Oración del abandono & otros poemas | Ricardo Plata

Ricardo Plata (Ciudad de México, 1994). Estudió Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana. Autor del poemario Para habitar mi nombre bajo el sello editorial Literalia. Fue becario del Festival Interfaz: Los signos en rotación. Fundador y Director General de Cardenal Revista Literaria y del Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes-UAM-I. Ha publicado en las revistas Círculo de Poesía, Punto de Partida, Buenos Aires Poetry y Mood Magazine.

Oración del abandono.

Nunca me desprendí
de los amores,
pienso en el abandono
como un pretexto para volver,
para que el tiempo haga del pecho
un páramo de esperanzas abiertas.
Pienso en el abandono
como una noche de tres puntos suspensivos
que abre la ventana del llanto.
Las personas que me amaron
me veían como una casa alta,
de tres pisos
la cual puedes abandonar,
se fueron dejando las cerraduras abiertas
porque saben que no tengo
la fuerza de cerrar puertas.
Siempre fui el preludio
para que ellas encontraran el amor,
el sitio donde concurrían llorando,
el lugar en donde envolvían su corazón,
y cuando se marcharon,
también quise deshabitar mi persona.


La estática de la televisión
se acomoda en el cuarto,
en el rincón donde se juntan nuestras palabras.
Honro la sabiduría de tu cuerpo,
la experiencia ganada de tus otros amores
de desenredar tu cabello y desprenderte de la ropa del día
Un ángel se paraliza cada que te desnudas,
hay un sol de treinta y dos grados
naciendo de tus pies
y una luna subiendo por tu abdomen
completando cada una de sus fases.
Tú me recuerdas a la mujer que soñé en la infancia
y me hablas de tu cintura enloquecida cuando la aman,
demuestra en mi vientre la locura de tu pelvis
y la caricia sabrá a enero por la tarde.

Dibujas una cruz en mi frente,
fundas con la yema de tus dedos
una religión,
Sonríes
tiras al vacío una plegaria
al dios en que no creemos
para que ningún recuerdo me falte al llegar a casa.
De los que me miran
nadie sabrá que vengo de tu cuerpo,
yo tiro una oración
para siempre regresar a ti.

Las extranjeras

Con sus jeans color mezclilla sudamericana
y sus maravillas transnacionales.
Ellas quieren divertirse
trazando líneas en la playera
de algún mexicano con dos horas
de diferencia en su cambio de horario.
Se juntan alrededor
de los caramelos silvestres,
entre sábanas que cubren sus miedos,
se pasan el cigarrillo de boca en boca,
no importa la saliva,
ellas leen los signos de muerte en los labios,
y graban el nombre de la noche
en el vidrio empañado de su memoria.
Yo no les hablo
por miedo a su belleza,
pero una amiga que disfrutó
del sexo de una de ellas,
dijo que era como cruzar el mar,
desnuda y con el golpeteo
de una llave entrenada y de dos funciones,
entrando por el río mexicano de sus muslos,
desde que probó su amor
para todo dice tío y polvo,
y ahora tiene la experiencia
de dos continentes enfrentándose.
Encuentran una sábana tan grande
que ahuyenta todos los monstruos,
hablan con los hombres de cabello largo
y de barba semi poblada,
están solas,
regresan a casa sin dolor en los músculos,
con el sabor a tequila en la boca,
regresan enteras
y aún sobrevivientes a su casa de estudiantes.

Poesía México | Buenos Aires Poetry, 2020.