«El hombre que no soñó con Marilyn Manson»

MM

 —¡Jim!, ¡Jim! —

Gritaban las jóvenes en el Sunset Strip Music Festival. Esto sucedió en Agosto del 2012: Brian Warner, conocido por el mundo entero como Marilyn Manson, salió al escenario junto a los miembros de The Doors (Ray, Robbie…) y cantó los clásicos «People are Strange», «Love me two Times» y «Five to One».

—¡Jim!, ¡Jim! —

Los gritos se hacían cada vez más fuertes entre una y otra canción. Todos habían olvidado, sin embargo, que «Five To One» ya había sido grabada por Marilyn Manson, doce años antes, en un simple promocionado con el nombre de «Dispossable Teens». Sólo que Ray, Robbie… No grabaron esa versión de estudio.

Se podrá demostrar, más tarde, cómo esta cadena de canciones y artistas pertenecen a un específico interés, que por supuesto todos desconocemos. Por ahora alcanza con evidenciar cómo el rostro andrógino, que en sus inicios dejó su Gólgota en Hollywood, el chico malo de Universal Music, llegó al cénit de las portadas de la Rolling Stone, New York Times, y todos los ecos del diablo… Por cada una de sus bromas pesadas… Fue distanciado del escenario público a partir de la Masacre de Columbine del año 1999.

Ya había terminado el auge y la trilogía de lo que había su obra: Antichrist Superstar, Mechanical Animals, para finalmente –después de la masacre- aparecer colgado en una tapa, Jesucristo el terrible. El disco se llamaba Hollywood, y fue grabado en noviembre del año 2000.

El éxito posterior del olvido de Marilyn Manson, al menos de su segunda o tercera piel, renació con un cover de los años 80´, publicado en forma de sencillo, que lo llevó de nuevo a un cénit muy distinto al primero, pero más oscuro: «Tainted Love», grabado un poco después que «Five to One», cover de The Doors. El sodomita era como el villano apócrifo, y por tanto burlesco, de la película Scream.

Hollywood, un disco que salió en respuesta a la acusación pública, nombró palabras clave de la cultura americana: Lennon, Nixon. La fórmula se repetía: Marilyn, Manson.

En el 2003, junto a su banda, y bajo el silencio de un álbum poco difundido The Golden Age of Grotesque, Manson ofreció en Berlín una versión de «Alabama Song» de The Doors. Se trató de la misma época en la que se pintaba la cara de un solo color, con unas redondas y simétricas orejas como las de Mickey.

—¡Jim!, ¡Jim! —

La gente seguida por su deseo, exclamaba.

El silencio, tal vez, comenzó a hacerse tan alto como el de una montaña. El artista se escondía en un nuevo mundo, el Museo de San Ildefonso, y su primera exposición de arte plástica. Rodeado de crucifixiones, ángeles Hitler´s, mujeres desnudas, retratos de famosos, cuerpos dinamitados, su rostro parecía el de una Monroe antigua, verde y hinchada como el de un cadáver en el agua. Representaba el ordinario juego de poner color a las vocales. De mitificar en ciencia artística aquellos valores desagregados o próximos a vencer por el mercado… Y la industria tragaba los primeros tendones y escupía las primeras semillas …

—-

∇ Artículo Completo en Buenos Aires Poetry N°3, «El hombre que no soñó con Marilyn Manson».