Blues del locutorio & otros poemas | Jorge Ortega

Jorge Ortega (Mexicali, Baja California, 1972) es un destacado poeta y ensayista mexicano. Doctor en Filología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde 2007 ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de su país. Ha publicado una docena de títulos de poesía, entre los que destacan Ajedrez de polvo (tsé-tsé, Buenos Aires, 2003), Estado del tiempo (Hiperión, Madrid, 2005), Devoción por la piedra (Coneculta Chiapas, 2011; Mantis, Guadalajara, 2016) y Guía de forasteros (Bonobos, México, 2014). Poemas, artículos y reseñas suyos han aparecido en diversos medios literarios y culturales de Hispanoamérica, como Ínsula, Letras LibresNexosQuimera y Revista de Occidente, así como en otros del mundo anglosajón. Su poesía ha sido traducida al alemán, chino, francés, inglés, italiano y portugués, y forma parte de varias antologías de poesía mexicana reciente. Su libro Dévotion pour la pierre salió a la luz en Québec en 2018 en Les Éditions de La Grenouillère en versión al francés de Françoise Roy, y en 2020 el sello romano Fili d´Aquilone editó una antología de su obra poética titulada Luce sotto le pietre traducida al italiano por Alessio Brandolini. Entre otros reconocimientos, ha obtenido el Premio Estatal de Literatura de Baja California en los géneros de poesía y ensayo, el Premio Nacional de Poesía Tijuana, y el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines.

PRIMERA LLAMADA

Urge contar lo que sucede
no arriba en el lenguaje
y su costra de espuma

sino abajo, donde
la llama se doblega
o tiembla la raíz.

Urge invertir el cono
y denunciar su fondo,
atraer el clamor de las arenas
que la corriente submarina
ondula.

Respira y sumérgete.
Asciende y recupera lo que has visto
para alivio de quienes esperamos
en el espejo de la superficie.

Mucha tinta ha corrido
y seguimos en ascuas.

Alumbra un poco más tu circunstancia,
acerca la linterna a los abismos
para buscar la llave entre las rocas.

BOCA DE RIEGO

Además de lo demás
qué más
no ha sido dicho.

Qué pudiera añadir
este remedo de verso
a la postulación de los enigmas,

qué esta
rama rota
al despertar sinfónico del bosque.

No hay contenido para la palabra
en todo lo que existe.
………………………………No hay
ni siquiera
lista de espera
para el decir insólito.

No tengo qué ofrecerte.

Toma, si quieres,
esta raíz de acaso
donde sí cabe, en cambio, una aguja;

este texto precario
donde se curte el deseo,
donde el deseo
…………………….aguarda
aunque sea

el punto final que lo libere.

OTRO ANIVERSARIO

El tiempo pasa sobre uno, sobre

y
nos va disminuyendo en cada ronda. Exhibe

más bien
la pobreza de ese
que soy
en todos, los,

quienes le dan sentido
al paso de cada
uno, a cada
paso.

A cada ronda
somos aun
más débiles,
más caries que sustancia,
más erosión que cuerpo
bajo el cincel del polvo.

Arruga, surco, grieta,
estría

son modos de llamar a Donde Hubo;
reliquias de la forma,
preludios de una desaparición.

Pero el guijarro insiste
………………………………..e inmola su corteza
mientras discurre el siglo.

Su consistencia está en su menoscabo.

BODEGÓN

Un halo de luz como una oblea
en forma de trapecio.

Y adentro la penumbra y su marina
de paños escarpados que son olas
y telas como espuma.

La cama en revoltijo
igual que un mar violento, por la tarde:
veduta de sudarios
…………………………..negros, ocres.

Pero aquí es muy temprano
⸺aunque tampoco hay quién.

Las rendijas filtran la mañana
y el flujo de los autos da la hora
primero que el reloj.
Suena también la ducha
en torno al faro íntimo de un ojo
que viene de ultratumba.

Una añoranza cubre con su manto
de hollín crepuscular
la playa de los muebles, los acaso

indicios de un futuro
detenido en la acera

lo mismo que el poema
que no has escrito aún
o no habrás de escribir.

SANT PAU DEL CAMP

Piedra de mil años, contágiame tu polvo epitelial. Dilata en el tiesto de tu circunferencia la sabia ancianidad que te sostiene.
………….Nada soy junto a ti, monolito de un tiempo prematuro. Nada es la mano posada en tu corteza como la gaviota en el risco.
………….Partículas de nieve en el asfalto, antes nos habremos ido. Antes habrá de rodar nuestra ceniza por solitarios parajes de Arizona.
………….Sacude tu caspa en el puño de mi camisa. Que el eco de tus siglos en conserva ensaye en el tacto la proclamación de un acertijo.
………….Por algo acometí el angosto vericueto de los barrios y pude desoír a paso firme la opereta de sus dentelladas que emergía de elevados frontispicios.
………….Por algo he remontado a ciegas la copiosa torrentera del tumulto sobre una cuerda floja, haciéndome orientar con el parloteo de los camachuelos.
………….Por algo me rezago al velar las armas de tus aborrascados capiteles con la contundencia de un signo de admiración.
………….Confiaba en dar contigo. Unge pues las yemas que te rozan con el rumor que sube de la cisterna de tus oquedades.
………….Sugiéreme el camino de retorno.

PAVANA EN LAS ROCAS

Todo el tiempo es un tiempo de terror
y de esplendor.
Andrés Sánchez Robayna

La historia desleída en las fachadas.

O más bien escurriendo
igual que un maquillaje
corrido por la ducha inesperada
de una mala noticia.

Pero nadie se duele
sino acaso el portento,
esa verdosa máscara de un reino proverbial
colonizada por el hundimiento.

Y es que el mármol transpira
su misma subterránea purulencia,
hilos de herrumbre, deltas
de un agua corrompida,
los íntimos estuarios
de un chubasco puntual
y recurrente.

Los barrios se han gastado no queriendo
con el ileso honor de algunas cúpulas
y en la ventilación de sus vestigios
comparten el proceso
de un tardo desenlace
tras la vidriera de las calles líquidas
que a la par restituyen
los mosaicos del cielo.

Nunca la decadencia
convivió con la gloria.

Un paisaje de góndolas y torres
o campanarios de oro enfebrecido
se apaga sin remedio en el tintero
de una noche total.

Como una embarcación que se va a pique
zozobra en la laguna un palacete
con sus frescos de antaño y músicos de cámara.

Los colores regresan
a la raíz oscura
en que pernocta
el pez.

DIVINA COMEDIA

Impreciso el atajo
o lo que se supone.

Desvaído,
……………..ilegible.

No importa si lo es
o si no vemos claro
pues nos basta el quinqué de una certeza
para avanzar en blanco
selvadentro.

Pues nos basta el candil de una libélula,
la fricción ignífera del grillo,
el perro lanzallamas
que iluminan repentinamente
como un fugaz destello en la neblina
el azar más próximo.

……………………………….Así,
aunque para el vecino
retumbe el poderío de la canícula
y hundida en la floresta de algún patio
diserte la cigarra
con su monodia de energía solar,

reina la noche comba, lisa y llana
rasgada por el fósforo
de nuestra obstinación.

LIMOSNA PÍA

espero el tajo mendigo,
la limosna del vacío
Hugo Mujica

Vacíate el bolsillo.
Vacía
los bolsillos. Auspicios
para qué
si
de dónde.

El éter, la oquedad,
el socavón
son
también
algo:
vocablos. Designan
también
lo que no se toca,
lo que no
se posee.

No tener
es algo, es
al menos
no tener, o sea,
lo suficiente, el mayor porcentaje
de tu hacienda,
la fértil longitud de la
carencia.

Lo que no se ve.
Lo que le falta a la Tierra
para ser redonda.
Lo que le falta al mundo
para ser mundo.

Sacúdete la nada del bolsillo
que algo es ya bastante.

BLUES DEL LOCUTORIO

Peregrinos de todas las naciones
cercanas
…………….o distantes
acuden a la zona
neutral de la palabra.

Y a pesar de la nube de alboroto
que fragua el surtidor de los idiomas
a gritos de disputa y apoteosis
perdura la concordia entre los parroquianos
que urgidos de libar la ambrosía del origen
ocupan las diez, quince
cabinas del negocio.

Es el prodigio de comunicarse,
el gusto de marcar a ese teléfono
acomodado en la mesa de noche
de otro continente,
…………………………..esa tira de dígitos
que por la tarde entera trajiste en la cabeza
o anduviste arrastrando por el barrio
como el harapo de una pesadumbre
casi tangible.

Hablar compone el mundo,
nivela los embalses, aligera los cuerpos,
engrasa los pistones, despeja los carriles,
destapa los conductos capilares.

Turistas, forasteros, reyes magos
de los cuatro sentidos cardinales, los cinco vecindarios del planeta,
asisten a la cita vespertina
con el auricular.

Hay fila entonces para recoger
el bono de sosiego, la necesaria dosis
de alivio que apuramos
para invocar la suerte, la sonriente
tutela de los dioses.

A MODO DE POÉTICA

Una imagen
primero. Luego
sin pensarlo mucho
ir amasando en la lengua
una pulpa de voces apagadas,
una música amorfa
que semeja
vertebrarse
al compás de los pasos.
Madura en ti la hidra,
se dilata y contrae,
mitiga en la faringe
sus cencerros linfáticos,
enreda sus tendones
allá dentro,
en la sinuosidad del entresijo.
Asoma por la valla de los dientes
a los abismos del aire, pero
no consigue frisar la superficie, y
minimizando
su pegajoso
cascabel de grafemas
retorna una vez más por donde vino
hasta
vaporizarse.

SOBREMESA

No retire de nuestra vista, señor camarero, los despojos del combate, objetos cuya distribución pone a raya la estructura del cosmos. Los platos salpicados de migajas, la tetera vacía, el cuenco de mostaza. Ellos le dan sentido a la palabra más allá del apéndice de la despedida, cuando el poniente claudica en los dinteles y el ocaso eclipsa una cita a la que nadie acudirá. Hemos llegado al mundo para ver arder la cornamenta del día. Su nimbo persiste en las pupilas a fin de iluminar el íntimo holocausto de la oblea en el tablero de las debilidades. El rastro del consumo encamina al banquete de las cenizas, esa provincia sin banderas en la que los senderos se intersectan antes de arañar el cielo. Oh frescura perenne, cima de la jornada donde la concordia de los convidados encarna un rapto de plenitud, un viso de perpetuidad. Cualquier pacto es posible. El apetito fue allanado y resta sólo desasirse y que la próxima y la próxima botella dispensen su rezagada gota de convencimiento. Nadie partirá penoso o cabizbajo. Tampoco a la caza de la luna o afinando el tímpano para consultar entre las antenas y los edificios el desvaído vaticinio de las nubes. Las viandas han borrado la cauda del deseo y dejan sobre la plazuela del mantel los mojones de una inmemorial travesía: polvo de azúcar y pimienta, sobras, partículas, boronas; cáscaras miliares que invocan un origen y nos guían al pórtico de otro comienzo.

Colaboración enviada por Víctor Rodríguez Núñez | Poesía México | Buenos Aires Poetry, 2020