«Todos vieron al sol quemar el pastizal» (Buenos Aires Poetry, 2023) de Paulina Rojas | por Minerva Salado

Hay dolores tan profundos que sólo la poesía los expresa, porque ella es caricia y lágrima, pero también grito. Y es justo en el grito donde nace su valentía; es el grito la piedra que la impulsa a seguir adelante.

«Todos vieron las al sol quemar el pastizal» (Buenos Aires Poetry, 2023) de Paulina Rojas – por Minerva Salado¹

TODOS VIERON AL SOL QUEMAR EL PASTIZAL
Minerva Salado

Hay quienes comienzan a escribir muy temprano, a golpes de instinto. Otros lidian con sus emociones poco a poco, con esa elaboración lenta y minuciosa que a menudo conduce a una precisión difícil de conseguir en la poesía; donde la principal enemiga de la claridad es también la imprescindible herramienta del poema: la metáfora. Ambas combaten en el mismo terreno, con armas similares. Si la transparencia gana, a menudo se pierde el acento poético y el autor debería remitir el mensaje a la más emotiva prosa. Si la metáfora triunfa, la verdad queda oculta bajo un hermoso traje que marea al lector y lo identifica con su personal vivencia, sin que le importe mucho lo que pretendió decirle el poeta.
Cuando alguien logra dar equilibro a la presencia de una amarga verdad, dicha con el producto de esa elaboración lenta y minuciosa a la que antes aludí, es poeta. En este caso, una poeta ya hecha. Desde un primer libro se avizora un potencial apenas asomado, pero antiguo; amasado con la asimilación de dolores y carencias; soledades y tristezas; encuentros y despedidas, miedos y certezas.
Si alguien concluye con los siguientes versos el poema que abre su primer libro:

Estruendo de un reloj
claves descifradas en la arritmia
grito de ayuda.
todos vieron al sol quemar el pastizal
y cerraron los ojos.

…está avisando al lector sobre lo que le espera: una avalancha de definiciones en la cual la prosa alimenta la expresión de la imagen poética para cumplir con la misión esencial de la palabra: decir la verdad. Como aquí:

Verás a otras caer en esa trampa de calles empedradas,
y en la hoguera,
te quemarás con ellas.

El efecto verbal —verás, quemarás— resulta tan abrasador como la llama de la hoguera. La protagonista lo sabe y ante el suceso resuelve una y otra vez vivir lo que ya vivió.
No es un mensaje optimista, tal vez ni sea perfecto. No lo sé. Pero es cierto. Y lo verdadero siempre resulta aleccionador, para los verdugos, para los indiferentes, para los cobardes, para quienes están en riesgo.
Si lo apreciamos en conjunto, este libro es portador de un único poema y avanza a través de un solo eje que expresa el dolor y el abandono, pero también la vida y ese aliento capaz de apreciar los enigmas de una ciudad ajena. Poesía entonces reveladora de un drama crudo que habla de castigos, culpas, punzantes dagas, indiferencia y pese a ello es hermosa. Porque cumple con su misión principal: convertir en dolor en belleza, que es la única fórmula de aliviarlo.
Todos vieron la amenaza que sobrevenía sobre la pradera. Quienes voltearon el rostro para no mirar al sol de frente, los que no hicieron nada por proteger al pastizal, allá ellos.
Paulina Rojas nos habla desde este libro con una madurez sorprendente, que no es precisamente perfección justo porque la perfección suele ser fría, distante; todo lo contrario de la expresión de este poemario, que pone al día a su autora con sus contemporáneos. Y esto ocurre porque ella es capaz de escribir sin artificios y no titubea en confesarse ante la poesía para explicar su demora en darle vuelo. Muchos desearían su libertad, justamente porque el camino silencioso que ha elaborado la liberó de tapujos y contenciones y en ese tránsito construyó un estilo personal y un lenguaje capaz de mezclar la imaginación poética con la verdad traumática con gran arrojo. Hay dolores tan profundos que sólo la poesía los expresa, porque ella es caricia y lágrima, pero también grito. Y es justo en el grito donde nace su valentía; es el grito la piedra que la impulsa a seguir adelante.
Y está también el silencio como integrante de la labor del escritor, en especial del poeta. A veces la palabra dicha impide pensar y el silencio funciona como el nido que le da cobijo. Allí crece y se fortalece como lo hacen las crías. En el silencio habitan los pensamientos y el diálogo interior que se alimenta del ruido externo, las afirmaciones absolutas, los gritos, las polémicas, la solidaridad del habla amiga y amante. Pero el silencio no se devora crudo. Todo se cuece en el pensamiento para dar vida al producto que trasmite la palabra. Paulina sabe de lo que hablo, porque ya lo hizo.
Su pluma esta alerta. Ha sido usada como el hilo impecable que se utiliza para coser las heridas. Y funcionó. Claro que funcionó.

 

 

¹ Minerva Salado (La Habana, 1944). Poeta, periodista, ensayista. Su libro Herejía bajo la lluvia obtuvo el Premio Internacional de Poesía Carmen Conde en el año 2000. Autora, entre otros, de los poemarios Al cierre (Premio David de Poesía, Cuba, 1972), Tema sobre un paseo (Premio Nacional Julián del Casal, Cuba, 1978), País de noviembre (1987), Ciudad en la ventana (1994) y Ciudad oculta (2011). Reside en México desde 1988.

 


 

Todos vieron al sol quemar el pastizal | PAULINA ROJAS
Editorial ‏ : ‎ Buenos Aires Poetry (3 Abril 2023)
Idioma ‏ : ‎ Español
Tapa blanda ‏ : ‎ 58 páginas
ISBN-10 ‏ : ‎ 987847058X
ISBN-13 ‏ : ‎ 978-9878470580