El gran cisma, de Georges Henein

Nacido en El Cairo en 1914, Georges Henein fue una figura fundamental del surrealismo en Egipto y tuvo lazos con André Breton, Henri Calet y Henri Michaux. Hijo de un miembro de la alta burguesía copta y una italiana, estudió en Europa y aprendió el francés antes que el árabe.
Desde los años 1930 se encargó de difundir el surrealismo en su país y contribuir al surgimiento de una vanguardia literaria y artística. En 1962 partió al exilio en desacuerdo con Nasser y se instaló sucesivamente en Atenas, París, Casablanca, Gibraltar y Roma, donde trabajó como periodista.
Entre sus obras se encuentran Déraisons d’être (1938), Le Seuil interdit (1956) y Le Signe le plus obscur (1977).
Georges Henein murió en París en 1973.

El gran cisma

Cuidado con los tesoros que nadie reclama
con el principiante paciente y taciturno
olvidado desde siempre en un sombrío rincón
con el principiante que apresura los sueños
que apacigua la vida
que forja una mujer como se apareja un navío
que ve más allá del muro que lo cerca
más allá de los montes
más allá de los mares
que ya habría ido al fin del mundo
si no estuviésemos aquí para hablarle del reflujo

Cuidado con este mechón de pura locura
en la frente de una castellana
y con el frío de las columnas al margen de sus sienes
y con su grito donde la noche posa
el cansancio de las aves

Cuidado con esta vegetación desvergonzada
que se interpone entre los seres
y les otorga al final el derecho
de decirse separados.

Le grand schisme

Attention aux trésors que nul ne réclame
à l’écolier patient et taciturne
oublié depuis toujours dans un coin sombre
à l’écolier qui brusque les rêves
qui adoucit la vie
qui forge une femme comme on grée un navire
qui voit au-delà du mur de clôture
au-delà des monts
au-delà des mers
qui serait déjà au bout du monde
si nous n’étions là pour lui parler de reflux

Attention à cette frange de folie pure
au front d’une châtelaine
et au froid des colonnes en marge de ses tempes
et à son cri où la nuit dépose
la fatigue des oiseaux

Attention à cette vegetation éhontée
qui s’interpose entre les êtres
et qui leur donne enfin le droit
de se dire séparés.

La trampa

la suerte es una pantera caliente
y el instante en que la rozamos
toma — en la gran burla nocturna —
un gusto de orgía sarracena

luego se hace la luz
y se percibe que lo esencial
es conservar bien
los objetos que ya no se desean.

Le piège

le sort est une panthère chaude
et l’instant où l’on est frôlé
prend — dans la grande moquerie nocturne —
un goût d’orgie sarrasine

puis se fait la lumière
et l’on s’aperçoit que l’essentiel
c’est de bien conserver
les objects que l’on ne desire plus.

Extraído de Jean-Baptiste Para (Ed.), Anthologie de la poésie française du XX siécle, pag. 107-108, Éditions Gallimard, 2000.
Traducción Mariano Rolando Andrade para Buenos Aires Poetry, 2017.