Interview with Derek Tatton ◊ Director of the Raymond Williams Founda-tion ◊ por Juan Arabia

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Derek tatton —activista de la educación y director de la Fundación Raymond Williams (Raymond Williams Foundation)— respondió, con gran delicadeza y compromiso, algunas preguntas acerca de los estudios culturales, sus padres fundadores, y particularmente respecto de los trabajos de raymond williams.
williams fue uno de los más originales y prolíficos escritores y pensadores ingleses de la cultura en el siglo xx, abriendo nuevas áreas de investigación en estudios literarios y culturales, comunicación y economía política.
Apreciamos el interés y seriedad de Derek Tatton, y el apoyo de la Raymond Williams Foundation (RWF) y la Raymond Williams Society (RWS) para llevar adelante este trabajo.
 
J.A.: Luego de tantos balances, diferentes generaciones de estudios culturales, convergencias disciplinarias… ¿Cree que el trabajo de Williams está siendo leído y entendido dentro de su particular «proyecto» y «formación»?
D.T.: Este es un asunto complejo, obviamente. En general creo que los «estudios culturales» se han alejado, dentro de la academia, del proyecto inicial de Williams, que siempre fue el de ver a la cultura vinculada y entrelazada con las fuerzas y los movimientos sociales, políticos e históricos. Los estudios culturales se han desprendido y fragmentado dentro de «departamentos» y «facultades». Williams fue enfático, al final de su vida, con el hecho de advertir que los estudios culturales comenzaron en la educación adulta y no en la «academia». Esa conciencia se ha ido escapando durante muchos años, pero en este momento, y debido a la trascendente crisis económica y política, se está empezando a leer nuevamente a Williams dentro del contexto del «proyecto» y «formación» de principios de los ‘60.
J.A.: ¿Qué importancia tiene actualmente la obra de Williams, y la de los padres fundadores de los estudios culturales (como Hoggart y Thompson), tanto en los sectores académicos como extra-académicos?
D.T.: Aquí nos encontramos con ciertas paradojas. El trabajo de Hoggart, en algunos círculos académicos, ha sido siempre altamente valorado, pero los intentos de fundar una “Hoggart Society” (Sociedad de Hoggart) han fracasado. No hay ninguna “EP Thompson Society” (Sociedad de Thompson), tampoco hay conferencias conmemorativas de Thompson que se parezcan a las promovidas por RWS, RWF y otras organizaciones; sin embargo, Thompson sigue siendo considerado no sólo como un historiador extraordinario sino también como un brillante y accesible escritor. El estilo de la prosa de Williams y su manera de escribir es a menudo contrastada, desfavorablemente, con la del resto de los «padres fundadores» contemporáneos a él, pero sin duda Raymond tiene mucho mayor peso e importancia como pensador y teórico dentro de los estudios culturales. Cuando Hobsbawm habló en la reunión de lanzamiento en el año 2008, organizada por RWS en Londres para Dai Smith’s biography A Warrior’s Tale, dijo que google obtiene más visitas por Williams que por todos sus contemporáneos de la Nueva Izquierda y los estudios culturales juntos.
 
J.A.: Un término fundamental en Marxismo y Literatura, «estructuras del sentimiento», fue criticado y rechazado por varios autores. ¿Por qué cree que Williams tuvo el interés de desarrollar y sostener este término?
D.T.: Williams ha introducido este término en el prólogo de «Film» (1954), y ha ido desarrollando el concepto en The Long Revolution (1961) y Marxism and Literature (1977). Hay un muy buen resumen del desarrollo de este concepto, que ayuda a contestar esta pregunta, en A Glossary of Cultural Theory (Arnold, 2003), de Peter Broker. Ayudaría citarlo en cierta extensión:
«Marxismo y Literatura (1977), de Raymond Williams, contiene capítulos sobre conceptos específicos (“Clase” y “Ideología”) y otros términos, entre sí relacionados (en particular “Hegemonía”). Su discusión, en dicho trabajo, confirma que el uso del concepto (“Estructuras del sentimiento”) reside en una flexible conjunción de dos áreas, la estructura “objetiva” y la sensación “subjetiva”; sugiriendo cómo las emociones y experiencias personales (“significados y valores que se viven y se sienten de manera activa”, 1977) se forman en el pensamiento y la conciencia, y toman una forma social observable en los textos y las prácticas. En ese sentido, se diferencia de la intención abstracta y reductiva del vocabulario Marxista de antaño, como del Marxismo ulterior, postestructuralista y anti-humanista».
La última oración explica, tal vez, la razón por la cual el concepto ha sido criticado: porque distancia a Williams en cierto modo de una posición «Marxista». Por esta razón Williams puede ser considerado Socialista y no Marxista. Así es como Terry Eagleton considera a Williams en su libro Marx was Right (2011).
Otros, incluyéndome, ven este concepto como crucial para entender la fortaleza de Williams como pensador. El elocuente análisis de Anthony Barnett, acerca de la continua relevancia del término, presenta un esencial y complejo argumento en su libro Foreword to the new edition of The Long Revolution (Parthian 2011, pp xv–xvii). Anthony Barnett continúa su sección desarrollando desde las «estructuras del sentimiento»:
«Digo esto a partir del camino de una advertencia que es importante preguntar: ¿contra quién es dirigida la Larga Revolución? La respuesta es, en primer lugar, contra las tradiciones deshumanizadoras de la izquierda, y sólo en segundo lugar contra el elitismo y la explotación de la derecha. Pero no se trata de una simple y fácil tercera toma de posición, o la versión “ni Washington o Moscú”. El argumento del libro es capaz de hacer frente a ambos caminos porque su fundamento es positivo y no negativo: su originalidad reside en la afirmación de Williams de que la gente —su gente— tiene la capacidad de ser autónoma como seres humanos».
J.A.: Tanto las «Formaciones» que se oponen y diferencian de las «Tradiciones» y las «Instituciones» son palabras clave en el trabajo de Williams. ¿Cree que en este momento histórico las nuevas y emergentes «formaciones» pueden ser verdaderamente oposicionales?
D.T.: Nuevamente esta pregunta es muy compleja, pero es vital y está profundamente relacionada al proyecto total de Williams. En síntesis, mi respuesta es: sí. Hay dos fuentes para recomendar el apoyo de esta afirmación. I) The Lecture of  Anthony Barnett (conferencia), en referencia a los siguientes puntos: la lectura publicada en opendemocracy.net el 16 de diciembre de 2011 bajo el mismo título; The Long and the Quick of Revolution. II) Debe haber una fuente más significativa en una esfera clave, debido a sus orígenes norteamericanos y a sus raíces ideológicas.
La revista Times lo nombró «Person of the Year, 2011 —  The Protester» (Persona del año) en 2011, con el siguiente comentario:
«… Nadie podría saber que cuando un vendedor de frutas Tunecino se prendía fuego en una plaza pública, en una ciudad apenas distinguible en el mapa, provocaría protestas que derribarían dictadores en Túnez, Egipto y Libia y los débiles regímenes en Siria, Yemen y Bahréin. O que el espíritu de la disidencia estimularía a los mexicanos a levantarse contra el terror de los carteles de la droga, los griegos para marchar contra líderes irresponsables, los estadounidenses para ocupar los espacios públicos para protestar contra la desigualdad de ingresos, y los rusos organizados en contra de una autocracia corrupta. Las protestas han ocurrido en países con una población total de al menos 3 millones de personas, y la palabra protesta ha aparecido en los periódicos y en la web exponencialmente, en mayor medida en este último año que en cualquier otro momento de la historia».
La presciencia de The Long Revolution, y más aún la última gran obra de Williams que desarrolla su tema y proyecto fundamental (Towards 2000), seguirá dando lugar, informando y guiando a las nuevas «formaciones».

Derek Tatton -education activist and director of the Raymond Williams Foundation (RWF)- answered, with great delicacy and commitment, a few questions about cultural studies, the foundation fathers, and particulary respect the works of Raymond Williams and current situation.
Williams was one of the most original and prolific cultural writers and thinkers in English in the 20th century, opening up new areas of enquiry in literary and cultural studies, communications and social and political theory.
It is in our interest to divulge his work. Work full of wisdom and passion.
I appreciate the interest and seriousness of Derek Tatton, and the help of Raymond Williams Foundation (RWF) and Raymond Williams Society (RWS).

J.A: What are the objectives and purposes of the Raymond Williams Foundation?  

 D.T: These are set out in our RWF leaflet and within the web-site as above but selecting from these I think the priority now, given the extraordinary events world-wide in 2011 means that our priority is to explore afresh ‘The Long and the Quick of Revolution’. That was the title of Anthony Barnett’s lecture at the Raymond Williams Society launch, in Oxfordon November… 2011 of the new edition of Williams’ The Long Revolution (Parthian) for which AB has written the Introduction.

J.A: After so many balances, different generations of cultural studies, successes and disciplinary differences… Do you think that Williams’ work is being read and understood within their particular “project” and “formation”?

D.T: This is a complex issue, obviously. In general, I think ‘cultural studies’ moved away, within the Academy, from Williams’ project which was always to see the ‘cultural’ linked to, and interwoven with social, political and historical forces and movements. ‘Cultural studies’ became detached and compartmentalised within ‘departments’ and ‘faculties’. Williams was emphatic, late in his life, that ‘cultural studies’ began in Adult Education and not in the ‘Academy’. That awareness slipped away for many years but now, maybe, because of the momentous economic and political crisis Williams is starting to be read again within the context of the ‘project’ and ‘formation’  of the early 1960s.

J.A: How important is the work of Williams today, and the foundation fathers of cultural studies (like Hoggart and Thompson) in academic and extra-academic work?

D.T: There are some paradoxes here. Hoggart’s work has continued, in some academic quarters, to be highly valued (there have been several University conferences devoted to his writings in recent years) but attempts to found a ‘Hoggart Society’ foundered. There is no ‘EP Thompson Society’, nor are there memorial lectures for Thompson similar to those promoted by RWS, RWF and other organizations, yet Thompson continues to be regarded not just as an outstanding historian but also a brilliant, readable, writer. Williams’ prose style and manner of writing is often contrasted, unfavourably, with his ‘founding father’ contemporaries but there is no doubt that Raymond carries greater weight and significance as a thinker and theorist within cultural studies. When Hobsbawm spoke at the launch meeting in 2008, organized by RWS, in London for Dai Smith’s biography  A Warrior’s Tale  he said that google gains more visits for Williams than for all his New Left and Cultural Studies contemporaries put together!

J.A: A fundamental term in the work  Marxism and Literature,  “structure of feeling”,  has been criticized and rejected by many authors. Why do you think that Williams had the interest to develop and support this term?

D.T: Williams first used the term in his early Preface to Film (1954), and he developed the concept in The Long Revolution (1961) and Marxism in Literature (1977). There is a very good summary of the concept’s development, which helps answer the question, in Peter Brooker’s A Glossary of Cultural Theory (Arnold, 2003). It will help to quote from this, at some length:

“Williams’ Marxism and Literature (1977) contains chapters on both (‘Class’ and ‘Ideology’) and other related terms (notably ‘Hegemony’). His discussion here confirms that the advantage of the concept lies for him in its flexible conjunction of the two realms of ‘objective’ structure and ‘subjective’ feeling, suggesting how personal emotions and experience (‘meanings and values as they are actively lived and felt’, 1977) are shaped in the thought and consciousness, and take a social form in observable texts and practices. It differs in intention therefore from the abstract and reductive Marxist vocabulary of an earlier era and from Marxism’s later, poststructuralist and anti-humanist mode”.

The last sentence explains, maybe, why the concept has been criticized, because it distances Williiams somewhat from a ‘Marxist’ position.  For this reason, Williams is a Socialist but not a Marxist. That is how Terry Eagleton sees Williams in his book Why Marx was Right (2011).

Others, including myself, see this concept as crucial for understanding Williams’ strength as a thinker. Anthony Barnett’s eloquent analysis of the continued relevance of the term makes the essential complex argument in his Foreword to the new edition of The Long Revolution (Parthian 2011, pp xv–xvii). AB concludes his section developing from ‘structure of feeling’ :

“I say this at some length by way of a foreword as it is important to ask: against whom is The Long Revolution addressed? The answer is in the first place against the dehumanizing traditions of the left and only second against the elitism and exploitation of the right. But his is not a facile third-way position-taking or version of ‘neither Washington or Moscow’. The book’s argument can face both ways because its foundation is positive not negative: its originality is Williams’ claim that people –his people– have the capacity to be self-governing as whole human beings.”

J.A: The “Formations” as opposed to the “Traditions” and “Institutions” are very important keys in the work of Williams. Do you think that at this historical moment the new “formations” forming and emerging are truly oppositional?  

D.T: Again, this is a tough question to answer but it is a vital question deeply related to Williams’ whole project. Briefly, my answer is, Yes. There are two sources to recommend in support of this affirmation. i) The Lecture Anthony Barnett gave, referred to in 1) above and this Lecture was posted in opendemocracy.net on December 16th 2011 with the same title; ‘The Long and the Quick of Revolution’. Ii) May be a more significant source in one key sphere, because of its USA origins and ideological roots.

Time magazine named ‘Person of the Year, 2011 –  The Protester,  with this comment:

“…. No one could have known that when a Tunisian fruit vendor set himself on fire in a public square in a town barely on the map, he would spark protests that would bring down dictators in Tunisia, Eqypt and Libya and rattle regimes in Syria, Yemen and Bahrain. Or that the spirit of dissent would spur Mexicans to rise up against the terror of drug cartels, Greeks to march against unaccountable leaders, Americans to occupy public spaces to protest against income inequality, and Russians to marshal themselves against a corrupt autocracy. Protests have now occurred in countries whose populations total at least 3 billion people, and the word protest has appeared in newspapers and online exponentially more this past year than at any other time in history.”

The prescience of The Long Revolution, and even more so Williams’ last major work developing his major theme and project  Towards 2000, will continueto help place, inform and guide the new ‘formations’. 

Derek Tatton, Administrator www.raymondwilliamsfoundation.org.uk  and Chair,  RW Society, 2012. ◊