El proyecto estético de la “Nueva Poesía” (1962-1995): Vigo, Deisler y Padín
Introducción: Un proyecto neovanguardista radical
Uno de los temas que más ha llamado la atención en estos últimos años es el movimiento literario denominado como Neovanguardia. Hoy en día, existen múltiples estudios que no solo tocan la cuestión central del término (¿qué es la Neovanguardia?), sino que también se enfocan en una serie de ejemplificaciones que bien pueden situarse, ya sea por el periodo o las características formales de las obras, en este terreno en particular. Esta situación, lejos de ayudar en los procesos de análisis e interpretación de los llamados escritores neovanguardistas, propicia una serie de debates que van desde los orígenes propios del término hasta un intento por fijar y categorizar tanto una periodización como una serie de nombres que cabría dentro de él. La principal razón de ello son las propias definiciones de los conceptos Vanguardia y Neovanguardia, las cuales provienen de las artes plásticas (Bürger 60; Poggioli 17; Foster 1). En consecuencia, las apropiaciones de estos conceptos dentro del universo literario propician una serie de discusiones sobre las metodologías empleadas por los estudiosos para definir y clasificar cada uno de estos periodos históricos; así como los posibles representantes de cada una de estas corrientes literarias. Por ello, no resulta nada extraño la conformación de múltiples conceptos para referirse a una misma etapa poética: la “Otra Vanguardia” (Pacheco 327; Binns 175; Jitrik 13), “Neovanguardia” (Galindo, “Neovanguardia” 12; Carrasco 37; Carignano 893) y “Post-vanguardia” (Scarano 155; Pérez 51; Amícola 42-43). Esto genera la existencia de un vacío en cuanto a nombres se refieres, puesto que si bien se han encumbrado a un conjunto de determinados autores, también hay que decir que ciertos sectores han pasado desapercibidos por la crítica actual.
De ahí que algunos estudiosos como Óscar Galindo, Iván Carrasco, Carmen Virginia Carrillo, Dante Carignano, Laura Scarano y Alejando Palma Castro se hayan dado a la tarea de rescatar a diversos escritores y grupos artísticos que han quedado relegados por la crítica especializada, como es el caso de los grupos neovanguardistas el “Techo de la Ballena”, los “Tzánticos”, los “Nadaístas”, “Tribu No” y los poetas de la revista El Corno Emplumado (1962-1969). Esta búsqueda constante por llenar este vacío pone de manifiesto la propia ambigüedad del término Neovanguardia. Así, muchos de los trabajos anteriormente citados centran parte de sus estudios en definir, según sus intereses ideológicos, tanto una periodización como una caracterización puntual de los múltiples elementos que constituyen la denominada “obra neovanguardista”; lo que provoca un desfase generalizado entre los años comprendidos y los posibles iniciadores y representantes del movimiento estético. Por tal motivo, esta manera particular de ver y entender la Vanguardia y Neovanguardia hispanoamericana ha sido tan problemática que incluso, hoy en día, la crítica literaria se ha propuesto englobar a cualquier autor, texto o corriente artística de los años sesenta, setenta y ochenta como Neovanguardia.
Esta forma “errónea” de comprender determinadas posturas artísticas genera un claro rompimiento estético entre los autores involucrados: por un lado, se engloban a escritores que no tiene nada que ver con el movimiento neovanguardista; y por el otro, se eliminan artistas cuyos proyectos estéticos no se adecuan a las clasificaciones impuestas por los críticos literarios. En ese sentido, podemos afirmar que el propio concepto de Neovanguardia es en realidad una etiqueta mal empleada por la crítica hispanoamericana con la finalidad de englobar y/o eliminar, en algunas ocasiones, a ciertos artistas que prefirieron continuar con un proyecto estético alternativo y radical. Por consiguiente, la presente investigación que se realiza sobre las poéticas alternativas de Edgardo Antonio Vigo (1928-1997), Guillermo Deisler (1940-1995) y Clemente Padín (1939) deja entrever las problemáticas que existen en torno al concepto mismo de Neovanguardia.
Debido a sus características formales, las obras estéticas de Vigo, Deisler y Padín no solo han sido relegadas del corpus central de la Neovanguardia, sino que además la crítica misma ha desconocido a este tipo de poéticas como elementos propiamente literarios. La razón fundamental de ello es que tanto Vigo como Deisler y Padín han sido considerados y catalogados como “artistas” y no como “escritores”, a pesar de que sus múltiples propuestas estéticas intentan establecer una nueva realidad poética: la denominada “Nueva Poesía” (1962-1995).
El término de “Nueva Poesía” fue acuñado por Vigo en el número 20 de la revista Diagonal Cero (diciembre de 1966). En dicho número el poeta argentino, junto con el grupo artístico “Diagonal Cero”, desarrolló todo un conjunto de poemas visuales radicales a los que denominó con el título de “Nueva Poesía Platense”. Con el correr del tiempo, estos planteamientos estéticos fueron compartidos tanto por Deisler como por Padín; generando así un diálogo interno entre los proyectos personales de estos tres poetas neovanguardistas, que va desde principios de los años sesenta hasta mediados de los años noventa. La razón de esto último se debe, sobre todo, a dos eventos que marcan el inicio y fin del movimiento: por un lado, se encuentra la fecha de la acuñación del término (1962) y por el otro, se localiza el año del fallecimiento de Deisler (1995), ya que su muerte puede ser considerada como el fin del diálogo artístico entre los tres poetas neovanguardistas.
Es importante recalcar que este proyecto estético funciona como una especie de órgano que regula y pone en diálogo una serie de obras y proclamas artísticas personales que se van vinculando entre sí, debido a que los tres autores nunca escribieron ni tratados ni manifiestos en conjunto; rompiendo así la idea de sentirse atados a una sola estética y visión de mundo. Por lo cual, para los fines de este estudio, hemos seleccionado un corpus representativo que demuestra el diálogo extra e intratextual entre los tres autores neovanguardistas. Asimismo, este corpus nos ayuda a comprender los alcances y limitaciones de los procesos de análisis e interpretación de las propias obras literarias; aspecto que envuelve, de alguna u otra manera, la conformación de ciertos términos y corrientes artísticas, como es el caso de la Vanguardia y la Neovanguardia. Por lo tanto, este estudio tiene como finalidad demostrar, a partir del análisis e interpretación de cada uno de los poemas que constituyen el proyecto de la “Nueva Poesía” (1962-1995), lo que Antonio Cornejo-Polar denomina como “los conflictos y contradicciones que subsisten en el sistema literario vigente” (19). Así, las composiciones visuales de Vigo, Deisler y Padín se transforman en elementos que cuestionan y desajustan los patrones de lectura que han sido conformados por la tradición misma; logrando con ello la ampliación de los horizontes de lectura tanto de los receptores convencionales como de la crítica especializada. Gracias a esto, se pone de manifiesto que el acto literario va más allá de las convenciones establecidas por las instituciones hegemónicas.
Por consiguiente, la problematización del concepto de Neovanguardia por medio del estudio de los poemas radicales de Vigo, Deisler y Padín ayuda a constituir una visión renovadora no solo del acto de escritura, sino también de los principios fundamentales que rigen los procesos de análisis e interpretación de las obras literarias. De tal manera que el presente trabajo intenta desarrollar una nueva forma de ver y entender tanto el concepto mismo de Neovanguardia como el propio quehacer literario. Esto se debe a que las obras artísticas de Vigo, Deisler y Padín evidencian un proyecto estético que no solo refleja una nueva sensibilidad poética entre los años sesenta y noventa (la denominada “Nueva Poesía”), sino que además cuestiona todo el sistema literario de su tiempo. Por tal motivo, las propuestas poéticas de estos autores sudamericanos desestabilizan la idea misma de Neovanguardia, que la crítica hispanoamericana ha definido como un movimiento enfocado casi siempre en la acción revolucionaria.
En consecuencia, esta investigación no intenta ni establecer un nuevo concepto de Neovanguardia ni fijar una periodización que se oponga a la ya presentada por los demás críticos. Por el contrario, nuestro interés se centra en la conformación de una visión renovadora del quehacer poético: se trata de ampliar y, por ende, cuestionar la conceptualización misma del término Neovanguardia. Por ello, uno de los objetivos primordiales es la comparación no solo de las propuestas estéticas de estos tres poetas neovanguardistas, sino también de algunas manifestaciones literarias que se convirtieron en los parámetros trascendentales para la constitución de una poesía neovanguardista en América Latina. A partir de ello, podemos darnos cuenta tanto de las limitaciones de los proyectos poéticos enfocados en la acción revolucionaria como de los propios procesos que intervienen en la conformación de la llamada “historia literaria”: la fijación de una periodización, la conceptualización de un término y la constitución de una constelación de escritores. Esto último nos ayuda a entender que hoy en día no se puede hablar de un movimiento prácticamente homogéneo y carente de crisis ideológicas, tal y como se piensa en la mayoría en los casos.
En este punto tenemos que mencionar que a lo largo de la presente investigación empleamos tanto la crítica literaria como las teorías provenientes de las artes plásticas. Esta decisión se debe a que varias de las obras radicales de Vigo, Deisler y Padín no pueden analizarse e interpretarse de una manera convencional; al fin y al cabo, el proyecto de la “Nueva Poesía” busca desestabilizar, desde todos los ángulos posibles, el sistema literario reinante. Por tal motivo, para lograr un mejor acercamiento al fenómeno estético, hemos optado por emplear determinadas herramientas y conceptos derivados de las artes plásticas (como puede ser el color, la composición, los signos gráficos, etc.). A su vez, esta decisión también resulta ser pertinente para los fines primarios del libro, ya que nos permite ampliar los horizontes de lectura y desarrollar así una visión multidisciplinar del acto poético.
Por otro lado, es importante aclarar la vinculación entre la poesía concreta y el proyecto estético de la “Nueva Poesía”. No podemos negar que al mirar los trabajos artísticos de Vigo, Deisler y Padín, uno pueda pensar inmediatamente en el Concretismo brasileño, puesto que se ha convertido en el principal referente de las propuestas visuales en Hispanoamérica. Recordemos que el movimiento poético desarrollado por el grupo “Noigandres” “[…] representa la piedra de toque para el resurgimiento y legitimación del visualismo como expresión poética en Latinoamérica, en el contexto de las neovanguardias” (Palma Castro y Hernández Espinosa 218). De tal manera que la propia tradición literaria, así como la Academia y las instituciones, ha convertido al poema concreto en el ejemplo claro de la poesía visual en América Latina.
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