Nacido en 1962, Vasos Yeorgas es uno de los poetas griegos más influyentes y críticos en la vida literaria ateniense de la última década. Dentro de los innumerables oficios que ha desempeñado, destacan los de director y distribuidor de películas, DJ, organizador de conciertos y, en las últimas décadas, los de librero y editor. Precisamente la librería y editorial Bibliotèque, que regentó durante una década, fue un faro en el barrio cultural y anarquista de Exargia. En ella y sus alrededores organizó multitud de actividades culturales con gran impacto en la vida local, sobre todo, literaria, bibliófila, cinematográfica y musical. Su editorial ha sido igualmente un referente de rigor y exigencia que ha marcado una época en Grecia. Durante este año, 2025, ha fundado, junto a la artista Kalirói Spirídonos, una nueva librería y editorial llamada Tilégrafos, en el barrio de Exargia, también, que sigue una trayectoria similar a la del proyecto anterior. Su trabajo poético ha sido deslumbrante y públicamente algo tardío, puesto que su vocación la ha desarrollado con gran intensidad en las últimas décadas. Es muy activo en sus perfiles sociales, donde denuncia con frecuencia muchos problemas y actitudes actuales, sobre todo, de relevancia griega, al mismo tiempo que suele publicar textos poéticos, reflexiones, notas, etc. Entre sus libros destacan Juega la poesía en la repartición (2016, junto al poeta Antonis Antonakos), Poemas que no se escribieron nunca (2021), Cuando la evaporación gotea agua (2022) o Mi querido intenso azul celeste (2024), volumen escrito con motivo de su pérdida paterna, de donde se han seleccionado cinco poemas. Es la primera vez que es traducido al español. Conserva una abundante obra inédita. Su voz poética es profundamente existencialista, melancólica, nostálgica, crítica, rebelde, desgarradora, apasionada e irónica.
Del libro Mi querido intenso azul celeste (2024)
*
al lado de las piedras del sendero
que conduce al pequeño cementerio
de mi pueblo
junto al jardín de cipreses que
lo ocultan con su sombra
mientras tiemblan contra el viento
un enjambre de insidiosos insectos
irritan los oídos y ocultan
el jadeo de los viejos
perros bucólicos
así como también la desesperada huida
de las liebres objeto de la caza
y de las ocupadísimas aves
que agudizan su canto
para describir mi luto
puede que el célico color que sobra
del cielo nos pertenezca
*
en el invisible margen del tiempo
me dejaste oír tu voz
al amanecer cuando todo se endulza
me ocupé de que oyeses la mía
la tuya tenía afecto y ternura
la mía solo ira y polémica
ahora que hablamos en poemas
nuestras voces resuenan y se unen
de verso en verso se persignan
su intensidad tiene la misma hondura infinita
el mismo dolor sordo el mismo miedo a la muerte
pero también la misma grandeza del amor
y plantean la misma pregunta sin respuesta
en qué desierto nos volveremos a encontrar
para que nuestras almas de nuevo florezcan
*
si es la rara belleza nuestra guía
es lo único que nos salvará
cuando todos se van lejos nos queda
este pequeño verbo que tiembla en las manos
como la lágrima de un ciego que no puede
ver el sol perseguir la luna
como el corazón de un ave que se escapó
de la jaula dorada del paraíso
alzo todo el peso de la vida y la muerte
dijo edipo arrodillado
apretó las manos y en silencio reiteró
ambiciono la luz
al final esparcí oscuridad por mi mundo
*
en los ojos de mi padre una llama parpadea
mientras el fin se encuentra con el comienzo de la vida
todos los otoños y los veranos concentrados
puede que no eligiese lo que viene pero lo soporta
la tensa vibración de los instantes en el resplandor del tiempo
la vigorosa rama que se inclina por su mismo peso
ya sin pedir siquiera y sin querer siquiera nada
sabe que llegó la hora de su propia metamorfosis
¿y qué palabra puede consolarte o qué frase
hacerte sentir más ligero que el repentino
agujero de tu corazón que ruge herido?
él en un lado y yo en pie en el otro
raudas erupciones del catastrófico exterminio
el olor de la carne antes de empezar a abandonar
un roce tan tierno como el abrazo más compacto
arde todo el universo por el amor irrealizable
quien sonrió como los chispazos del sol
acepta ahora la moneda falsa que la vida
le devuelve para dejarme tan penosa herencia
un cielo sin nada de luz lunas y estrellas
*
cuán bella fluye a mi pesar mi vida padre
siguiendo fielmente tus pasos me doy cuenta
de que nos encontramos dando una vuelta alrededor del caos
cantando en voz baja serenatas a dios por las noches
tú desaparecido de los negros ojos del mundo
y yo que me pierdo en mi propio mundo inexistente
ebrio en cafés abyectos y en bares de mala muerte
y pienso en ti como el buen hijo que nunca fui
y me acongojo como el poeta tan malo en que me convertí
Selección y traducción: Mario Domínguez Parra | Fotografía: Roberto García de Mesa | Introducción: Roberto García de Mesa | Buenos Aires Poetry 2025
