Accidental | 12 Poetas Bolivianas | (Parte 2)

ACCIDENTAL
12 poetas bolivianas

PARTE 1

Proponer al lector una muestra poética, bien podría asemejarse al proceso de confección de una lista de canciones, de esas que se armaban en cassette —a la vieja usanza— para entregar a quien supiéramos la disfrutaría con interés. Se hacía necesario entonces, definir el número específico de las mismas, ordenarlas con un determinado sentido y ritmo, precisar la adecuada sucesión entre ellas para que el todo sea armónico y funcione; pero también aquí entra el factor accidental: incluir una canción que no se tenía pensada originalmente o sacar aquellas que estaban en la lista inicial.
En ese sentido esta selección responde a esas premisas. Una especie de cassette que compila a once poetas bolivianas —más una autora que, si bien española, reside largamente en nuestro país—, algunas ya reconocidas en el circuito literario nacional e internacional dado el tránsito de su obra en publicaciones y festivales; otras en camino de lograr esos objetivos y algunas inéditas que van trabajando sus textos en las lecturas que acaecen en sus ciudades y se hace indispensable evidenciar. Lo anterior, permite a esta muestra dialogar con antologías anteriores, tomándolas como base para reafirmar lo ya existente en cuanto a nombres y propuestas, pero también lo pautado aquí viene a servir como el puntal inicial para estas poetas que aún no han sido leídas fuera de nuestro territorio.
En cuanto al discurso manejado por las autoras, radica su heterogeneidad que abarca desde la mirada nostálgica de la niñez pasando por jugar con alter egos, instrucciones para tomar el té o la contemplación de los objetos hasta pulverizarlos. Esta variedad permite escapar o por lo menos rodear el contorno del canon boliviano; y es que tal vez la poesía tiene la particularidad de poder irse de este mundo y hablar de otro, del propio. Algo bastante palpable en esta muestra, ya que muchos de los textos parten de una mirada hacia adentro, construyendo y descifrando ese espacio que les permite establecer arquetipos personales, ofreciendo miradas que permiten al mismo tiempo profundizar y desmarcarse de su entorno. 
Por último, resulta importante destacar que, a pesar a pesar de ser esta una muestra compuesta exclusivamente por mujeres, no pretende acotarse dentro de los discursos de género tan en boga en nuestros días. Lo que hay en ella, son textos que apuntan a una propuesta estética. Mujeres que por sobre todo son escritoras en exploración de sí mismas, de su entorno y de las posibilidades que ofrece el lenguaje. Lo que hay es literatura. Poesía. Con eso debería bastar.

Roberto Oropeza
Cochabamba, Bolivia

 

Pamela Nicole Santa Cruz, Cochabamba (1989)

Tiene publicado el libro “Entre el Vértigo y la Asfixia”, cuento, ensayo y poesía, 2007, además del poemario “Telarañas”, 2016. Participó en las Antologías de poesía “Microcosmos”, Edit. Torre de Papel, “Poesía Extra-editada” de Yerba Mala Cartonera, 2013 y en la Antología de poesía de Escritores Acrónimos 2014.

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V

Bailan los muertos
en la carretera,
corren y gritan
a contra ruta

Muerte extraviada
en negro infinito,
luces que ciegan,
profundo abismo

Siempre solos
en sus nichos

Atrás, el espejo
del que no vuelven,
cuando el viento
golpea los truenos
y la lluvia explota.

II

Cuando el silencio
……………………..aún no despierte
……………………..ven conmigo
……………………..a sembrar girasoles
……………………..en el campo

……………………..Son semillas
……………………..nuestros muertos
……………………..en los bolsillos
……………………..de Caronte

……………………..Regresa con el viento
……………………..y demos vida a la vida
……………………..antes de seguir viajando

……………………..La espera
……………………..no marchitará tu recuerdo
……………………..hasta que por fin
……………………..volvamos a encontrarnos.

Esperanza Yujra Gómez, La Paz (1970)

Es una poeta que habitó los márgenes de la ciudad de La Paz, de esa experiencia le quedan las imágenes visuales y sonoras que rozan lo onírico e inverosímil. Para ella la poesía es una búsqueda continua por la palabra exacta. Fue mención de honor en el Premio Nacional de Poesía con los poemarios La boca del lobo (2003) y Vendedoras de humo (2006), publicados por Plural. Obtuvo el primer lugar en el Premio Departamental de Poesía La Paz con su poema A veces una ciudad (2008), publicado por Gente Común. El presente año (2017) obtuvo el primer lugar en el Premio Nacional Franz Tamayo, en el género poesía, con su poemario La nómada.


Ella

Ella, tenía los ojos refulgiendo distancias y equinoccios,
tenía los ojos de voladores y de anclas en algún océano,
tenía entre los dedos pedazos de cangrejos,
era soberbia y altiva en su piel de musgo.
Era amada con delirio desde alguna caverna,
era tierra húmeda y tupida selva,
vertiginosa caída de múltiples auroras y de sombras,
tendida sobre la hamaca o la arena,
equívoca dulzura en este espacio cítrico.
Era ella, todo un incendio nacido de los bosques,
de su mirada brotaban golondrinas y árboles caídos,
montañas y selvas sumergidas en ríos.
Ella misma era un río que embriagaba,
ella misma era múltiple y única,
ella con sus cabellos mojados de rocíos y de licores.
Ella, ondulante como una espiral,
ella como una pequeña serpiente
descamándose y mordiéndose la cola,
ella caminando con pies de fiesta sobre el asfalto.
Ella, no conocía los aeroplanos para los cielos falsos
ella, como
…………el descanso de trenes en pueblos abandonados,
…………una comunión,
…………una guerra,
un ancla en la arena
……………………(de un reloj de arena),
un pájaro nadando en la tormenta.
Ella, con un paracaídas para una eternidad
……………………y
…………concreta en un segundo
apretada y presa.

Ella, con una infancia sin suerte,
…………de hojas de flores en un bosque ermitaño,
ella saltando en puntas sobre puentes colgantes,
ella en una existencia de dos mil años
y de guerras sin vencedoras.

Y otra vez ella, con sus redobles de guerra
apacentando en alguna muralla,
en alguna voz.

Universo que se descompone
…………para ser partícula o polvo
o vía láctea
……………………fisura o totalidad,
espacio que se contrae o se extiende
en algún instante vehemente,
en alguna eternidad vehemente,
en que los mares se crearon
y crecieron
lamiendo la arena
Otra vez ella,
como un delirio envuelto en una túnica,
camina sin retorno sobre sus propios pasos
ya sin tiempos,
…………ya sin prisas.
Camina como recordándose que no existe la consistencia
y otra vez esta revelación que la abstrae
……………………solitaria en medio de una esfera;
y sin embargo no desconoce su desenlace
la piel poblándose de hongos,
los huesos volviéndose polvo.

En algún rincón un renacer
y esta sensación que la arrastra a buscar
……………………los rastros de la brisa sobre la tierra.
Le queda la sensación de la miel
y del algodón de azúcar sobre la lengua
le queda la distancia,
abstraída toda forma.

Ya no hay nadie que venga a contarle historias,
ya no hay nadie que venga a cepillarle el cabello
…ya no hay nadie que la reconozca.

Intercalando el tiempo con pedazos de geografías
el silbido en la noche cuando los truhanes se reúnen,
las puertas sin cerraduras,
las puertas sin secretos,
las penumbras que no se conforman.

Y otra vez ella, como una Magdalena sin redimirse,
repleta de trinos y de serenatas sin balcones.
Caída libre,
vuelo en alas de un viento petrificado
sobre ciudades que trepan montañas
o se pierden en la selva.

Ella, a un paso del abismo,
la ciudad con sus cientos de años
añeja y sagrada
…………hecha de piedras y de barro;
lluvia perpendicular que atraviesa sus pies descalzos,
noche llena de aristas,
de tacones de pulgas
y danza de perros embriagados.

A un paso del abismo,
este enjambre de ríos
y su olor a humedad.

A un paso del abismo,
inundación en una ciudad que se desplaza entre los cerros.

Hay otra que descenderá acariciando la roca,
ya sin rencores, ya sin pecados,
limpia
……………………como los días de febrero,
………………………………trigo debajo de la lluvia,
…………………………………………nido de gorriones,
…………estrella desparramada
……………………sobre un autobús que va a la periferia
o la bella durmiente despulgándose después de cien años,
……………………estatua de sal bajo la lluvia.

Y, otra vez, ella
hundiéndose en medio de espacios geométricos,
como el luto de una viuda alegre,
plenitud que se contrae,
instantáneas en parques,
mirada de tormentas y de soles sobre la cordillera,
mirada de halcones cazando la presa,
mirada de tierra entretejida de ríos,
mirada de lámpara encendida por muchos días dentro de una cueva.

Ella, con sus pasos de hojas caminando entre los árboles
de silencios de monasterios renunciados,
de música moribunda en alguna callejuela,
de trinos de pájaro cayendo fuera del nido,
de danza de barcos encallados en playas solitarias,
de astros desmoronándose en medio del acantilado,
de peces durmiendo en el fondo de algún acuario.

Ya nadie la reconocerá,
a nadie le parecerá familiar o conocida,
será ajena al mundo
y el mundo la negará:
es lo justo.

No pedirá explicaciones a ningún dios,
le bastará con lo que ve, con lo que siente,
con esta pesadez de años,
con esta inercia en los días:
en algún rincón,
en algún país,
en algún pueblo
de algún continente.

En cada esquina alguien esperando lo que venga,
en cada casa alguien falta,
en cada piel alguien muere,
sabrá que es todo o nada
con todas sus consecuencias.


Los Tejados

En el preludio de las horas
un astro falta
rozando los tejados…
en estas calles repletas de extraviados…
nada ha cambiado…

El mismo rasgo en el ermita que en el alfil
hay un mudo destino que gobierna el fin
hay un tablero desbaratándose
y caballos desbandados
o sumergidos en cada cuadrado;
en este juego sin ganadores…
nada ha cambiado…

En el recorrido por la memoria,
sin llaves maestras,
palpitas como un remordimiento
como un mar transitando a ciegas la tormenta
y qué decir del futuro y del presente que has deshabitado
y de las palabras que nunca más me dirán lo que no me han dicho ya.

Se dirá luego que alguien escribió
y no habrán más que signos apilados,
se dirá luego que alguien sembró,
y del fruto no quedará más que la semilla seca.

Desde las ventanas abiertas
y las puertas sin cerrojos
hay pequeñas peticiones en bocas cerradas de monjas
y aunque el día ha decidido ser noche
y el planeta desconcertado
ha dejado su eje sobre la mesa,
yo seguiré siendo
luz difusa que se yergue de tu vacío lecho
y seguiré bebiendo tu café descafeinado
nada ha cambiado…

I

Ya no tienes Ángel de la Guarda
ya no muerdes la ropa con tu olor a leche
es mejor que poses el pulgar
……………………sobre
…………la frente
…………y
…………los hombros
…………ya
nadie
cuida tus pasos
…………estás expuesta
hija…..mía

Toma el paraguas y tu mochila
sólo un pedazo de pan ¡pobre hija mía!
Ya no te veré más garabatear
…………sobre esta encrucijada de ríos
los signos del tiempo.

II


El camino espera impaciente…
no mires hacia atrás
alguna vez estarás de regreso
y yo te acogeré como la tierra acoge a sus muertos.

Te veré partir
como el árbol a sus frutos tiernos
¡Has traído tanta alegría con tus risas!
Has sido siempre caja fuerte para las luces y para las tinieblas
Regresarás como las aves regresan
……………………………………………………de su primer vuelo.

III


Todos deambulamos hacia nuestro entierro
morimos desde que nacemos
hay que hacer una fiesta por tu partida
comprenderás que
los colores dibujan sonrisas en las tinieblas
lo comprenderás cuando estés lejos
……………………………………..de estos días negros.
Este dolor pasará, así fue siempre.
…………………………………………………………Así será.

IV


Aquél que puso en tu frente signos de muerte
y en tu abrazo el vacío
aquél a quien amaste
al que amas todavía
en alguna guarida del sendero te esperará
inerte y expectante
puente suspendido sobre el río
cuidará tus fiebres
lamerá tus heridas.
Es designio de Dios
………………………………¡Qué así sea!

V


Cada amanecer te levantarás con pie derecho
No olvides la chalina ni los zapatos de fiesta.
Morirás y revivirás en mil combates:
……………………estás hecha para el amor y para el olvido
……………………………………………………y en el olvido seré
………………………………………………………………polvo en el desierto…

VI


Que la más intensa alegría
y la más arrebatadora entrega te acompañen
nacemos para morir
y en nuestra entrega está
la vida y la muerte
………………………………Hija mía.

Lourdes Irma Saavedra Berbetty, Cochabamba (1976).

Tiene estudios de sociología y psicología en la UMSS de Cochabamba. Trabaja como docente universitaria, ha publicado Memorias de un Walkman, Lullaby. 


Eclipse

Ayer conocí la sombra del sol
acaricie anillos de humo
que rodeaban el grito del cielo.

No eran nubes

Fueron lecciones
de metamorfosis

Mis manos poseídas
por fantasmas de caricias
dejaron de latir al día

quise clavar recuerdos
en el hueco de tu sonrisa
mientras mis ojos
…………se calcinaban mirando

un sol ciego.

Complicidad

          Mi perro, esta mañana, es dueño del sol
(Sergio Gareca)

 Una niña ama a su perro
ambos se encuentran en un abrazo hermético
cerrando su mundo a otros afectos
juntos caminan/ se convocan/se contemplan
ni la rapidez del tiempo desgastará su cariño,
ni la sombra de la edad transformará su unión.

Una niña retorna a su casa
su perro la espera sin entender su ausencia
anunciando el espectáculo de su presencia
Nunca nadie más la recibirá
girando/saltando/girando  a su alrededor
juntos contemplan como las nubes  se derriten mientras
los amigos se alejan y las familias se dispersan
quedando sólo la niña y su perro
sin palabras, ni promesas
descubriendo alegrías no catalogadas
sellando el acto puro
de su alianza.

Jardines Baldíos

Quiero caminar
por balcones baldíos
viendo sangrar el tiempo productivo

Correr por las calles
atravesando púas
dibujando olas con esta lluvia que quiebra el silencio
y crece con furia esta noche de mayo

En la ausencia de los astros
nuestros ídolos sonoros
ya sean han ido
Busco a Cohen en la frontera de mis palabras que no me escuchan
Que se escapan y esconden
en los objetos perdidos que hacen a la poesía

Quiero caminar por los parques clausurados
Entre el sonido y la furia
de cables pelados e insectos seducidos por la luz de las esquinas
que el moho mecánico de los relojes de oficina
no se coma mi día.

Iris Kiya (Sebastián Melmoth) La Paz (1990)

Ha estudiado la carrera de literatura en la UMSA. Participó en los festivales de poesía Caníbal Urbano, Quito – Ecuador (2017), Panza de oro, Cochabamba – Bolivia (2016), Matute, Iquique – Chile (2016), VI Festival de Poesía en Lima – Perú (2015), Tea Party, encuentro de poesía latinoamericana, Arica – Chile (2014). Encuentro de Mujeres de puño de letra, procesos escriturales, Concepción – Chile (2016), Encuentro literario junto al escritor Cristóbal Gaete Copiapó – Chile (2016). Sus textos han sido publicados en antologías físicas como digitales en Bolivia, Argentina, Ecuador y Chile. Entre el 2010 y el 2013 participa y organiza encuentros de editoriales independientes dentro y fuera de su país. Ha ejecutado distintos de talleres de creación literaria en colegios y universidades, dentro y fuera de chile. El 2010 organizó el primer encuentro de poesía binacional Bolivia – Chile Santiago en Paz. Ha publicado los libros de poesía Manicom(n)iofra(g)tal, colección postmortem (2010) poemario ganador del concurso jóvenes poetas auspiciado por la Cámara boliviana del libro y la fundación Pablo Neruda de Chile, 24 cortos y un prólogo en braille para Gelinau Laibach (2013). Actualmente es parte de las editoriales independientes Género Aburrido (Bolivia) y Maki_naria Editores (Chile). Reside en Arica.

Ya no tenía motivo por el que levantarse cada mañana, había nacido sin dinero para viajar, en un país con un idioma inútil, ¿qué significaba ser húngaro? Es posible que Friedmann jamás conozca la respuesta, pero mientras pensaba en ello, pudo adjudicarse otro nombre, otra nacionalidad, e incluso enamorarse de alguien con el cabello rosado. Endre E. Friedmann carece del sonido musical de un nombre, suena más bien a una sentencia. Cada vez que alguien pronunciaba Friedman, sentía que su nombre era parte de esa cancioncilla que llevó a Rezső Seressy otra treintena de personas a suicidarse con el Szomorúvasárnap. Años después Billie Holliday grabaría la misma canción, Gloomysunday, y nuevamente Friedman supo que su idioma quedaría en el olvido. Podía dedicarse a muchas cosas para desligarse de su cultura e idioma, pero sabía que siempre estaría unido a él. Y cada vez que pensaba en Szomorúvasárnap, tarareaba la versión en inglés.

La edad parisina

Erno Friedmann se encoje de hombros
le gustaría llorar mientras alguien lo despide en el andén 54
hubiera querido –quizá
que su madre le llevará un par de libros y mermelada de guindas
pero seguro ella quedó triste, llorando por su pequeño Bandi
ya no era tan pequeño,
jamás fue de su agrado ese apodo
pero echaba de menos la sopa de guindas
……………………………………………………………de su madre
y a su hermano Kornél
Erno Friedmann se toca el cabello
se alisa las cejas
las mismas cejas de su padre
las mismas cejas de su hermano
y dentro el tren
las mujeres ya no sonríen
solo una
aquella que tiene las zapatillas rojas
Erno la mira
Erno piensa en las guindas
en Paris
…………en las novelas de Simenon
le gustaría tener un gemelo malvado como Pietr le letton
quizá lo tenga algún día
ese gemelo tendrá astucia
30 años –quizá
una cámara
y si tiene suerte
podría conocer a la chica de las zapatillas rojas
Erno Friedmann baja del tren
en el andén 25 no lo espera nadie
ve como se aleja el tren y la chica de las zapatillas rojas
y camina, camina hasta dar con una librería
entra
-busco libros de Simenon- dice
la chica le entrega Pietr le letton
y pregunta, ¿también desea tener un gemelo malvado?
Friedmann sonríe, y asiente con la cabeza
Un gusto, Robert, Robert Capa
¿y el suyo?
Gerda Taro.

Ce soir, Gerda

Si le confesara su nombre, no me creería
Gerda Taro.

Y qué pasaría si te dijera que tiene el hálito de hace cinco días,
siempre quiere un poco de vino, vino tinto
vino que palpita en las esteras de su casa,
y se cansa de ser mujer,
ella le abre la cara a los soldados a regañadientes
les presta un par de golpes
les presta el puño
les presta a la boxeadora que no pudo ser
porque cuando boxea no escribe
cuando escribe, no fotografía
pero cuando toma fotos da tumbos sobre la mesa
con el vino, con los soldados
y entonces en la calle la miran y la saludan
y yo pienso como boxeador no como fotógrafo
porque a veces soy un boxeador atrapado en el cuerpo de un fotógrafo
Muhammad Ali no lo hubiera dicho mejor:
………………………………………………….“Imposible” no es un hecho, es una opinión.
y la gente dice que yo opino todo el tiempo
pero ellos no saben nada acerca de mí,
de mis fotos, de mi muerte, de mi limbo
estoy condenada
la guerra me ha hecho ser mejor boxeadora
he dejado de escribir,
he empezado a boxear,
quiero que los golpes lleguen despacio
quiero quedar grogui
quiero que el vino aletargue mi voz
en ese orden, en esa transición
dejar de respirar
y ser simplemente Gerda
ce soir, Gerda
-gritaron
Ce soir, à bientôt!
quiero boxear ahora,
pero no puedo levantarme
déjenme prender este cigarro,
……………………luego nos vamos.

Podemos hacer un montón de cosas, pensé, como bailar en la cocina y que ella me envuelva en papel celofán mientras los residuos de la comida toman forma en la pileta, junto a la vajilla rota, el basurero y los granos de arroz. Si pudiera, cabalgaría delante de ella, hasta perderme en el desierto, y aunque está a un metro de distancia, jamás cruzaremos palabra, porque prefiero imaginar que esto es la peor parte de un cortometraje yanqui, donde los diálogos son cortos y poco profundos, porque no hay presupuesto o porque los escritores estaban hastiados de escribir. Entonces, yo que tengo el script en la punta de la lengua, me parece completamente estúpido decir lo que se debería. ¿Por qué tienes el cabello ondulado?, ¿fumas antes de dormir?, ¿puedes quedarte hasta las 7:30? Pero todo eso era imposible, porque el caballo que yo montaba no era mío, porque yo era de otra ciudad (con un idioma inútil), porque al día siguiente me habría ido lejos y hubiera pasado como el olor del cigarro en un elevador. Entonces ella se dio la vuelta y me sonrió, mientras yo tarareaba algunas canciones de moda, pensaba decirle que estaba muy entusiasmado con el nuevo disco de Billie Holiday. Pinky, así se llamaba, se alimentaba de una locura insana, intentaba no ser tácita conmigo. Todas las veces que nos volvimos a ver en el andén, ella me contaba un millón de historias disímiles, jamás había un hilo coherente, yo solo la escuchaba y preguntaba para intentar hilar alguna que otra historia, y apenas salíamos del andén, ella se echaba a llorar
Siempre que veo tu espalda frente a la ventana,
te imagino como si fueras uno de esos tantos soldados
entonces puedo recobrar el sentido, y me alejo ti
-me alejo-
me alejo con palabras y acusaciones sin sentido

Cada vez que veía recorrer a borbotones aquellas salinas lágrimas, pensaba que lo único bueno de ella era el gustito que tenía por Edward Estlin Cummings. Siempre que me leía La Guerre, pensaba que intentaba darme un sermón solapado, ella no entendía la poesía y menos la poesía de Cummings, dejé al poeta de Cambridge por las novelas policiales, sin embargo, cada cierto tiempo me acordaba de su voz y me era casi imposible no pensar en La guerre, creo que iba así.


La Guerre

He visto inteligente como las amapolas
se confunden en la noche
He visto el silencio de los cuerpos adolescentes
que se contonean con sus hermosas armas platinadas
van de la mano como si fueran con su madre,
al mercado, a la iglesia, al colegio
y a sazón de esto
duermen aterrados al lado de sus madres.
Acá no hay nada para comer
nada, excepto damascos
y como el hambre siempre es más fuerte
la madre termina siendo olvidada bajo las rocas
o en alguna afanosa caverna hecha a mano
con un poco de barro y hojas secas
es incomprensible para esos hombres
que parecen niños,
sientan el olor del damasco
y no importa si las cáscaras se convierten
en su lecho de muerte
esperarán a la próxima primavera
mientras tanto tomarán a su madre de nuevo
y se irán campantes con su cestas de damascos.