Ricardo Hamlet Taddeo (n. 1997) es un poeta, cuentista y ensayista argentino nacido en la Ciudad de Buenos Aires. Es docente e investigador universitario y doble doctorando en Filosofía (Universidad del Salvador, Argentina) y en Teología/ Ciencias de la Religión (Rijksuniversiteit Groningen, Países Bajos). Su obra ha sido publicada en revistas académicas nacionales e internacionales, y ha brindado conferencias en universidades de Argentina, Chile y Países Bajos sobre los temas de su especialidad: religiones comparadas, filosofía de la religión y diálogo interreligioso.
El teatro es un motivo de asombro y devoción en su vida. Ha incursionado en múltiples roles dentro del circuito independiente argentino, desde asistente de dirección hasta iluminador, sonidista y productor.
Desde niño, Hamlet amó la literatura profundamente y soñó con ser escritor. Su búsqueda poética se alinea con las corrientes del simbolismo –con una marcada influencia de la tradición rusa– y la poesía metafísica inglesa.
La luna reflejada en una copa de vino
Barco hecho de nieve
surcás la sangre
del mundo y
bendecís mi existencia
a tu paso
sos la que contempló Jayyam
abrite a mí, luna
abrime a vos
embebeme de la
ciencia del
no saber
y así
violácea fulgurante
—cabellos blancos
vestido bordó—
paseemos
por dentro
de las cosas.
A la luna escoltada por un mágico murciélago
El astro redondo
perlado
perfecto
repleto de sueños
adorna
el fondo
mejor,
lo real
la adorna
a ella
núcleo esencial
La luna princesa
exhala el tiempo
fluyente
nadado
y entonces
las cosas
evocan
un pasado lejano
Era Samarcanda
era hace mil años
lo recuerdo y
su nitidez me abraza
era una copa
similar a esta
y una noche
casi idéntica
El mausoleo turquesa
bañaba las sombras
etéreas
pasantes
eras vos eras la misma
—con tu rayo blanco
y tu palidez flechante—
eras vos eras la misma
mi reina celeste
iluminante
Eras vos por quien
hincaba mis rodillas
y eras vos a quien
entonaba mis versos
Recuerdo
—me dejo recordar—
aquel caballo negro
cuyas crines recias
reflejaban tu faz
en sus ojos pulcros
salvajes buenos
oscuros peligrosos pacíficos
se veía
se intuía
tu mirar.
hoy ayer
siempre vos
ubicua
blanqueando
el interior
las venas la savia
de todo.
Recuerdo
—me dejo recordar—
las afueras
de la ciudad sagrada
y los labios húmedos
de una muchacha
recuerdo consagrar
la sangre que fluía
en nosotros
a vos
mi reina mi todo
Si las gentes supieran
si acaso lograran
comprender
tu carácter
cambiante
fluyente
y a la vez eterno
y a la vez inamovible
Eras mi sangre y la suya
la agitada respiración
de mi caballo
y el rocío dulce que bañaba las flores
eras adentro y eras afuera
y ella era vos porque era en mí
y yo era vos y vos en mí
y vos en todo y todo en vos
marfil líquido
derretido fundido
serpenteando bífido
—-doble filo—
a través de lo real
Si acaso supieran
—intuyeran—
que imaginarte
implica presencializarte
que soñarte es enrollarse
en tu enrollar
eternizar la temporalidad
un recordar
que es revivir
un revivir
que es resucitar
corta la noche
un ser inaudito
vuela y nada
en la oscuridad
ciego visionario solitario profeta
su silbido presagia la irrupción
—la erupción—
la interrupción
de lo normal
en pos de la magia
es otro
pero es el mismo
de aquella noche
hace ya tanto
hace ya nada.
Notre Dame (31-1-2023)
Montaña sagrada
sangrada
sangrante
nombrarte
es evocarte
calurosa
y hogareña
en el gélido
transitar
de tus cumbres.
Fuiste la cueva
donde nuestras lágrimas
hermanas
bañaron
tu preciosa piedra
tallando así
nuestro corazón.
Áureos resplandores, negra oscuridad
Buenos Aires Poetry, 2026
140 pp.; 13,34 cm x 20,32 cm.
ISBN 9786316688286
Poesía Argentina

