Marie Howe nació en Rochester, estado de Nueva York, y estudió en el Sacred Heart Convent School así como en la Universidad de Windsor. Posteriormente trabajó como reportera de prensa y profesora antes de obtener su maestría en la Universidad de Columbia. Es autora de cuatro poemarios, los tres últimos publicados por W.W. Norton.
Su primera colección, The Good Thief (1988), fue elegida para la National Poetry Series por Margaret Atwood. En esa colección, los oraculares pero dubitativos hablantes de Howe expresan a menudo sus preocupaciones a través de alusiones bíblicas y míticas. Kunitz, al seleccionar el libro para el Premio Lavan Younger Poets de la Academia Americana de Poetas, observó: “Sus largos y profundos versos abordan los misterios de la carne y el espíritu, en términos accesibles sólo para una mujer que es muy de nuestro tiempo y, sin embargo, sigue en contacto con lo sagrado”.
What the Living Do (1997), una elegía a John, hermano de Howe, quien falleció de una enfermedad relacionada con el sida, fue elogiado por el Publishers Weekly como uno de los cinco mejores libros de poesía de ese año. Despojando a sus textos de metáforas, Howe compuso la colección como un transparente y accesible documental de la pérdida. En su tercer libro titulado The Kingdom of Ordinary Time (2009) Howe se distanció de la narrativa personal y volvió, como ella misma lo describe en la entrevista publicada en AGNI, a su “obsesión con lo metafísico, las dimensiones espirituales de la vida tal y como se presentan en este mundo”.
Entre 2012 y 2014 Howe fue Poeta Laureada del Estado de Nueva York. Howe reside en y enseña en el MFA de Sarah Lawrence University.
FAULKNER
Las dos últimas semanas de la vida de John, Joe estaba leyendo
Mientras agonizo para una presentación en clase,
y John me insistía en que lo leyera. Sos profesora de literatura, me decía,
vos sabés lo que le van a tomar. Ok, le respondí. Pero el libro iba y venía
de la cocina a la mesa de luz, y de ahí al sillón del living.
¿De qué se trata?, le pregunté a Joe una noche, tarde,
mientras hacíamos sándwiches de pasta de maní. Pero no entendí la historia
como la contaba él. ¿Cuáles eran los hermanos buenos? ¿ Y los malos?
¿Quién era realmente el preferido de la madre? ¿Quién construía el cajón,
martillando una y otra vez los clavos?
La tarde en que murió John, agarré el libro mientras esperaba que llegaran nuestras tías
y primos con la comida. Intenté leerlo esa noche, antes de dormir,
pero lo dejé. No sé qué pasaba al final.
«Caddy tenía olor a árboles», pensé mil veces esos días y noches
del velorio y el funeral. Pero ese era otro libro, ¿no?
Era el hermano idiota el que decía eso.
FAULKNER
During the last two weeks of John’s life, Joe was reading
As I Lay Dying for his English class. He had to give an oral report,
and John kept asking me to read it. You’re an English teacher, he said,
you know what they want. OK, I said. But the book drifted
from the kitchen to the bedside table to the pillows of the living room couch.
What’s it about? I asked Joe, late one night
when we were making peanut butter sandwiches. But I didn’t understand
the story as he told it: the good brothers from the bad brothers,
who was the mother’s favorite, really? And who was building the coffin,
banging and banging the nails?
The afternoon John died, I picked it up, waiting for the food from the aunts
and the cousins. I tried to read it that night before I fell asleep
and stopped. I don’t know what finally happened.
Caddy smelled of trees, I kept thinking during those days and nights
of the wake and the funeral. But that was another book, wasn’t it?
That was the idiot brother talking.
Extraído de Marie Howe, Lo que hacen los vivos. Traducción de Flor Braier y Mariángel Mauri, Rosario : Serapis, 2026, p. 47 | Buenos Aires Poetry 2026

