Tren de alta velocidad entre Beijing y Shanghai | Hu Xudong (胡续冬)

Hu Xudong (胡续冬) nació en Chongqing el 1974. Es poeta, crítico, traductor, columnista y profesor de Literatura china moderna en la Universidad de Pekín. Ha publicado seis libros de poesía, dos ensayos y varias traducciones. Ha ganado múltiples premios entre los cuales destacan el premio de poesía Liu Li’an, el premio de poesía Rougang, el premio de poesía Tomorrow-Erguna y el premio para los mejores 10 poetas. Participó en el programa International Writing de la University of Iowa y ha pasado por el The Hermitage Artist Retreat en Florida. Recientemente ha estado como profesor visitante en la National Central University of Taiwan.


El gato blanco Toqtamish

Año 568 de nuestra era, un hombre de la etnia de los sogdianos
desde el reino de Sassanids de Khosrau I
llega hasta Turco-oeste de Istämi
para servir de guía de una caravana de mercaderes de Khurasan.
A la orilla del exhausto río Ilis, vio
a un gato blanco tendido bajo la luz pálida de la noche,
un apacible pradera y una amigable oscuridad.
Él vio que en el cuerpo del gato blanco había varios mundos
que daban vueltas tranquilamente, puntas de flecha, chorros de sangre,
que se escuchaban gemidos de una ciudad arrasada y que todo desaparecía
en su torbellino blanco. Después de algunos minutos
él dejó de creer en el maniqueísmo.
Mil cuatrocientos treinta y nueve años después,
de noche, a la vuelta del camino, mi esposa y yo
también vimos un gato blanco, de aproximadamente
tres meses, pequeño pero con porte distinguido,
que deambulaba por el reseco estanque del parque Weixiu,
como si fuera un infante de las antiguas dinastías que hubiera traspasado
la espiral del tiempo entre las sombras de las farolas para regresar a la tierra natal
e inspeccionar sus confusos y nobles recuerdos.
Él no esquivó nuestra caricias, tampoco
desdeñó nuestro estudio de los maullidos, tras
una hoja de árbol, una flor o
el cortés viento de la noche, él aún
seguía oliendo al hálito de varios mundos.
Intentó con la vista del agua corriente
decirnos algo, pero al final
nos abandonó como el agua y se marchó.
Nosotros estamos resueltos de que él iría al País de la Horda Blanca,
hasta el año 1382 de nuestra era, le llamamos
Toqtamish, y que de noches se apresuraría
a conquistar la Horda de Oro y gobernar Rusia.

Traducción de Javier Martín Ríos

Un hombre que recoge dientes de tiburón

Un hombre que recoge dientes de tiburón,
entre la arena y el agua del mar,
está encorvado y tiene puesto para arriba su culo casi de mediana edad.
Si estuviera en su pueblo natal y en su infancia,
la misma postura se parecería más a meter adolescentes plantas de arroz
en el vigoroso ciclo de reproducción de la tierra de Asia del Este.
Pero créeme, por favor, que en este momento de verdad está
recogiendo dientes de tiburón, en Sarasota
en Florida, en una playa
que limita con el Golfo de México,
situada en el oeste de un islote alargado llamado Manasota.
Como si fuese un obseso, lleva ya recogiéndolos
una tarde entera. Aunque el sol abrasador
lo fundiera en una maraña de luz incandescente,
con cada diente obtenido, sentiría encima de sí mismo
la energía de un tiburón. Aquellos
dientes negros y brillantes que llevan
una urgencia imperiosa de zamarrear, son
granos de fuerza retenida por el mar, son
aceleración sanguinaria que persiste quieta en la playa,
son insignificante belleza cruel invertida por la marea
de la enorme belleza fiera del mar adentro.
Empuñando estos
pequeños filos de fuerza residual aún viva, estos
tiburones sin carne ni piel, se imagina que
en la vida de mediana edad tan oscura como alta mar
puede de cuando en cuando, frente a la fatalidad que le estalla en la cara,
mostrar miles de dientes de tiburón.

El 20 de noviembre de 2008 Manasota Key/Florida.

Traducción de He Ying y Catarina Valdés, publicado en Revista Clarín, Número 99

Poema Corto

Pasé sentado, casi la mayor parte de la tarde,
en el largo banco de la terraza de la habitación de enfermos de la planta
segunda, contemplando el cielo del Sur
como una nube tan bella como el leopardo de nieve
va siendo poco a poco desmembrada: primero son los cuatro fuertes y
vigorosos miembros
que son rotos despacio por el viento, después un avión
quiebra su cabeza. Cuando al fin su espalda doblada
como un despojo de carne y piel que está deshecha
de la espina dorsal, cae en el bosque que está al fondo
del Campus de Qing Hua, siento que mi cuerpo
comienza a diluirse hacia abajo por los huecos del banco,
como las arenas, hasta que se amontona
en una duna, corriendo por un desierto de enfermedades.

Septiembre de 1998.

Traducción de Liu Jun, publicado en la Revista Ficciones (1999, numero 5)

Tren de alta velocidad entre Beijing y Shanghai

Estoy en la Estación Ferroviaria de Shanghai Hongqiao
y tú me dices: así se empiezan a escribir artículos.

Luchas contra la procrastinación penetrada ya dentro de tus grasas
entro en el Harmonía (1) que camina con su regla desordenada

Salgo de Jiangsu para entrar en Shangdong (2)
y acabas de terminar el primero de los artículos.

Llueve en Shandong, con una lluvia de lengua grande, tanta lluvia que
olvido cómo saludar por la ventanilla al Monte Tai (3) en chino mandarín.

Me gustaría enviarte el aguacero en un mensaje corto
para que escribas como puedas unos gritos henchidos de agua

pero insistes en tu velocidad exuberante
con cada carácter que tecleas, avanzo quinientos metros hacia el norte.

Basándonos en este cálculo, cuando yo atraviese la provincia de Hebei
sólo habrás podido terminar el segundo de los artículos

Me gustaría raptar el Harmonía, obligando al maquinista
a conducir más lentamente. No puede llegar al destino a no ser que acabes la tarea

o que directamente conduzca el tren en tu adicción a Internet
para acabar definitivamente con la procrastinación jodiéndola de una vez por todas.

En realidad sé que al final estallarás
como si un hada tirara flores (4) para terminar todos tus artículos acumulados

Luego abres la puerta, y estoy fuera. Te traigo
gardenias y shengjianbao (5) en la mochila.

(En el Tren de alta velocidad entre Beijing y Shanghai, el 6 de julio de 2011)

Traductora: He Ying y Catarina Valdés, publicado en Revista Clarín, Número 99

1 Nombre del tren de alta velocidad de China | 2 Jiangsu y Shandong son dos provincias que atraviesa la línea de este tren. | 3 Monte Tai es una de las cinco montañas sagradas del taoísmo en China. | 4  Se trata de una expresión hecha en chino y la he traducido literalmente. Originalmente es una leyenda del budismo. Dicen que el hada tira flores hacia buda y sus discípulos para examinar sus prácticas. Cuando las flores tocan el cuerpo del buda, siguen cayendo hacia el suelo. Pero cuando tocan los discípulos, se quedan encima de sus cuerpos. Ahora dicha expresión describe el paisaje de que algo cae, como por ejemplo la nieve. | 5 Comida tradicional y típica de desayuno para el sureste de China, especialmente Shanghai y sus alrededores. Se trata de empanada china de carne.


Buenos Aires Poetry, 2019