“For my mother” y otros poemas | Sharon OLDS

Sharon Olds (San Francisco, 1942) es considerada una de las grandes voces de la poesía estadounidense contemporánea. Ganadora del Premio Pullitzer en 2013, ha publicado ocho notables libros de poesía, entre los que se destacan The Wellspring (1996) y The Father (1992), siendo éste último, probablemente, el más visceral de toda su obra poética, pues configura una bitácora universal que describe y reflexiona sobre la enfermedad y muerte de su padre, víctima del cáncer. Por otro lado, The Wellspring pone en la mesa, mediante un impacto de particular crueldad lingüística, ciertas problemáticas que asolan históricamente no sólo a los Estados Unidos de América, sino a todo el globo: la violencia política, sexual y doméstica, la complejidad de los vínculos familiares, el ejercicio cotidiano del poder.

Un manto de amor y sinceridad envuelven la misteriosa voz uteral con la que trabaja Olds, quien actualmente sigue escribiendo.

Los no nacidos

A veces puedo ver, alrededor de nuestras cabezas,
Como mosquitos alrededor de un farol en verano,
Los hijos que podríamos tener,
El brillo tenue de todos ellos.

A veces los siento esperando, adormecidos
En algún vestíbulo –sirvientes, casi–
Escuchando el timbre.

A veces los veo mintiendo como cartas de amor
En la Oficina de Cartas Muertas

Y a veces, como esta noche, de oscuro
Reojo puedo sentir sólo a uno de ellos
Parado al borde de un acantilado frente al mar
En plena oscuridad, estirando sus brazos
Desesperadamente hacia mí.

The unborn

Sometimes I can almost see, around our heads,
Like gnats around a streetlight in summer,
The children we could have,
The glimmer of them.

Sometimes I feel them waiting, dozing
In some antechamber – servants, half-
Listening for the bell.

Sometimes I see them lying like love letters
In the Dead Letter Office

And sometimes, like tonight, by some black
Second sight I can feel just one of them
Standing on the edge of a cliff by the sea
In the dark, stretching its arms out
Desperately to me.

Para mi madre

Fuiste mi primera hija, en realidad.
Cuando mi hermana se mudó al cuarto de huéspedes
Empezaste a venir a mí por las noches
Como un niño que no puede dormir, viniendo
Hacia la cama de la madre, así que me convertí en madre
A los siete años. Como la enfermera que pone al recién nacido
En los brazos de una madre, a veces venías
Y te ponías en mis brazos, sintiéndote esponjosa y casi
deshuesada, bolsas de esto
Y aquello, plumas húmedas en tus ojos.
De dónde es que viene, el amor de los bebés–
Te tuve en brazos sin pensarlo, me sentí afortunada,
Tu cachete contra mi pecho duro e irritado,
Es un pezón llano como un trazo de color,
Un lugar donde algún dios había apoyado el pulgar
Por un instante. Yo no estaba impaciente, no lo estaba
Cuidado con el olor a huevo hervido que trajiste
Desde su cama– lo que yo quería era alimentar la fuerza como
Calor o color hacia tu cuerpo
Para bombearle vida a tu vida. ¿En dónde había aprendido eso?
Lo había aprendido de vos, de los meses en que me abrazaste
A tu pecho y me transmitió calor, abundante
Leche, han pasado siete años desde entonces, no me había olvidado de nada.

For my mother

You were my first child, really.
When my sister moved into the guest room
You started to come to me at night
Like a child who cannot sleep, coming to
The mother´s bed, so I became a mother
At seven. Like the nurse laying the firstborn
In a mother´s arms, you came sometimes
And laid yourself in my arms, you were spongy and felt
Almost bonless, sacs of this
And that, wet feathers across your eyes.
Where does it come from, the love of babies–
I took you in my arms without thought, I felt lucky,
Your cheek to my hard, ribby chest,
It´s nipple flat as a stroke of color,
A spot where some god had laid a thumb
For an instant. I was not impatient, I did not
Mind the boiled-egg smell you had brought
From his bed– what I wanted was to feed strength up like
Heat or color into your body,
To pump life into your life. Where had I learned that?
I had learned it from you, from the months you had held me
To your breast and given me hot, plentiful
Milk, it was seven years since then, I had forgotten nothing.

No podría decir

No podría decir que yo había saltado de ese ómnibus,
ese ómnibus en movimiento, con mi hijo en brazos,
porque no lo sabía. Me creí mi propia historia:
me había caído, o el ómnibus ya había arrancado
para cuando tenía un pie en el aire.

No recordaría el apriete de mi mandíbula,
el fastidio de haberme pasado de parada, el paso
ya dentro del aire, la niña clarísima
mirando alrededor suyo en el aire mientras me hundía
en una rodilla en plena calle, rasguñándola, retorciéndola,
el ómnibus derrapando hacia una parada, el chofer
saltando fuera, mi hija riendo.
Hacelo de nuevo.

Nunca lo he hecho
de nuevo, fui muy cuidadosa.
Le he prestado atención a esa amable joven madre
que saltó ligeramente
del vehículo en movimiento
hacia la calle quieta, su vida
en sus manos, la vida de su vida en sus manos.

I could not tell

I could not tell I had jumped off that bus,
that bus in motion, with my child in my arms,
because I did not know it. I believed my own story:
I had fallen, or the bus had started up
when I had one foot in the air.

I would not remember the tightening of my jaw,
the irk that I’d missed my stop, the step out
into the air, the clear child
gazing about her in the air as I plunged
to one knee on the street, scraped it, twisted it,
the bus skidding to a stop, the driver
jumping out, my daughter laughing
Do it again.

I have never done it
again, I have been very careful.
I have kept an eye on that nice young mother
who lightly leapt
off the moving vehicle
onto the stopped street, her life
in her hands, her life’s life in her hands.


Extraído de Sharon Olds, The Wellspring, Knopf, 1996, 112 P.P | Traducción y selección de Fermín Vilela para Buenos Aires Poetry 2019.