7 poetas cubanas: “En mi país todas las cosas se van al mar” | Damaris Calderón Campos

Buenos Aires Poetry reúne una muestra de poesía cubana contemporánea, esta vez poesía escrita por mujeres nacidas entre los años 50 y 90 del siglo XX, y que será ampliada y publicada en el transcurso de 2021, bajo la coordinación de Nara Mansur. 
Muestra, foto grupal, imagen poliédrica, los textos son en su mayor parte inéditos e integran libros en proceso. El trabajo a la distancia —algunas de ellas no viven en Cuba ahora mismo o se desplazan entre la isla y algún otro destino— da identidad a esta reunión nómade que al mismo tiempo pone énfasis en el gesto del presente que irradia contextos de lucha, de puesta en acto de la memoria, lo identitario, junto a palabras nuevas que prueban su eficacia, su insolencia y legibilidad.
Soleida Ríos, Reina María Rodríguez, Damaris Calderón, Nara Mansur, Jamila Medina Ríos, Legna Rodríguez Iglesias y Martha Luisa Hernández Cadenas son las autoras ahora reunidas.

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Damaris Calderón Campos, La Habana, 1967. Ha publicado más de veinte libros de poesía, entre ellos, Sílabas. Ecce Homo, Las pulsaciones de la derrota, Y qué? Y El tiempo de lmanzano. Premio de poesía de la Revista Libros de El Mercurio, Chile, 1999, siendo la primera mujer y extranjera, que recibe este premio. En el 2011 obtuvo la Beca Simon Guggenheim, en poesía. En 2014 le fue otorgado en Chile el Premio Altazor a las Artes, en el género de poesía, y el Premio a la Mejor Obra Publicada por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile, por su libro Las pulsaciones de la derrota. Obtuvo en Cuba el Premio de la Crítica 2018 por Las pulsaciones de la derrota. Chile le otorga el Premio Neruda 2019 por su trayectoria.

En mi país todas las cosas se van al mar

En mi país todas las cosas se van al mar.
La cafetera de mi abuela.
Las cafeteras con patas
que pintó Acosta de León.
Las llaves.
Los neumáticos.
Los viejos en sus bancos.
Pétreos.
Los pescados se van al mar.
No regresan nunca a la mesa.
Las puertas.
Las ventanas se van.
Se despiden.
Los kilos prietos crían sarro.
La caña es salobre.
Los niños echan escamas.
(Tómate una taza de café.
Escribe una Odisea.
Espabílate).
Prende una cafetera en otro mundo.
Melitta.
Café torrado e moído.
Extrafuerte.
Que no tomaste nunca.
Café con chícharo.
Café con borra.
Que como otro ahogado
también se va al fondo.

El momento más grave

La Habana es la ciudad del hambre,
la ciudad de los apetitos.
Voy a nacer en La Habana.
Voy a nadar cinco generaciones,
para llegar al vientre de mi madre, que sabe a sal.
La Habana es sol, es salobre, es salmuera.
Voy a llegar al Prado, para inmortalizarme con mi hermana,
en esa foto sepia, de cámara de cajón.
Voy a perder los pies caminando las calles de La Habana.
Me voy a arrastrar como el mutilado del parque de los héroes,
sin ninguna heroicidad.
Voy a ser joven y lustrosa como una moneda.
La Habana es la ciudad del churre,
del ron, de las columnas.
En La Habana me sacan los ojos y me los vuelvo a poner.
En La Habana me crucifico con vítores,
vuelvo a cargar los cubos de agua,
a bañarme en una palangana con sangre del cuarto de los gallos.
Cuando esté en París, voy a soñar con La Habana.
Cuando me muera,
voy a soñar con La Habana.
Cuando sea inmortal
y me agiten como un trapotendido al sol.

7 poetas cubanas (Nara Mansur, Coord.) | Buenos Aires Poetry, 2021