3 poemas de Ryōkan Taigu 良寛

Ryōkan Taigu (Niigata, Japón). Incluir a Ryōkan (jpn. 良寛1758-1831) en una antología poética, haciéndole creer al lector que Ryōkan era, en un sentido tradicional, poeta, supone—por lo menos—un error. Ryōkan era y no era poeta, escribía y no escribía poesía. Sus biógrafos nos cuentan que detestaba el profesionalismo en todas sus variantes; y sus poemas nos revelan que unificaba, considerándolas una y la misma, la experiencia poética y la mente zen: «cuando comprendas que mis poemas no son poemas, entonces podremos hablar sobre poesía».

Ryōkan nació en el pueblo costero Izumozaki, zona noroccidental de Japón, hoy día prefectura de Niigata. Su padre era el jefe del pueblo y cabecilla de la familia comerciante más próspera de esa zona. Pero en lugar de heredar, como es costumbre en Japón, el puesto de su padre, a los 16 años renunció a sus privilegios y tomó los votos budistas. Estudió bajo la tutela del maestro Tainin Kokusen (1722-1791) en el templo Entsūji, y recibió el inka—certificación que se otorga en Japón a aquellos discípulos que han alcanzado el despertar—un año antes de la muerte de su maestro; al año siguiente, Ryōkan abandonó el templo.

Otra vez confundiríamos al lector si le hiciéramos creer que Ryōkan era principal o fundamentalmente un maestro zen. En Japón, el trabajo de un maestro zen consiste en dirigir un templo, formar discípulos, impartir sermones, etc. Sin embargo, Ryōkan no vivía en templo alguno, sino que era especie de monje errante. Después de peregrinar durante varios años, regresó a su pueblo natal y se instaló en la ermita Gogō-an, en la montaña Kugami. Aunque se ordenó en la tradición sōtō, su escritura religiosa favorita era el Sutra del Loto, habitualmente asociada con las tradiciones Tendai y Nichiren, mas no con el Zen. Y si bien es cierto que la práctica principal de Ryōkan era el estilo de meditación llamado shikantaza, hacia el final de su vida recitaba diariamente el nenbutsu junto a los devotos de la tradición Tierra Pura.

Además de gran poeta, Ryōkan es considerado en Japón un gran calígrafo. Según los registros históricos, practicaba regularmente la caligrafía en su ermita, especialmente el estilo sōsho o cursivo. Mas nunca se percibió como maestro calígrafo—ni desarrolló escuela, ni buscó ni aceptó discípulos. Ryōkan prefería jugar con los niños y compartir con los campesinos, no así con los eruditos. Aunque era reconocido en los círculos intelectuales de Edo, nunca viajó a esa ciudad, sino que eran los calígrafos, poetas y maestros confucianos quienes viajaban a la nevada montaña Kugami para conocer personalmente al poeta.

Nos expresó su mente utilizando dos estilos literarios, kanshi, poesía compuesta en caracteres chinos clásicos, pero que se recita no en su pronunciación original china sino en la pronunciación y orden gramatical de su transliteración japonesa; y waka, poesía compuesta en kana, con frases que alternan rítmicamente en secuencias de 5 y 7 sílabas. A primera vista, sus poemas podrían parecer al lector descripciones sencillas de paisajes naturales o expresiones simples de estados anímicos; pero esto no debería desorientarlo; la brújula, otra vez, consiste en recordar que los poemas de Ryōkan no son poemas.

Vera Chirino

POEMAS CHINOS

四月朱明節
飄々著衲衣
臨水楊柳暗
隔岸桃李飛
行々摘野草
徐々叩柴扉
胡蝶舞南園
采花遶東籬
意閑白日永
地辟趣自奇
我性多逸興
拾句自詩成

Verano, estación escarlata,
con pereza me pongo el hábito.
Al borde del agua las hojas de los sauces
se han tornado de un verde más profundo,
y en la otra orilla pétalos de duraznos y ciruelos
vuelan por doquier.
Voy de paseo arrancando yerbas silvestres.
Tranquilo, toco a una puerta de paja.
Mariposas revolotean en el jardín que da al sur
y al este, flores de nabo se enredan en la valla.
Me relajo y la luz clara del día se alarga.
Tan apartado paraje es de por sí misterioso
y yo soy de los que fácilmente se conmueven.
Atrapo unas frases al vuelo
y solas se convierten en poemas.

生涯懶立身
騰騰任天真
囊中三升米
炉辺一束薪
誰問迷悟跡
何知名利塵
夜雨草菴裡
雙腳等閒伸

En la vida, demasiado holgazán para el éxito,
así que febril me entrego a la voluntad del cielo.
En la bolsa, tres puñados de arroz,
por la chimenea, un atado de leña.
¿A quién le interesan la ilusión y el despertar?
¿Tienen acaso valor el dinero y la gloria?
Paso la noche lluviosa en mi choza de paja,
estirando despreocupado las piernas.

POEMA JAPONÉS

うらをみせ
おもてをみせて
ちるもみじ

muestra el lado oculto
y te muestra su otro lado,
la hoja otoñal que cae


Extraído de Tōgō Toyoharu, ed. Ryōkan Zenshū, 2 vols., Tokio, 1959 | Traducción de Vera Chirino¹ | Buenos Aires Poetry, 2021.  

¹ Vera Chirino (La Habana, Cuba). Licenciada y Maestra en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó estudios de Maestría bajo la tutela del Prof. Luis Gómez en el departamento de Estudios sobre Japón del Colegio de México. Con el apoyo de la beca Monbukagakushō se fue a vivir a Kioto, donde estudió con el Prof. Sueki Fumihiko en el International Research Center for Japanese Studies (NICHIBUNKEN). Luego se trasladó a Tokio y obtuvo una tercera Maestría, esta vez en Estudios Budistas, por el International College for Posgraduate Buddhist Studies (ICABS). Actualmente desarrolla su tesis doctoral en la cual investiga un conjunto de doctrinas y prácticas que florecieron en el Japón del Medievo Temprano, y que están asociadas con la idea de «eliminar el pecado por medio de la confesión y el arrepentimiento». Paralelo a sus intereses académicos, disfruta de la lectura, la traducción y el estudio de la poesía religiosa japonesa.