertenezcas, no importa dónde habites.

Todos deberíamos unirnos en favor de su vitalidad y belleza.

Salvar el planeta y salvar vidas no son cosas distintas.

¡Oh, diosa Pumai Leiyi!xlvii Por favor, préstame tu aguja de coser,

el velo de gasa de la novia y el hilo de lana blanca que tienes en tu mano,

porque quiero coser nuestro planeta desgarrado.

 

¡Planeta desgarrado! Haz que, desde el fondo del corazón,xlviii

te demos un lunes con bajas emisiones de dióxido de carbono

y que usemos las hojas verdes de los árboles

de la Conferencia del Clima de París

para tapar las narices de aquellos que proclamaron su veto.

Haz que su rostro se transforme en un manto.

Déjanos alimentar con cereales a los hambrientos,

y no solo darles cifras, si es posible.

Robadles a los políticos arribistas sus nombres,

para que cuando se despierten

no puedan dar a los que mienten el tiempo del ayer.

Porque pasado mañana, la mayor parte de la audiencia

nos permitirá reconciliar las diferencias.

En cualquier caso, no se mezclarán churras con merinas.

Igual que cuando 44 se esconde en el centro de una luz brillante,

el banco de madera inútil hará una escena de gritos y lágrimas.

Aquel es el marinero en tierra, la llave secreta de Adam Mickiewicz.xlix

Ojalá que quienes hayan perdido el trabajo se despierten

con tres ofertas de trabajo esperándoles.

Los que estaban en la calle sabían que, si alguien incendiaba

la casa de la izquierda, el patio de la derecha tampoco se salvaría.

La desesperación ha hecho que las farolas saquen labios de burro.

Haz que el cazador del ayer se convierta en el vegetariano de hoy,

que las promesas de cada niño puedan cumplirse

mientras sus madres están vivas,

haz que las piedras de Jerusalén restauren los recuerdos del futuro,

y que el desierto de profetas, donde a un tiempo

se han enterrado a árabes y judíos, florezca.

Querer que el fin se convierta en principio,

querer que del mar abierto surja el color y el ritmo de la gestación.

Haz que el cuenco de madera lo encuentren los labios agrietados,

que la fe elija su propia vestimenta y que el lenguaje de lo incomprensible

haga una declaración para las Naciones Unidas.

Haz que la audiencia vitoree y se convierta en camellos,

que pañuelos iguales llenen todas las ventanas del mundo,

que la estabilidad y la lógica compitan,

que una persona se convierta en sus propios yoes.

Haz que todos esos yoes egocéntricos gusten de otras personas,

que se permita la convergencia de la individualidad.

Haz que lo universal se convierta en la igualdad,

que las fisuras de las piedras se llenen de poemas,

haz que por fin la mano sobre la roca aprese al resbaladizo pez.

Haz que el banquero escupa la ecuación del polígono,

haz que el color rojo cubra el azul,

haz que la boca azul cante en la cara roja,

haz que la inminente muerte se vuelva racional y comprensible.

Haz que lo que aún no ha nacido se reconcilie con el hoy

y que todas las vidas salten por los aires de alegría.

Debajo está la suave esponja de mar.

Este planeta es nuestro planeta,

aunque es tan pesado como la piedra de Sísifo.

Si pudiéramos evitar la gravedad y ponernos de pie en el cielo,

se parecería más a un globo en las manos de un niño.

No es que nuestra aparente existencia pueda demostrar

que todos hemos aprendido a reflexionar.

Las cuestiones que nuestra era nos plantea

no se responden en los libros antiguos.

Únicamente nosotros podemos responderlas.

El tiempo que tenemos ya no es mucho.

Los que no ven más allá de sus narices aún discuten.

Esta no es una era nefasta,

la previa tampoco fue mejor que esta.

Hemos sido incapaces de imaginar

que el lugar más remoto del pasado

hoy se haya convertido en el pueblo natal.

Este es el poder del dinero, el poder del mercado, el poder del poder.

No hay arriba ni abajo, solo hay delante y detrás.

Únicamente la realidad por sí misma

puede dar cuenta de sus propios resultados.

Esto es un giro en el curso de los acontecimientos.

Dura más de un siglo y solo puede ser contado por milenios.

No podemos volver al pasado, porque las viejas casas son ya irreconocibles.

No podemos elegir el aislamiento,

con cualquier material se puede hacer un muro.

Este es precisamente el sentido del confinamiento.

No podemos elegir la resistencia;

una vez que el prejuicio se convierte en odio,

solo puede ser que tú o yo muramos.

No es necesario preguntar a los antiguos ríos,

su fuente está llena de silencio prehistórico.

Quizás esto solo sea la revelación inicial

y todas las diferentes civilizaciones al unísono sean sus hijos.

Renunciar al desacuerdo del 3,

y, en la medida de lo posible, encontrar el consenso en el 7,

pero no para pasarle a otro los problemas.

En el interior del cuadrado, quizás la posibilidad del círculo subsista,

pues no solo la primera impresión es la correcta.

Haz que se abandonen las reglas del código forestal,

pues así será mejor y no será uno mismo el más importante.

Haz que todos luchen por un tiempo largo y luminoso

y no se regalen unos a otros la oscuridad.

Todo esto no es sencillo, pero es para que los participantes lo sepan.

El futuro de este planeta no solo nos pertenece a ti y a mí,

pertenece también a todas las vidas.

No sé qué pasará mañana. Dicen que los poetas

tienen la capacidad innata de predecir,

pero yo no tengo tal capacidad, porque el vasto océano

no ha dejado en el cielo rastro alguno.

La luz elogiada por mí ya tantas veces, en el presente

también está dando un paso adelante, victoriosa.

No sé qué pasará mañana, pero sé que este mundo se transformará.

¡Sí! Pase lo que pase, seré firme y persistente en lo que creo.

El primer rayo del amanecer seguirá siendo siempre el mismo,

igual que los ojos del ser amado.

Una cálida brisa soplará sobre el vientre de la tierra.

Y las madres seguirán divirtiéndose con sus hijos.

El azul del mar seguirá soñando con elevarse,

y, a medianoche, se convertirá en el nido de amor de las estrellas.

El trabajo, la creatividad y la humanidad

serán aún caminos hacia la felicidad,

y todo el mundo estará de acuerdo.

La humanidad podrá seguir viviendo,

el bien y el mal seguirán acompañándonos,

y la lucha entre los hombres no se detendrá.

No hay señales claras a la entrada del tiempo.

Hombres, tenemos que ser audaces y extremar el cuidado.

 

¿Nos ha creado este planeta?

 

¿O somos nosotros quienes lo hemos transformado a él?

 

¡Oh, tigre! Sobre la ondulante armadura

la luz digital fluye. Única voluntad.

5-16 de abril del 2020

Notas

i Se trata de una de las principales epopeyas cosmogónicas de los orígenes pertenecientes a la etnia yi (nuosu), a la cual pertenece el autor, nacido en 1961 en Daliangshan, en la provincia de Sichuan.

ii En la etnia yi, los primeros hombres se agruparon en doce tribus. La nieve es un símbolo de la etnia, que cree que el ser humano nació de la nieve y que los hielos se convirtieron en huesos, la nieve en los músculos, el viento en el espíritu, la lluvia en la sangre.

iii Sacerdote de la etnia yi, parecido a un chamán.

iv Obra épica clásica del pueblo yi, difundida en el área de asentamiento de Liangshan Yi.

v Marie Curie (18671934), científica polaca nacionalizada francesa.

vi Se refiere a Theodor Adorno (1903-1969), filósofo y sociólogo alemán.

vii Ernesto Cardenal (1925-2020), poeta, sacerdote y revolucionario nicaragüense.

viii Walter Benjamin (1892-1940), filósofo alemán de origen judío, crítico de la teoría literaria marxista. Se suicidó en Portbou (España) ingiriendo una dosis letal de morfina.

ix Stefan Zweig (1881-1942), novelista y dramaturgo austríaco, también de origen judío; se suicidó, junto con su esposa, tomando una sobredosis de barbitúricos.

x Palmiro Togliatti (1893-1964) fue uno de los fundadores del Partido Comunista italiano.

xi Pier Paolo Pasolini (1922-1975), poeta comunista italiano y director de cine.

xii Antonio Gramsci (1891-1937), también fundador del Partido Comunista italiano, filósofo y teórico marxista.

xiii Antiguo sacerdote de la tribu de los yi, heredero de los textos fundacionales.

xiv Juan Rulfo (1917-1986), novelista y antropólogo mexicano.

xv César Vallejo (1892-1938), poeta marxista del Perú.

xvi Se refiere al centro de las ciudades.

xvii Thomas Robert Malthus (1766-1834), sacerdote británico, demógrafo y economista.

xviii Medida de longitud. Un丈zhang equivale a 3,3 metros.

xix Serguéi Yesenin (1895-1925), poeta ruso que se ahorcó en diciembre de 1925.

xx Julian Paul Assange (nacido en 1971), programador australiano, periodista y activista de internet, conocido por ser el fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks.

xxi Antonio Machado (1875-1939), poeta español perteneciente a la generación del 98.

xxii Ernesto Guevara (1928-1967), conocido como Che Guevara; escritor, periodista y revolucionario comunista argentino que se nacionalizó cubano. Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), conocido como Mahatma Gandhi, fue el dirigente más destacado del movimiento de independencia de la India.

xxiii Yannis Ritsos (1909-1990), poeta del Partido Comunista griego y activista de izquierda. Este verso hace referencia al periodo de cuatro años que Ritsos pasó en prisión por su apoyo al bando izquierdista durante la guerra civil de Grecia (1946-1949).

xxiv Karl Heinrich Marx (1818-1883), filósofo, economista, sociólogo y militante comunista alemán de origen judío.

xxv Jürgen Habermas (nacido en 1929), filósofo y sociólogo alemán, conocido por sus trabajos en filosofía del lenguaje.

xxvi El experto en bolsa Warren Buffet ha creado una expresión para hablar de la toma de decisiones en la inversión: «Si esperas el canto del petirrojo, la primavera se habrá terminado».

xxvii Thomas Jefferson (17431826), tercer presidente de los Estados Unidos de América.

xxviii Se refiere a que el botón pueda ser vendido y llegar adonde haya agua de mar.

xxix Al principio, todos los que luchan son defensores de la igualdad, pero después, ya en el poder, se convierten en dictadores como Stalin, que mató a Trotsky.

xxx George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair (1903-1950), escritor y periodista británico, famoso por su obra de ciencia ficción escrita en 1948 y titulada 1984.

xxxi Reserva natural de la altiplanicie tibetana en Qinghai.

xxxii Catan Bumaru fue un niño que murió en Tailandia a los 6 años, el 5 de enero de 2004; uno de los primeros casos de muerte a causa del virus H5N1.

xxxiii Expresión referida a la biología; significa comer y ser comido.

xxxiv Pangu, ser mitológico, el primero con forma humana que nació de un huevo cósmico y que separó el cielo de la tierra; de él nacieron todas las criaturas.

xxxv Se refiere al dios de la creación en el hinduismo, fundador del sánscrito.

xxxvi Dios de la creación de los antiguos incas.

xxxvii Dios mitológico que robó el fuego de los dioses para dárselo a los humanos. El castigo que Zeus le infligió fue que un águila se comiera eternamente su hígado.

xxxviii Zhiga Alu, héroe creador del pueblo yi, hijo del águila divina. Según la mitología yi, la madre de Zhiga Alu le concibió con tres gotas de sangre de un águila divina.

xxxix Los hermanos Wright lograron crear un avión que voló con éxito el 17 de diciembre de 1903. El avión cubriría 37 metros en 12 segundos, a una velocidad de 10,9 kilómetros por hora.

xl Se refiere a la mano invisible del dios creador.

xli Así se denomina en chino a las enfermeras.

xlii Se trata del ciervo del padre David, una especie de mamífero artiodáctilo de la familia Cervidae, nativo del río Yangtze, en China.

xliii Alude a la expresión同床异梦, es decir, compartir el mismo lecho, pero tener diferentes sueños, que, por extensión, significa tener la misma actividad, pero diferentes propósitos.

xliv Nombre de un trofeo de la etnia yi en forma de copa de garra de águila.

xlv Alusión a la diosa Atenea.

xlvi Se refiere al héroe mitológico Pangu, ya mencionado. Según la leyenda, el mundo tenía la forma de un huevo, y Pangu nació de él. Mientras este crecía, cielo y tierra se separaban. Tras su muerte, su cuerpo se convirtió en el viento, las montañas, la luna, el sol, los ríos, etc.

xlvii Una de las diosas del mito de la creación del pueblo yi. Se refiere a la madre de Zhi Xia Alu, concebido por el héroe de la creación.

xlviii Literalmente, «bajo los huesos de las costillas»; significa «desde lo más adentro».

xlix Adam Bernard Mickiewicz (1798-1855), poeta romántico polaco.

Traducciones de Françoise Roy & Pilar González España | Poesía China | Buenos Aires Poetry, 2020.