Nancy CUNARD | Alabanza

Nancy Clara Cunard (1896-1965) fue una escritora y activista política. Nació en la clase alta británica y dedicó gran parte de su vida a luchar contra el racismo y el fascismo. Se convirtió, además, en musa de los escritores y artistas más distinguidos del siglo XX, incluidos Wyndham Lewis, Aldous Huxley, Tristan Tzara, Ezra Pound y Louis Aragon.
En años posteriores, sufrió de enfermedad mental y su salud física se deterioró. Murió a los 69 años, con un peso de solo 26 kilos, en el Hospital Cochin, París. Escritores como William Carlos Williams han clasificado a su obra como ‘Uno de los principales fenómenos de la historia.’ 


*

ALABANZA

Adoro el gesto de tus manos abiertas
Exponiendo las cosas: el cegador rayo de fuego
Que ilumina la voz de tu imaginación.
Adoro tu risa y todas sus cadencias,
Las tempestades de tu habla, las flameantes palabras
De sabiduría, todos los ágiles pensamientos
Que arden y se hierven en tu alegre cerebro;
La oratoria de verdades que has declamado,
La conquista de oscuros y difíciles
Obstáculos puestos por la vida en tu camino.
No has caído, fallado ni flaqueado jamás,
O mirado atrás con dudas, impasible
Has enfrentado al sol. En tus ojos oscuros veo
La promesa de los milagros, la atracción
De nuevos y brillantes horizontes, buenas esperanzas,
Y sueños que harán cantar y alegrar a los dioses.

Eres un ejército cargado con vinos conquistados,
Celebrando con lujo y nuevos placeres ––
Eres el rey de la alegría, el mundo está cautivado
Y extendido ante tu esplendor;
Lo sensual y lo sutil es esclavo tuyo,
Y las siete maravillas ahora acordaron
Darte el premio. Yo me apartaré
Y observaré en un rincón de tu corazón
Para ver si eres feliz, si tu corona
no es de un oro demasiado pesado, cuyo dolor
tenga que ser excluido de esta nueva regla,
Y todas las penas e incertidumbres
Sometidas a las torturas que han merecido.
Creo que entonces liberarás nuestros días,
Conquistarás el tiempo; no conocerás la derrota.

Porque eres el sacerdote de la Posibilidad,
Héroe de los recién descubiertos continentes,
Puro como la esencia de las estrellas
Y el poder pulsante de los elementos;
No hay fronteras ni límites para tu velocidad,
No existe montaña demasiado grande como para aplastar tu corazón,
Nada para matar al genio de tu alma.

*

PRAISE

I love the gesture of your open hands
Expounding things: the blinding streak of fire
That lights the voice of your imagination.
I love you laugh and all its cadences,
The tempests of your speech, the flaming words
Of wisdom, all the agile nimble thoughts
That seethe and simmer in your smiling brain;
The oratory of truths you have declaimed,
The conquest of the difficult and dark
Obstructions laid by life along your way.
You have not fallen, failed nor faltered once,
Nor looked behind in doubt, but undismayed
Have faced the sun. In your dark eyes I see
The promises of miracles, the lure
Of brilliant new horizons, hopes found good,
And dreams to make the gods rejoice and sing.

You are an army flushed with conquered wines,
Feasting on luxury and new delight ––
You are the king of joy, the world is tamed
And spread before you in magnificence;
The subtle and the sensuous are your slaves,
And all the seven wonders now made clear
Delivered you as prize. I will stand by
And look into a corner of your heart
To see if you are happy, if your crown
Be not of gold too heavy, whether pain
Shall be excluded from this great new rule,
And all the sorrows and incertitudes
Put to the torture they have merited.
I think that you will now make free our days,
And conquer time; you shall not know defeat.

For you are priest of Possibility,
Hero of new-discovered continents,
Pure as the essences of stars
And the pulsating powers of elements;
There are no bounds nor limits to your speed,
No mountain huge enough to crush your heart,
Nothing to kill the genius of your soul.

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Extraído de Nancy CUNARD, Selected Poems. Edited by Sandeep Parmar, Carcanet Press, 2016 | Traducción de Camila EVIA, Buenos Aires Poetry, 2019.