9 poetas chilenas nacidas en los 80´s | Mariela Malhue

9 POETAS CHILENAS NACIDAS EN LOS 80´S | por Gabriela Paz Morales Urrutia

Maridaje poético de un espacio llamado Chile

A la hora de conformar una selección de autoras por país, ¿Qué se busca exponer por medio de la poesía?, ¿un panorama poético georreferenciado?, ¿una perspectiva?, ¿una memoria?, ¿una escena?, ¿un tipo de resistencia? O más allá de eso, ¿Qué permite agruparlas? ¿compartir un tramo de tierra?, ¿un legado?, ¿la jerga? O, en este caso, ¿Será sostener la palabra Chile escrita sobre el pasaporte? El instrumento que comanda el ensamblaje que se presenta en este texto no es más que ese, depurado según el gusto de quien escribe en búsqueda de búsquedas, sumado al sesgo de la segmentación de una década decidora para tal territorio. A continuación una reducción de voces diversas que en su conjunto podrían destilar sabor a frontera, o todo lo contrario.

Poetas chilenas nacidas entre los años 1980 y 1989, fecundadas en dictadura del régimen militar de Augusto Pinochet, paridas en dictadura, que fuesen niñas en un país de “fresca libertad”, adolescentes bajo el yugo neoliberal, hoy adultas, que poetizan para urdir en lenguaje propio, un algo. Y tal vez esa dicción, en fricción con otros asomos personales, tenga sabor a límite, a identidad, a entereza poética; por más disimiles que sean las voces que se expresan, talvez, una sobre otra, decanten en una gota con el sabor de un país.

Antecedente

Como mujer, no tengo patria. Como mujer, no quiero patria. Como mujer, mi patria es el mundo entero”

Virginia Woolf

La poética femenina chilena ha sido pobremente reconocida en su tierra, siendo escasamente antologada, menos reconocida. De hecho, como antecedente se puede mencionar que sólo 5 de 54 premios nacionales de literatura han sido entregados a mujeres en el país, sólo 1 a una poeta, a Mistral en 1951, 6 años después de ganar el nobel. De más está decir que las poetas chilenas distan de un traspaso glorioso de fronteras, aunque a la quimera chovinista le encantase lo contrario, lo más sincero sería decir que, a pesar de ganar el nobel, escasamente se conoce a Gabriela Mistral en el extranjero. Y que a las actuales “consagradas” como Elvira Hernández, Carmen Berenguer, Cecilia Vicuña, Teresa Calderón, o Rossabetty Muñoz, se las conoce aún menos. Y no es por falta de merito o talento, habría que averiguar qué aspectos interceden en la estructura de una fama literaria, pero no es el objeto de este artículo, como sí lo es su motivo: dar a conocer las voces de jóvenes mujeres poetas de dicho país, las cuales en su amplio espectro trazan una espesura interesante de observar, ya sea con el objeto de encontrar accidentes geopoéticos comunes o para aventurarse en pensar en cuáles de ellas traspasarán en mayor medida su localidad, entendiéndose el potencial de foraneidad como un logro. Es decir, un hit poético mediático sería dejar de ser país. Lo que también habría que definir, pero tampoco es el motivo de esta nota.

El poema de Chile

Escribir no es imponer una forma de expresión a una materia vivida. La literatura está al lado de lo informe, de lo inacabado… Escribir es un asunto con el devenir, siempre inacabado, siempre en curso, y que desborda cualquier materia vivible o vivida”

Gilles Deleuze

Tras la muerte de Gabriela Mistral quedó una importante pieza poética inacabada. Su última compañera de vida, Doris Dana, enfrentada a la caudalosa obra sin concluir que obsesionó a la poeta, buscó a un grupo de colaboradores para que la ayudaran a recopilar, ordenar y aventurarse a terminar el material de Mistral. “Durante los últimos veinte años de su vida tuvo una preocupación continua: escribir poemas sobre toda suerte de asuntos relacionados con su país: cantar sus plantas, animales, los ríos, el mar, los lugares y sensibilizar los problemas del campesino y la reforma agraria; escribir para ella estos poemas no fue un afán literario sino una necesidad vital. El frecuente recuerdo de su patria la movía a escribir lo que evocaba. Y cada vez que algún chileno la visitó o en las cartas que escribía a sus connacionales, solicitaba información de algún nombre, la descripción de un animalito o de una planta, con un afán apasionado por penetrar el ser mismo de la historia natural de Chile y de todos los problemas de su tierra. Otro valor tuvo la elaboración de estos poemas: la hacían volver a Chile, más que recordarlo, y en esta vuelta a través de la poesía, se encontraba con su pasado, con su infancia en Montegrande; en estos romances de POEMA DE CHILE” Prologó, Dana.

El hecho de que la narración poética sobre Chile quedara inconclusa en manos de Gabriela Mistral se extrapola de preciosa manera a lo citado con anterioridad de Deleuze, dando cuenta de una profunda coherencia literaria por parte de la poeta, enfrentada a la imposibilidad total de construir un país desde la poesía, ya que ésta por su propia condición de desborde sería incapaz de definir algo de manera finita y qué cosa es más finita que un pedazo de tierra voluntariamente limitado por humanos ¿se puede hablar entonces de poetas de un país, si ese país no puede ser definido poéticamente? o incluso ¿existe un país para la poesía?

Tal vez para responder, habría que buscar a las poetas de un país bajo el método mistraliano; es decir, buscar a las poetas como quien busca distintas especies, encontrar así a las poetas hierbitas, a las fieras, a las poetas históricas, a las sureñas, a las poetas telúricas, a las vulneradas, a las poetas pájaras, para que en su variedad acompasada nos reciten de qué va su país, si es que éste existe.

Gabriela Paz Morales Urrutia

 

MARIELA MALHUE

Mariela Malhue (1984) licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires, licenciada en pedagogía con mención en Castellano por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, y diplomada en Estética y Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. En el 2010 publica su primer libro “Estancia y doméstica” por Libros del perro Negro; el 2015 la plaquette “Facciones de un trayecto” por Paisanita editora (Buenos Aires) y en 2016 la plaquette online “Diagramar una ruta para huir del invierno” por “La ubre Amarga” (Cochabamba).  Ha participado de las antologías “Nunca nunca” de Lingua Quiltra Ediciones; “Kumedun/ Kumewirin. Antología poéticas de mujeres mapuches (siglos XX- XXI), Ed. Lom y “Devenir Isla, hacia una cartografía de poetas cubanas y chilenas” de Editorial Cinosargo. Actualmente prepara “El libro de las renuncias”. Ha sido invitada a diversos encuentros de poesía en México, España, Bolivia y Chile. Durante el año 2015 organizó el ciclo de poesía “Con esta boca/ en este mundo” en Buenos Aires, junto a la poeta argentina Matilde Méndez, y el año 2017 dio la primera versión del taller “Anudar: escritura y psicoanálisis” junto a la poeta Paula Ilabaca.

Le impido

Le impido al ruido comportarse
Imágenes continúan un trayecto vacío
La inscripción de una antigua peste
sugirió cierta mansedumbre
si podía olvidar ser portadora
de una piel que se interponga ante lo otro
Respiración en superficies calmas
El semblante del texto organiza reposo
para desaparecer los restos de la escucha

Coordinar

Coordinar las marcas del origen
es algo que sabemos, el tiempo como una línea
por eso nos miramos en espacios públicos
buscamos otros ojos y a la vez los rehuimos
encontramos en la correspondencia de la mirada
un pequeño hueco para abastecernos

La curva

La curva de una parábola
al final de la intemperie
Me detengo en la ciudad
en la ternura del horizonte que se tuerce
El llanto en un sitio inadecuado
risas de niños a lo lejos
agua de una manguera
pasto recién cortado o por cortar
la inequidad de una familia en la repartición del afecto
Una ventolera arroja los sombreros al mar
La pulcritud de un domingo
Evidencias innecesarias del desastre

9 POETAS CHILENAS NACIDAS EN LOS 80´S | Maridaje poético de un espacio llamado Chile | por Gabriela Paz Morales Urrutia para Buenos Aires Poetry, 2021.