Theodore Roethke: Todo el aire y toda la tierra

I wake and feel the fell of dark
Gerard Manley Hopkins

Theodore Roethke (Michigan 1908-1963) es un poeta raro por lo maravilloso: raro en el sentido de inusual, salmón contra la corriente. También se podría decir que es un poeta oscuro, y que su complejidad llega a lo incomprensible. Pero no es tanto así. Es fácil denominar a un poeta como extraño o incomprensible. Es la salida más inocente, incluyendo a los poetas que no saben escribir buenos versos. No es el caso de Roethke. Como William Blake o Gerald Manley Hopkins demostró que sus alas se agitaban entre lo visionario y experiencial, entre la caída y la algarabía.
Roethke ganó el “Premio Pulitzer de poeía” por su libro The Waking (1954), y el “National Book Award” dos veces, por sus libros Words for the Wind (1959), y póstumamente The Far Field (1965).
Ted Roethke es un poeta fundamental dentro del riguroso campo de la poesia norteamericana del siglo XX. Un poeta que escribía villanelas, sextinas, endecasílabos, y jugaba con el lenguaje y sus sonidos en inglés. Apostaba al juego para desmenuzar el paso de la existencia. El abismo era su sino, y la experiencia vital, su epidemia.

Creció muy cerca del invernadero que cuidaba su padre. El mundo interior de su espíritu fue forjado en el invernadero, el paisaje y los ríos de su niñez. En sus poemas vuela el aire y la tierra. También se zambullen y se desangran cormoranes, garzas jorobadas, sanguijuelas, y peces con la boca espinosa. Vuela sobre sus campos una foresta de insectos, plantas, aves y raíces. Salta el poeta desde la tierra tranquila hasta la desesperación, buscando a veces, un encuentro con lo invisible.

MAZ

De Open House (1941)

LONG LIVE THE WEEDS

Hopkins

Long live the weeds that overwhelm
My narrow vegetable realm!
The bitter rock, the barren soil
That force the son of man to toil;
All things unholy, marred by curse,
The ugly of the universe.
The rough, the wicked, and the wild
That keep the spirit undefiled.
With these I match my little wit
And earn the right to stand or sit,
Hope, love, create, or drink and die:
These shape the creature that is I.

VIVA LA HIERBA MALA

Hopkins

¡Larga vida a la mala hierba que abruma
Mi estrecho reino vegetal!
La roca amarga, la tierra estéril
que obliga al hijo del hombre a laborar;
Todas las cosas impías, malditas,
Lo horrible del universo.
Lo rudo, lo malvado y lo salvaje
Mantienen el espíritu puro.
Igualo con ellos mi pobre ingenio
Y gano la facultad de pararme o sentarme,
Esperar, amar, crear, beber o morir:
Ellos dan forma a la criatura que soy.

De The Far Field (1964)

I WAITED

I waited for the wind to move the dust.
But no wind came.
I seemed to eat the air;
The meadow insects made a level noise.
I rose, a heavy bulk, above the field.

It was as if I tried to walk in hay,
Deep in the mow, and each step deeper down,
Or floated on the surface of a pond,
The slow long ripples winking in the eyes.
I saw all things through water, magnified,
And shimmering. The sun burned through a haze,
And I became all that I looked upon.
I dazzled in the dazzle of a stone.

And then a jackass brayed. A lizard leaped my foot.
Slowly I came back to the dusty road;
And when I walked, my feet seemed deep in sand.
I moved like some heat-weary animal.
I went, not looking back. I was afraid.

The way grew steeper between stony walls,
Then lost itself down through a rocky gorge.
A donkey path led to a small plateau.
Below, the bright sea was, the level waves,
And all the winds came toward me. I was glad.

ESPERABA

Esperaba que el viento moviera el polvo.
Pero no llegó ningún viento.
Parecía que me comía el aire;
Los insectos del prado hacían un ruido parejo.
Me levanté, sobre el campo, un bulto pesado.

Era como si tratara de caminar en el heno,
En lo profundo de la siega, y cada paso más profundo,
O flotando en la superficie de un estanque,
Las lentas ondas parpadeando en los ojos.
Vi todas las cosas magnificadas y relucientes
A través del agua. El sol ardía en una bruma,
Y me convertí en todo lo que veía.
Resplandecí en el resplandor de una piedra.

Y luego un burro rebuznó. Un lagarto saltó a mi pie.
Lentamente volví al camino polvoriento;
Y cuando caminaba, mis pies parecían enterrados en la arena.
Me movía como un animal cansado del calor.
Seguí sin mirar atrás. Tenía miedo.

El camino se empinó entre muros pedregosos,
Después perdido en un desfiladero rocoso.
Un camino angosto conducía a una pequeña meseta.
Abajo, el brillante mar era las olas niveladas,
Y todos los vientos vinieron hacia mí. Contento fui.

De The Far Field (1964)

HER LONGING

Before this longing,
I lived serene as a fish,
At one with the plants in the pond,
The mare´s tail, the floating frogbit,
Among my eight-legged friends,
Open like a pool, a lesser parsnip,
Like a leech, looping myself along,
A bug-eyed edible one,
A mouth like a stickleback, –
A thing quiescent!

But now-
The wild stream, the sea itself cannot contain me:
I dive with the black hag, the cormorant,
Or walk the pebbly shore with the humpbacked heron,
Shaking out my catch in the morning sunlight,
Or rise with the gar-eagle, the great-winged condor.
Floating over the mountains,
Pitting my breast against the rushing air,
A phoenix, sure of my body,
Perpetually rising out of myself,
My wings hovering over the shorebirds,
Or beating against the black clouds of the storm,
Protecting the sea-cliffs.

SU ANHELO

Antes de este anhelo,
Vivía sereno como un pez,
Armonioso con las plantas en el estanque,
Entre mis amigos de ocho patas,
La cola de la yegua, la rana flotante
Abierta como una piscina, una berula erecta
Recorriéndome como una sanguijuela,
Aquella comestible de ojos saltones,
Con boca de pez espinoso, –
¡Una cosa inerte!

Pero ahora-
La corriente fiera, el mismo mar no puede contenerme:
Me zambullo con la bruja negra, el cormorán,
O camino con la garza jorobada por la orilla guijarrosa
Sacudiendo mi presa a la luz del sol de la mañana,
O me elevo con el águila, el cóndor de grandes alas
Flotando sobre las montañas,
Golpeo mi pecho contra el aire,
Un Fénix, seguro de mi cuerpo,
Perpetuamente fuera de mí,
Mis alas sobrevuelan las aves de la orilla,
Me bato contra las nubes negras de la tormenta,
Protegiendo los acantilados.

Colaboración enviada por Miguel Ángel Zapata | Presentación y traducción de Miguel Ángel Zapata para Buenos Aires Poetry, 2020 | Imagen: Keystone Pictures USA / Alamy Stock Photo.