Londres | Samuel Johnson

Londres

UN POEMA EN IMITACIÓN DE LA TERCERA SÁTIRA DE JUVENAL

Quis ineptæ
Tam patiens Urbis, tam ferreus ut teneat se?
Juvenal.

 

Aunque la pena y el cariño se rebelan en mi pecho
cuando Thales herido se despide,1
aun así comprendo,
alabo al ermitaño, aunque reniego del amigo,
resuelto al fin, lejos del vicio y de Londres,
a respirar un aire más puro en campos lejanos,
y en la tierra solitaria de Cambria,
dar a San David un verdadero británico más,2
…..Porque ¿quién se iría, gratuitamente, de la tierra de Hibernia,
o dejaría las rocas de Escocia por la calle Strand?
Allá el destino súbito no barre a nadie,
pero a los que deja el hambre, con la edad se pudren:
acá conspiran la malicia, la rapiña, el accidente,
y ahora rabia una chusma, ahora un fuego;
los rufianes implacables plantan la trampa,
y el carancho merodea por la presa;
acá las casas que caen truenan sobre tu cabeza,
y una atea te habla hasta la muerte.
…..Mientras Thales espera el bote
con los restos de la fortuna disipada,
al borde del Thames pensamos en silencio
donde Greenwich sonríe ante la creciente de plata:
ante el asiento que dio luz a Eliza3
nos arrodillamos, y besamos la tierra consagrada;
la edad dichosa se renueva en sueños
y traen a la superficie las glorias de Britannia;
vean la cruz que triunfa en alta mar,
la guardiana del comercio y el terror de España,
antes de las mascaradas perversas, oprimidas por impuestos,4
antes del chiste en que se convertiría el honor inglés.
…..Una calma pasajera muestra las felices escenas,
y por un momento calma el dolor.
Al fin, despertando, con el ceño desdeñoso,
Thales, indignado, mira al pueblo vecino.
…..—Porque el valor, exclama, en estos días degenerados,
quiere hasta la recompensa de la adulación barata;
en esos muros malditos, condenados al vicio y el lucro,
porque el saber sin recompensa lucha en vano;
porque la esperanza solo duplica mi angustia,
y cada momento me deja con menos;
mientras mis pasos firmes no acepten un bastón,
y la vida, todavía vigorosa, se regocije en mis venas;
dame, cielo amable, un sitio más feliz,
donde la honestidad y el juicio no sean desgracias;
una orilla en que verdeen los sauces,
un valle con las más hermosas pinturas de la naturaleza;
donde alguna vez el británico perseguido encontró descanso,
y resguardado en su pobreza retó a sus enemigos;
fuerzas, denme indulgentes una celda secreta.
Dejen a —— vivir acá, porque ——aprendió a vivir.5
déjenlos reinar, a quienes incitan las pensiones,6
a votar negro a un patriota, blanco a un cortesano;
que expliquen sus preciados derechos comprados,
y que aboguen por piratas de cara al día.7 
Con principios serviles tiñen nuestra juventud envenenada,
y dan a la mentira el color de la verdad.
…..Dejen que levanten palacios, y que compren mansiones,
que colecten un impuesto, o cultiven una lotería,
con eunucos gorjeantes llenen los escenarios con licencia,8
y arrullen hasta la servidumbre a una era irreflexiva.
¡Héroes, procedan! ¿qué límites contienen su orgullo?
¿Qué cheque refrena su sed de poder y de oro?
Miren la virtud rebelde completamente derrocada,
miren nuestra fama, nuestra riqueza, nuestras vidas suyas.
…..Así se malcría a una nación quejosa
cuando los crímenes públicos enfurecen al cielo:
pero ¿qué, amigo mío, qué esperanza queda para mí,
que empiezo en el robo, y me sonrojo en el perjurio?
Que apenas me abstengo, aunque cante a la Corte de Gran Bretaña,
de arrancar el ala prestada al poeta autorizado;
puedo escuchar, sin ser convencido, la lógica del estadista
y me animo a dormir sobre el Gazetteer;9
desprecio al tonto a medio vestir por su pensión,
y lucho en vano por reír de la broma de H——10
…..Otros, de sonrisas más suaves y de arte más sutil,
pueden socavar los principios, o teñir el corazón;
y escribir con más destreza la carta del amante,
o sobornar a una virgen y arrebatar su inocencia.
Bien puedan levantarse, mientras yo, cuya rústica lengua
nunca supo confundir al bien, ni barnizar el mal,
rechazado como un mendigo, temido como un espía,
vivo desatendido, y muero sin que me lloren.
Porque ¿qué entraña el amigo sino culpa social?
Quien comparta los crímenes de Orgilio, su fortuna comparte.11
Pero vos, si la tentadora villanía presentara
todo Marlborough12 acumulado, o todo Villers13 gastado;
sacá tu ojo desdeñoso del soborno refulgente,
y no vendas por oro lo que el oro no puede comprar,
el sueño pacífico, día de la autoaprobación,
fama inmaculada, y conciencia siempre satisfecha.
…..¡Vean a los favoritos de la nación engañada!
Marquen a quien acarician los grandes, ¡a mí me fruncen el ceño!
¡Londres! La casa general del villano necesitado,
la orilla común de París y de Roma;
con ansiada sed, por locura o por destino,
atrae a la basura de cada estado corrompido.
Perdonen mis modos en un tema como este,
no soporto esta “metropolis francesa”.
…..¡Eduardo ilustre! de los reinos del día,14
observá la tierra de héroes y de santos;
no esperes que se esboce
la grandeza rústica, o la gracia arisca;
sino, hundido en tu silencio irreflexivo, espectáculo hueco,
mirá al guerrero reducido a dandi;
sentimiento, libertad, piedad, refinado,
es de Francia la mímica, de España la presa.
…..Todos los que en casa no tienen ya qué pedir o robar,
o que prefieren la horca antes que la rueda;15
silbados desde el escenario, o abucheados desde la corte,
importan el aire, las vestimentas, las políticas;
obsequiosos, ingeniosos, volubles y alegres,
se aprovechan de la credulidad de Gran Bretaña.
No pueden evitar ningún negocio lucrativo,
cantan, bailan, limpian zapatos, curan aplausos;
todas las ciencias que conoce un monsieur en ayunas,
le ofrecen ir al infierno, al infierno se va.
…..¡Ah! Lo que pasa es que, desde esa lejana esclavitud,
obtuve mi aliento del aire inglés;
temprano me enseñaron el derecho al premio,
y a balbucear las victorias de Enrique;16
si el conquistador robado recibe su cadena,
¿vence el piropo cuando las armas son vanas?
…..Estudioso para complacer, y listo para someterse,
el dócil galo nació parásito:
aun fiel a su interés, donde quiera que vaya,
su lengua generosa da ingenio, bravura, valor;
en cada rostro mil gracias brillan,
de cada lengua fluye harmonía divina.
En vano prueban estas artes nuestros nativos escabrosos,
cuela con timidez una mentira,
y recibe una patada por el halago incómodo.
…..Además, con justicia, esta era
admira sus talentos para el escenario:
bien pueden aventurarse en el arte de la mímica
que interpreta de la mañana a la noche un papel prestado;
practicadas las nociones a adoptar de su maestro,
repiten sus máximas y reflejan su rostro;
cumplen con todo salvaje absurdo,
y ven cada objeto con el ojo de otro;
temblar de risa antes de que escuchen la broma,
volcar en la voluntad la lágrima falsificada;
y mientras su patrón señala el frio o el calor,
temblar en días de perro, en el sudor de diciembre.
¿Cómo, mientras compite gente como esta,
espera la hosca virtud arreglar a un amigo?
Esclavos que seducen con grave impudicia,
y mienten sin rubor, sin una sonrisa;
exaltan cada bagatela, cada vicio adoran,
tu gusto en tabaco, tu juicio en una prostituta;
la elocuencia de Balbo puede aplaudir, y jurar17
que toca sus calzones con un aire de monarca.
…..Porque artes como estas preferidas, admiradas, consentidas,
invaden primero tu mesa, luego tu pecho;
exploran tus secretos con arte insidioso,
miran la hora débil, y saquean todo el corazón;
luego tu confianza mal puesta reponen rápidamente,
comienzan tus amos, y gobiernan o traicionan.
…..Tanta cantidad que son libres de la vergüenza o censura,
todos los crímenes son seguros excepto la aborrecida pobreza.
Esto, solo esto, la implacable ley persigue,
esto, solo esto, despierta a la musa gruñona;
el comerciante sobrio en una capa andrajosa,
despierta de su sueño, y trabaja por una miseria;
con aire más enérgico ve a los cortesanos sedosos,
y giran la burla de mil maneras.
De todas las penas que acosan a los angustiados,
la más amarga es una broma desdeñosa;
el destino nunca hiere más hondo el corazón generoso,
que cuando un estúpido apunta el dardo de su insulto.
…..¿No se ha guardado el cielo, por piedad a los pobres,
basura inexplorada, o una orilla sin descubrir?
¿Ni una isla secreta en el mar ilimitado?
¿Un desierto pacífico que España no haya reclamado?18
Levantémonos rápido, busquemos los felices asientos,
y no soportemos más la insolencia de la opresión.
Esta lúgubre verdad está confesa en todos lados,
LENTO SUBE EL VALOR, DEPRIMIDO POR LA POBREZA:
Pero aquí más lento, donde todos son esclavos del oro,
donde las apariencias son mercancías, y las sonrisas son vendidas,
donde ganados con sobornos, con elogios implorados,
el sirviente vende al por menor los favores de su amo.
…..¡Pero escuchen! Los tumultuosos gritos de la espantada multitud
ruedan por las calles, y truenan a los cielos;
elevados de algún sueño agradable de fortuna y de poder,
algún pomposo palacio, o bienaventurada glorieta,
empezás atónito, y apenas con doliente mirada,
sostenés la tremenda luz del fuego que se aproxima,
ligero te alejás de los horrores tomando el camino,
y dejás todo para que depreden las llamas;
luego por el mundo un miserable vagabundea,
porque ¿dónde puede el hambriento mérito encontrar un hogar?
En vano tu lúgubre narrativa revela,
mientras todos descuidan tus dolores, y casi todos los denigran.
…..Si los justos rayos del cielo destruyen la riqueza de Orgilio,
y desparraman su palacio en llamaradas por el suelo,
ligero sobre la tierra vuela el rumor sombrío
y los lutos públicos pacifican los cielos;
la tribu laureada relata en verso venal,
cómo guerrea la virtud con el destino perseguidor;
con gratitud bien fingida la banda de la pensión
reembolsa el saqueo de la tierra mendigada.
¡Vean! Mientras construye, los vasallos chillones vienen,
y pueblan con riqueza repentina el domo que se levanta;
el precio de los burgos y de almas restauran
y elevan sus tesoros más que antes.
Ahora bendecido con todas los cetros de los grandes,
el mármol pulido, y la placa reluciente,
Orgilio ve la pila dorada subir,
y espera del cielo furioso otro fuego.
Podrías resignar al parque y el teatro,
por las hermosas orillas del Severn o del Trent;
…..podrías encontrar ahí un retiro elegante,
el descanso vacacional de un senador mercenario;
y estirar tus perspectivas sobre la tierra sonriente,
por menos que la renta de los calabozos del Strand;
ahí, podá tus caminatas, sostené tus flores caídas,
dirigí tus riachuelos, y enhebrá las ramas de tu glorieta;
y mientras tus suelos costeen una comida accesible,
despreciá los manjares de un señor venal:
ahí, cada arbusto resuena con la música de la naturaleza,
ahí, cada brisa lleva salud sobre sus alas,
la seguridad va a sonreír en todas tus horas,
y bendecir tu paseo por la tarde y tu esfuerzo madrugador.
…..Preparate para la muerte, si vagás acá en las noches,
y firmá tu testamento antes de que cenes.
Algún ardiente presumido vanidoso, con nuevo rango militar,
que duerme en las espinas hasta que mata a su hombre;
un borracho alegre, tambaleando del festín,
provoca una riña, y te apuñala por una broma.
Pero incluso estos héroes, maliciosamente alegres,
amos de la calle, y terrores del camino;
enrojecidos por la locura, la juventud, y el vino,
circunscriben sus insultos a los pobres;
lejos ven el acercamiento luminoso de la antorcha,
y esquivan la comitiva radiante, y el coche dorado.
…..En vano, con estos peligros pasados, cerrás tus puertas,
y esperás las balsámicas bendiciones del reposo:
cruel con la culpa, y valiente con la desesperación,
el asesino de medianoche irrumpe en el bar desleal;
invade la sagrada hora del descanso silencioso,
y deja, sin ser visto, una daga en tu pecho.
…..Poco pueden nuestros campos, tantos son los que mueren en Tyburn,19 
suministrar con hachís la orca y la flota.
Propongan sus esquemas, banda senatorial,
cuyos modos y medios sostienen la tierra que se hunde;20
para que las sogas requeridas en la tentadora primavera,
aparejen otro convoy para el R—y.21
Una sola cárcel, en el reino dorado de Alfredo,22
puede contener a la mitad de los criminales de la nación:
hermosa justicia entonces, sin adorada restricción,
sostuvo la inalterable balanza, aunque bajó la espada;
no se contrataron espías, no se conocieron jurados especiales,23
¡Época bendita! Pero ¡qué distinta a la nuestra!
…..Mucho podría agregar, — pero el barco está a mano,
la marea que se retira llama desde la tierra:
¡Adiós! — Cuando la juventud, la salud, y la fortuna se gasten,
buscá refugio en las tierras salvajes, en Weald de Kent;
y cansado como yo de locuras y de crímenes,
anunciá en furiosos versos los tiempos venideros;
entonces tu amigo, no rechazarás su ayuda,
aun siendo enemigo del vicio, va a abandonar su sombra cámbrica;
en la causa de la virtud, va a volcar una vez más su rabia,
va a apuntar tu sátira, y dar vida a tu página.

NOTAS

1 Se suele asociar a Thales con Richard Savage, poeta y amigo de Johnson, que abandonó Londres para ir a vivir a Cambria. El episodio aparece en An account of the life of Mr Savage: “Full of these salutary resolutions, he departed London in July 1739, having taken leave with grat tenderness of his friends, and parted from the author of this narrative with tears in his eyes. He was furnished with fifteen guineas, and iniformed that they would be sufficient not only for the expense of his journey, but for his support in Wales for some time […]” (2009, pág. 152).

2 San David (Dewi Sant): David de Menevia, obispo y abad del siglo VI, santo patrón de Gales.

3 Eliza: “Queen Elizabeth born at Greenwich” [nota de Johnson, impresa en 1787]. Sus éxitos militares sobre los españoles la hacían la heroína de la oposición a Walpole.

4 Johnson define excise en su Dictionary of the English language (1755): “A hateful tax levied upon commodities, and adjudged not by the common judges of property, but wretches hired by those to whom excise is paid”.

5 Johnson puede estar parafraseando a Boileau: “Que George vive ici, puisque George y sait vivre” (Satire, I.34), y así George” (George II), puede completar los espacios.

6 Johnson define pension en su Dictionary: “An allowance made to any one without an equivalent. In England it is generally understood to mean pay given to a state hireling, for treason to his country”.

7 “The invasions of the Spaniards were defended in the houses of Parliament” [nota de Johnson, impresa en 1787].

8 Eunucos gorjeantes: Italian castrati opera singers were deplored by patriotic Britons. The Stage Licensing Act, 1737, required plays to be approved and licensed by the Lord Chamberlain’s office before they could be publicly performed.

9 “The paper which at that time contained apologies for the Court” [nota de Johnson, impresa en 1787].

10 “H—y’s jest” probably stands for “the Revd John ‘Orator’ Henley, a public buffoon and a supporter of Walpole” [Greene]; he was “an eccentric preacher noted for his crude jests at the Opposition” [Brady]; Pope called him “Preacher at once, and zany of thy age” (Dunciad III.206) [Yale].

11 Juego de palabras con orgueil.

12 “The great general, John Churchill, first Duke of Marlborough (1650- 1722), made an immense financial profit during his campaigns against the French in the War of the Spanish Succession (1702-11)” [Brady]. In his “Life of Swift” (1781), Johnson writes, “That is no longer doubted, of which the nation was then first informed, that the war was unnecessarily protracted to fill the pockets of Marlborough, and that it would have been continued without end if he could have continued his annual plunder” [Smith].

13 George Villiers, Duke of Buckingham, que gastó una fortuna y murio en la miseria.

14 Edward III (1312-1377) famoso por sus victorias sobre los franceses.

15 La rueda fue un método de ejecución en Francia.

16 Las victorias de Enrique V (1387-1422) sobre los franceses. Agincourt, por ejemplo.

17 Balbo: juego de palabras con balbus, balbuciente, tartamudo.

18 The Spaniards at this time were said to make claim to some of our American provinces” [nota Johnson, impresa en 1787]

19 Sitio habitual para las ejecuciones en el siglo XVIII en Londres.

20 “A cant term in the House of Commons for methods of raising money” [nota de Johnson, impreso en 1787].

21 Johnson satiriza las frecuentes visitas de George II a su amante, Amalie von Wallmoden, in Hanover.

22 Alfredo el Grande (849-499). Se dice que casi no existía el crimen en su reino.

23 Special juries, drawn from a panel of wealthier citizens than ordinary juries—and therefore presumably more in favour of preserving the status quo—were said to be used by the ministry to obtain convictions of Opposition printers and writers for sedition” [Greene].

London

A POEM IN IMITATION OF JUVENAL’S THIRD SATIRE

Quis ineptæ
Tam patiens Urbis, tam ferreus ut teneat se?
Juvenal.

Though grief and fondness in my breast rebel,
When injur’d Thales bids the town farewell,
Yet still my calmer thoughts his choice commend,
I praise the hermit, but regret the friend,
Who now resolves, from vice and London far,
To breathe in distant fields a purer air,
And, fix’d on Cambria’s solitary shore,
Give to St. David one true Briton more.
…..For who would leave, unbrib’d, Hibernia’s land,
Or change the rocks of Scotland for the Strand?
There none are swept by sudden fate away,
But all whom hunger spares, with age decay:
Here malice, rapine, accident, conspire,
And now a rabble rages, now a fire;
Their ambush here relentless ruffians lay,
And here the fell attorney prowls for prey;
Here falling houses thunder on your head,
And here a female atheist talks you dead.
…..While Thales waits the wherry that contains
Of dissipated wealth the small remains,
On Thames’s banks, in silent thought we stood,
Where Greenwich smiles upon the silver flood:
Struck with the seat that gave Eliza birth,
We kneel, and kiss the consecrated earth;
In pleasing dreams the blissful age renew,
And call Britannia’s glories back to view;
Behold her cross triumphant on the main,
The guard of commerce, and the dread of Spain,
Ere masquerades debauch’d, excise oppress’d,
Or English honour grew a standing jest.
A transient calm the happy scenes bestow,
And for a moment lull the sense of woe.
At length awaking, with contemptuous frown,
Indignant Thales eyes the neighb’ring town.
…..Since worth,” he cries, “in these degen’rate days,
Wants ev’n the cheap reward of empty praise;
In those curs’d walls, devote to vice and gain,
Since unrewarded science toils in vain;
Since hope but soothes to double my distress,
And ev’ry moment leaves my little less;
While yet my steady steps no staff sustains,
And life still vig’rous revels in my veins;
Grant me, kind heaven, to find some happier place,
Where honesty and sense are no disgrace;
Some pleasing bank where verdant osiers play,
Some peaceful vale with nature’s paintings gay;
Where once the harass’d Briton found repose,
And safe in poverty defied his foes;
Some secret cell, ye pow’rs, indulgent give.
Let ——– live here, for ——– has learn’d to live.
Here let those reign, whom pensions can incite
To vote a patriot black, a courtier white;
Explain their country’s dear-bought rights away,
And plead for pirates in the face of day;
With slavish tenets taint our poison’d youth,
And lend a lie the confidence of truth.
…..Let such raise palaces, and manors buy,
Collect a tax, or farm a lottery,
With warbling eunuchs fill a licens’d stage,
And lull to servitude a thoughtless age.
“Heroes, proceed! What bounds your pride shall hold?
What check restrain your thirst of pow’r and gold?
Behold rebellious virtue quite o’erthrown,
Behold our fame, our wealth, our lives your own.
…..To such, a groaning nation’s spoils are giv’n,
When public crimes inflame the wrath of Heav’n:
But what, my friend, what hope remains for me,
Who start at theft, and blush at perjury?
Who scarce forbear, though Britain’s court he sing,
To pluck a titled poet’s borrow’d wing;
A statesman’s logic unconvinc’d can hear,
And dare to slumber o’er the Gazetteer;
Despise a fool in half his pension dress’d,
And strive in vain to laugh at H—-y’s jest.
…..Others with softer smiles, and subtler art,
Can sap the principles, or taint the heart;
With more address a lover’s note convey,
Or bribe a virgin’s innocence away.
Well may they rise, while I, whose rustic tongue
Ne’er knew to puzzle right, or varnish wrong,
Spurn’d as a beggar, dreaded as a spy.
Live unregarded, unlamented die.
…..For what but social guilt the friend endears?
Who shares Orgilio’s crimes, his fortune shares.
But thou, should tempting villainy present
All Marlb’rough hoarded, or all Villiers spent,
Turn from the glitt’ring bribe thy scornful eye,
Nor sell for gold, what gold could never buy,
The peaceful slumber, self-approving day,
Unsullied fame, and conscience ever gay.
…..The cheated nation’s happy fav’rites, see!
Mark whom the great caress, who frown on me!
London! the needy villain’s gen’ral home,
The common shore of Paris and of Rome;
With eager thirst, by folly or by fate,
Sucks in the dregs of each corrupted state.
Forgive my transports on a theme like this,
I cannot bear a French metropolis.
…..Illustrious Edward! from the realms of day,
The land of heroes and of saints survey;
Nor hope the British lineaments to trace,
The rustic grandeur, or the surly grace,
But lost in thoughtless ease, and empty show,
Behold the warrior dwindled to a beau;
Sense, freedom, piety, refin’d away,
Of France the mimic, and of Spain the prey.
…..All that at home no more can beg or steal,
Or like a gibbet better than a wheel;
Hiss’d from the stage, or hooted from the court,
Their air, the dress, their politics import;
Obsequious, artful, voluble and gay,
On Britain’s fond credulity they prey.
No gainful trade their industry can ‘scape,
They sing, they dance, clean shoes, or cure a clap;
All sciences a fasting monsieur knows,
And bid him go to hell, to hell he goes.
…..Ah! what avails it, that, from slav’ry far,
I drew the breath of life in English air;
Was early taught a Briton’s right to prize,
And lisp the tale of Henry’s victories;
If the gull’d conqueror receives the chain,
And flattery subdues when arms are vain?
…..Studious to please, and ready to submit,
The supple Gaul was born a parasite:
Still to his int’rest true, where’er he goes,
Wit, brav’ry, worth, his lavish tongue bestows;
In ev’ry face a thousand graces shine,
From ev’ry tongue flows harmony divine.
These arts in vain our rugged natives try,
Strain out with fault’ring diffidence a lie,
And gain a kick for awkward flattery.
…..Besides, with justice, this discerning age
Admires their wond’rous talents for the stage:
Well may they venture on the mimic’s art,
Who play from morn to night a borrow’d part;
Practis’d their master’s notions to embrace,
Repeat his maxims, and reflect his face;
With ev’ry wild absurdity comply,
And view each object with another’s eye;
To shake with laughter ere the jest they hear,
To pour at will the counterfeited tear,
And as their patron hints the cold or heat,
To shake in dog-days, in December sweat.
How, when competitors like these contend,
Can surly virtue hope to fix a friend?
Slaves that with serious impudence beguile,
And lie without a blush, without a smile;
Exalt each trifle, ev’ry vice adore,
Your taste in snuff, your judgment in a whore;
Can Balbo’s eloquence applaud, and swear
He gropes his breeches with a monarch’s air.
…..For arts like these preferr’d, admir’d, caress’d,
They first invade your table, then your breast;
Explore your secrets with insidious art,
Watch the weak hour, and ransack all the heart;
Then soon your ill-plac’d confidence repay,
Commence your lords, and govern or betray.
…..By numbers here from shame or censure free,
All crimes are safe, but hated poverty.
This, only this, the rigid law pursues,
This, only this, provokes the snarling muse;
The sober trader at a tatter’d cloak,
Wakes from his dream, and labours for a joke;
With brisker air the silken courtiers gaze,
And turn the varied taunt a thousand ways.
Of all the griefs that harass the distress’d,
Sure the most bitter is a scornful jest;
Fate never wounds more deep the gen’rous heart,
Than when a blockhead’s insult points the dart.
…..Has heav’n reserv’d, in pity to the poor,
No pathless waste, or undiscover’d shore;
No secret island in the boundless main?
No peaceful desert yet unclaim’d by Spain?
Quick let us rise, the happy seats explore,
And bear oppression’s insolence no more.
…..This mournful truth is ev’rywhere confess’d,
SLOW RISES WORTH, BY POVERTY DEPRESS’D:
But here more slow, where all are slaves to gold,
Where looks are merchandise, and smiles are sold;
Where won by bribes, by flatt’ries implor’d,
The groom retails the favours of his lord.
…..But hark! th’ affrighted crowd’s tumultuous cries
Roll through the streets, and thunder to the skies;
Rais’d from some pleasing dream of wealth and pow’r,
Some pompous palace, or some blissful bow’r,
Aghast you start, and scarce with aching sight
Sustain the th’ approaching fire’s tremendous light;
Swift from pursuing horrors take your way,
And leave your little ALL to flames a prey;
Then through the world a wretched vagrant roam,
For where can starving merit find a home?
In vain your mournful narrative disclose,
While all neglect, and most insult your woes.
…..Should heav’n’s just bolts Orgilio’s wealth confound,
And spread his flaming palace on the ground,
Swift o’er the land the dismal rumour flies,
And public mournings pacify the skies;
The laureate tribe in servile verse relate,
How virtue wars with persecuting fate;
With well-feign’d gratitude the pension’d band
Refund the plunder of the beggar’d land.
See! while he builds, the gaudy vassals come,
And crowd with sudden wealth the rising dome;
The price of boroughs and of souls restore,
And raise his treasures higher than before.
Now bless’d with all the baubles of the great,
The polish’d marble, and the shining plate,
Orgilio sees the golden pile aspire,
And hopes from angry Heav’n another fire.
…..Could’st thou resign the park and play content,
For the fair banks of Severn or of Trent;
There might’st thou find some elegant retreat,
Some hireling senator’s deserted seat;
And stretch thy prospects o’er the smiling land,
For less than rent the dungeons of the Strand;
There prune thy walks, support thy drooping flow’rs,
Direct thy rivulets, and twine thy bow’rs;
And, while thy beds a cheap repast afford,
Despise the dainties of a venal lord:
There ev’ry bush with nature’s music rings,
There ev’ry breeze bears health upon its wings;
On all thy hours security shall smile,
And bless thine evening walk and morning toil.
…..Prepare for death, if here at night you roam,
And sign your will before you sup from home.
…..Some fiery fop, with new commission vain,
Who sleeps on brambles till he kills his man;
Some frolick drunkard, reeling from a feast,
Provokes a broil, and stabs you for a jest.
…..Yet ev’n these heroes, mischievously gay,
Lords of the street, and terrors of the way;
Flush’d as they are with folly, youth, and wine,
Their prudent insults to the poor confine;
Afar they mark the flambeau’s bright approach,
And shun the shining train, and golden coach.
…..In vain, these dangers past, your doors you close,
And hope the balmy blessings of repose:
Cruel with guilt, and daring with despair,
The midnight murd’rer bursts the faithless bar;
Invades the sacred hour of silent rest,
And plants, unseen, a dagger in your breast.
…..Scarce can our fields, such crowds at Tyburn die,
With hemp the gallows and the fleet supply.
Propose your schemes, ye senatorian band,
Whose ways and means support the sinking land;
Lest ropes be wanting in the tempting spring,
To rig another convoy for the k–g.
…..A single jail, in Alfred’s golden reign,
Could half the nation’s criminals contain;
Fair justice then, without constraint ador’d,
Held high the steady scale, but dropp’d the sword;
No spies were paid, no special juries known,
Blest age! but ah! how diff’rent from our own!
Much could I add, — but see the boat at hand,
The tide retiring, calls me from the land:
Farewell! — When youth, and health, and fortune spent,
Thou fly’st for refuge to the wilds of Kent;
And tir’d like me with follies and with crimes,
In angry numbers warn’st succeeding times;
Then shall thy friend, nor thou refuse his aid,
Still foe to vice, forsake his Cambrian shade;
In virtue’s cause once more exert his rage,
Thy satire point, and animate thy page.

Versión de 1748 editada por Dodsley, extraída (junto con las notas de Donald Greene) de Samuel Johnson, The Major Works including Rasselas, Oxford University Press, 2009 | Traducción de Ignacio Oliden para Buenos Aires Poetry, 2021. 

Algunas otras notas extraídas de:

Frank Brady and W. K. Wimsatt, ed. Samuel Johnson: Selected Poetry and Prose. Berkeley, U of California P, 1977
David Nichol Smith and Edward L. McAdam, ed. The Poems of Samuel Johnson, Oxford: Clarendon P, 1941
E. L. McAdam, with George Milne, ed. Poems. Yale Edition of the Works of Samuel Johnson, Vol. VI. New Haven: Yale UP, 1964.

Traducción & Notas de Ignacio Oliden | Buenos Aires Poetry, 2021