Miguel Bacho nació en Iquique, Chile, en 1986. Ha publicado los poemarios Papeles Sueltos (Edunla, 2013) en Argentina, Labores (Sismo, 2022) en su ciudad natal y Desayuno Continental (Attack Bear Press) en Massachusetts. Ha colaborado en la revista digital Vice-Versa Magazine en la sección Crónicas Urbanas en 2018 y participado en diversas iniciativas y festivales en Western Massachusetts y Philadelphia, donde trabaja asistiendo a las víctimas del crimen en la comunidad latina. Su primera novela, Primera Fila, fue publicada en México por Ediciones Periféricas Mexicanas. Actualmente reside en Ewing, New Jersey.
LOS CUERPOS
“Era ver contra toda evidencia
Era callar contra todo silencio
Era manifestarse contra todo acto”
Néstor Perlongher
En el manto rojo de Andalucía
cortando el cielo por Gibraltar
en el control de Tacna, enrejado en su canción nacional
y en la brutalidad del Río Grande
los cuerpos
En el café de la mañana
acompañado de las noticias
tan terribles que son
y de los titulares en rojo
en los diarios de la avenida
y también de boca en boca
horadando la verdad con que se acusan
los cuerpos
También cuando oramos en silencio
por esa paz que no llega
mientras todos en lo suyo
y no hay corazón que aguante
cuando un niño llora para la UNICEF
los cuerpos
Tendidos frente al hotel del boulevard
de inquilinos en cada esquina
vendiendo florcitas tarjetas
el mismo cuerpo en el paño
los
Cuando alguien se limpia la saliva y se lame los labios
en sus ojos ardiendo en súplicas siniestras
en el que lleva los corderitos al matadero
después del encuentro internacional del poder
en la insolente negativa de su pulcra oficina
los cuerpos
En el dolor de saber que existen
en el cansancio de repetirlo
en el diario que lloró a los gritos
en la página que se voltea
cuando el margarita sobre la ropa
tan cara y exclusiva
en las manos que bordaron
los logotipos del prestigio
en las fábricas donde la sopa es un enjuague de huesos
de sueños apolillados en la periferia del dolor
ahí detrás
los cuerpos
En todas partes
abriendo sus manos que naufragan
en el medio de un grito sumergido
que pasó como fantasma en la pantalla
en medio de su última deriva
en la deriva de su cansancio
y su esperanza ajada de espanto
en convertir su terror
en el mañana donde juntan su futuro
ese que imaginan bajo el sol
y las cadenas
los cuerpos
Aparecen siempre:
en las playas, bajo las algas
en los sótanos
en la terraza de un hotel
en ese silencio culpable
en la mitad de una pregunta que se ignora
en los mismos obituarios
lanzados al aire y las páginas vacías
cuerpos
Hay una canción que habla por ellos
y otra maldición que no termina
porque la niña, ay!, no es lo mismo
que las damas que la visten
porque el niño, ay!, cree nada
de lo que dicen de él y llora
cuerpos
En la comida que adorna el plato
en la sazón tan diferente
en la patrona que esconde el pasaporte
en el llanto temeroso
de la que creyó porque el hambre
derrota a cualquiera
los cuerpos
En los restoranes
en los sótanos oscuros de los restoranes
donde se cortan los limones para el
encevichado comensal
en esos animales aleteando en los mesones
en su trayecto del mar a la mesa,
alrededor de esa mesa, acomodando las sillas
los cuerpos
Entorpeciendo los servicios de los hoteles
frente a la playa antigua de la historia
con todos enrojecidos de rabia
en su rabia caballero
a medio vaciar la champaña
los cuerpos
No tienen edad
no pertenecen al tiempo
laten simplemente
al vaivén del mar que los vomita después de acunarlos
en la desesperanza y el horror
que no se escribe de tan fresco
que no se canta como debiera
que no se reza de tan terrible
porque está escrito
y en esa escritura
como todo el tiempo
los cuerpos
Caminando en una ruta que se deshace con el viento
derecho a la muerte o la supervivencia
en la indecencia de decirlo
y seguir comiendo del banquete
en la televisión agónica
que repite su letanía
con su locutor engominado
de rabia
los cuerpos
Y es que no hay cómo evitarlo
en la ruta zurcida
entre Grecia y Lampedusa
en su caravana muda por el continente
en el continente
como si no existieran
los cuerpos
Se los ha borrado de las fotos
de las grandes construcciones
y en los pulcros jardines del palacio
vibran maquinales en su procesión
(esa que va por dentro y a nadie le importa)
pero sonríen
con insolencia al tiempo que viven
en donde viven y se desviven
los cuerpos
Y la niña abraza a su hermano
carita mugrienta en una mueca de horror
-porque es horror la supervivencia-
y juntos piden explicaciones
porque no encajan en la desgracia del diseño
los cuerpos
En las montañas de papeles
que levantan las murallas del laberinto
en la broma libresca
macabra de ver sus habitantes
en el cansancio de su zozobra
y la zozobra de los que
entrando ciegos
salen mancos
hay cuerpos
En la paz que se esparce por racimos
sobre los yermos africanos
por la cuna del mundo mecida con rabia
porque Dios no ha pedido perdón todavía
y los dientes se mezclan con el polvo de las ciudades
y entre la desaparición de las mismas
los cuerpos
Cambiando el canal de noticias
impresos en las revistas
enmarcados en la pantalla
en la punta de un dedo que los multiplica
hasta olvidarlos
y le pica que el vecino hable
que la niña camine
ay!, que la mujer ame
los cuerpos
En un obituario que no se escribe
marcados en la memoria de alguien
que no alcanza a llorar
en la tumba que no se compra
porque hasta la muerte tiene precio
en las fosas del sepulturero
que no hace más que cumplir
hay
ay!
ahí
los cuerpos
En el salón de subastas
en el mercado de pulgas
levantando las manos
mirados de soslayo
porque piden la palabra
también hay cuerpos
En esa cumbia que se enjoya
bordada sobre sí misma
en su trompeta fruncida
y su público supermercado
en las flores que coronan
su escena amnésica
precisamente en ese olvido
los cuerpos
En tratar de explicar lo inexplicable
cuando la fila avanza tan poco
y te asaltan
las dudas
la gente
las miradas torvas
con el frío a cuestas y el niño en ristre
en pedir por favor con los papeles arrugados
y maquillar los callos de la necesidad
y los dientes picados
y la maldición de la voz ajena
en su marcha derrotada
los cuerpos
Los veo aunque sean invisibles
en el café que me tienden
y tomo sin remedio
en los campos de la fotografía y la charla magistral
en la estela de polvillo con que se dibuja la calidad del producto
en el producto arrastrando el paisaje
los cuerpos
Son tantos como los años del mundo
en la multitud agazapada
entre todas las tuercas
a la vuelta de la esquina de la plaza
en la plaza
oyendo el retrato del Edén
con el hambre pegado a las costillas
tendidos en las playas del silencio
acunando a sus mocosos anhelantes
los cuerpos
Lo reconocen?
Es que no se puede
hacerle el quite es más obsceno
que su tribuna sangrienta
En que las palabras van cayendo
y van callando los culpables
en lo que gira la rueda
y todos somos triturados
en todas las fronteras que engullen
la consciencia de los cansados
los cuerpos
Oyeron bien?
Cuerpos
y en ellos
la sombra de Atlas.
Poesía Chile | Buenos Aires Poetry 2026 | Imagen: MANUEL VASQUEZ.

