Rey David (Canción de Pena) | Blanca Luz Brum

Blanca Luz Brum (1905, Uruguay – 1985, Santiago de Chile) fue una poeta, escritora y ferviente militante política uruguaya que recorrió un camino insólito a través de Latinoamérica durante el siglo XX. Participó activamente en los movimientos de vanguardia intelectuales, políticos y artísticos de Uruguay, Chile, Argentina, Perú y México. Discípula del filósofo peruano José Carlos Mariátegui, amante y musa del muralista David Alfaro Siqueiros. Entre sus libros se destacan:  Penitenciaría-Niño Perdido, México, 1931; Atmósfera arriba, veinte poemas, Montevideo, 1933; Blanca Luz contra la corriente, Chile, 1935; Cantos de América del Sur, Chile, 1939 y El último Robinson, Chile, 1953.


 

Rey David
(Canción de Pena)

Cubiertas con las húmedas auroras
yacen las cosas muertas y enterradas
Las de una antigua y dulce primavera
que nunca más serán recuperadas
Asido de un fulgor o de un relámpago
te alejas hoy en dirección al cielo
y eres un largo rayo penetrando
en la noche compacta de la muerte
Quedan aquí tus armas desarmadas
junto a las torres de tus fundamentos,
derribadas ahora en las arenas
hundiéndose entre el mar y entre los vientos
Un instante no más trató tu espada
de desgarrar la gran tiniebla fría
¡Gloria a la aurora y al celeste día!
a la insondable pompa de pájaros profundos
como el gran Quetzalcoatl te escoltaron llorando
los colores del mundo
¡David! Nombre de Rey
afanes y peligros ya pasaron
no saldrán más las tropas a buscarte
La gran pregunta
encuentra su respuesta
Una estrella te da la bienvenida
es brillante y azul como una hoja desprendida
del árbol de Dios de eterna vida
Olvidarás al fin la estrella roja
desde donde salía la substancia
de tu obra genial y de tu vida
Las arcillas rojas de México,
el maguey y el nopal,
lo abstracto, lo sensual
de tus gloriosos muros
Catedrales de fuego
de tu espíritu recio
Tu chocolate en jícaras,
tu pulque, tu tequila,
aguacate y ají,
las calientes tortillas de maíz
comiéndolas con la Virgen de Guadalupe
y Diego Rivera
Monterrey y Chihuahua donde naciste
cerca de las fronteras con Estados Unidos,
de “esos gringos imperialistas”, que combatías y admirabas
Tantos muros pintaste; tantas flores,
el universo con sus muchedumbres,
la humanidad desangrándose,
las ciudades de acero de la cibernética
Héroes con rostros iracundos, puños cerrados,
el mundo entre las bárbaras tinieblas
de la lucha de clases
Atravesando el tiempo y la memoria
vi los seres que amé y que me amaron,
a las mujeres que por ti pasaron
pedestales de famas y de gloria
naves perdidas en inmensos mares
en busca de caminos y naciones
Entre los cataclismos y pasiones
mi pecho te buscó para salvarte
Mi pecho te buscó para adorarte
Entre revoluciones caminabas
Vi tu sangre correr como los vinos,
terriblemente roja, por la tierra
Y vi tus ojos verdes prisioneros
y cautivas tus manos adoradas,
y detrás de las rejas vi tu rostro
que yo andaba buscando desolada
Y te amaba Te amaba y te buscaba
en el tormento de tus cautiverios
Por el amor que pusiste en mi alma
la pasión que pintaste en mi cuerpo
yo te canto y te lloro, y te lloro y te canto
con el más antiguo de los llantos
en el más antiguo de los coros
en las tragedias de la mitología
¡Oh, viejo Rey David!
ya regresa Caronte con su barca vacía
mientras muere el sol en el mar
de esta isla


Extraído de Blanca Luz Brum, Mi vida. Cartas de Amor a Siqueiros, Santiago de Chile, 2004 | Buenos Aires Poetry, 2019.