Fin del Fervor de los Buenos Aires¹

¹

• Centro

En la repetición de los días la ciudad
deja transformar al sol en un lugar.

Lejos está la orilla y el cuerno del rinoceronte…
Y la lluvia sólo limpia la primera capa
del oculto río que rodea a Buenos Aires.

No hay una dirección que llegue más lejos que otra:
es un círculo que indica hacia el centro
o hacia el mismo lugar en donde estamos ahora.

En la repetición de los días, sin embargo,
la ciudad deja transformar al sol en un lugar.

• Frontera

Ahora soy un huérfano,
y cruzo las transitadas calles…
En las montañas dormidas
dejo al cuchillo humedecer en la tierra.

Ahora soy un salvaje,
un huérfano que crece en los campos.
Preparado para triviales encuentros,
lejos de la oscura ciudad…
En el polvo de las botas
de un muerto
cae el nombre del castillo.


¹ El abuelo de Dahlmann, al igual que el abuelo de Borges, murió en
una de las tantas batallas de frontera: Francisco Borges, famoso por
participar en muchos enfrentamientos con los indígenas, «En 1872 mi
abuelo Borges era jefe de las fronteras Norte y Oeste de Buenos Aires y
Sur de Santa Fe» (en Jorge Luis BORGES, «El guerrero y la cautiva»,
El Aleph…).
El universo, en El sur, se reafirma en la separación de dos mundos que
conviven: el de la ciudad, de los sanatorios, de cielos cerrados… Frente
a lo simbolizado como sur, es decir, lo que no es centro: cielos abiertos,
fiesta, compadritas o peleas a cuchillos. «Dahlmann empuña con firmeza
el cuchillo, que acaso no sabrá manejar, y sale a la llanura» (en Jorge
Luis BORGES, «El sur», Ficciones…).
La llanura es lo indeterminado, lo desconocido, lo abstracto: el sur, la
frontera donde vive la diferencia.

 

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