El Cisne | Charles Baudelaire

Extraído de Oeuvres complètes de Charles Baudelaire, Paris : Éditions de la Nouvelle revue française, 1918 | Traducción y Notas de Rodrigo Arriagada Zubieta | Buenos Aires Poetry, 2020. 

El Cisne

a Victor Hugo

I

¡Yo pienso en ti, Andrómaca! Este pequeño río,
pobre y triste espejo donde alguna vez brilló
la inmensa majestad de tus dolores de viuda,
este falso Simoïs¹ que crece por tus lágrimas,

De súbito ha fecundado mi fértil memoria,
mientras atravesaba el nuevo Carrousel².
El viejo París no es más (la forma de una ciudad
cambia más rápido ¡ay! que el corazón humano);

No veo sino con el espíritu este campamento de barracones,
este montón de fustes y capiteles apenas esbozados,
las hierbas, los grandes bloques verdes por el agua del charco,
y, brillante en los cristales, la confusión de las baratijas.

Ahí hubo una vez una casa de fieras;
Una mañana, a la hora en que bajo los cielos
fríos y claros el Trabajo se despierta, donde la basura
empuja un huracán pestilente en el aire silencioso,

Vi un cisne que se había fugado de su jaula,
y, con sus patas palmípedas rozando el empedrado,
arrastraba su blanco plumaje sobre el suelo áspero.
Cerca de un arroyo sin agua la bestia abriendo su pico

nerviosamente bañaba sus alas en el polvo,
y decía, el corazón lleno de su lago natal:
“Agua, ¿cuándo lloverás? ¿Cuándo tronarás, rayo?
Yo veo a este desdichado, mito extraño y fatal,

Hacia el cielo algunas veces, como el hombre de Ovidio³,
Hacia el cielo irónico y cruelmente azul,
Sobre su cuello convulso estirar su cabeza ávida
¡como si dirigiese reproches a Dios!

II

¡París cambia! ¡Pero nada de mi melancolía
se ha movido! palacios nuevos, andamios, bloques,
viejos suburbios, todo para mí deviene alegoría,
y mis añorados recuerdos son más pesados que rocas.

Además, frente al Louvre una imagen me oprime:
pienso en mi gran cisne, con sus gestos alocados,
como los exiliados, ridículo y sublime,
¡y roído por un deseo inagotable! y pienso en ti,

Andrómaca, caída desde los brazos de un gran esposo,
a las manos del soberbio Pirro4, como un vil ganado,
cerca de una tumba vacía en éxtasis doblegada;
¡ay, viuda de Héctor! ¡Y mujer de Heleno!

Yo pienso en la negra, enflaquecida y tísica,
pisando el lodo, y buscando, con ojos abatidos,
las inencontrables palmas de coco de la soberbia África
detrás de una inmensa muralla de bruma;

Pienso en los que han perdido lo que ya no se encuentra
¡jamás, jamás! ¡en los que se ahogan en lágrimas
y chupan el Dolor como una noble loba!
¡en los raquíticos huérfanos secándose como las flores!

Y entonces en el bosque donde mi espíritu se aísla
¡un viejo Recuerdo resuena con la fuerza de un cuerno!
Y pienso en los marineros olvidados en una isla,
¡en los cautivos, en los vencidos!… ¡y en muchos otros también!

Le Cygne

À Victor Hugo

I

Andromaque, je pense à vous! Ce petit fleuve,
Pauvre et triste miroir où jadis resplendit
L’immense majesté de vos douleurs de veuve,
Ce Simoïs menteur qui par vos pleurs grandit,

A fécondé soudain ma mémoire fertile,
Comme je traversais le nouveau Carrousel.
Le vieux Paris n’est plus (la forme d’une ville
Change plus vite, hélas! que le coeur d’un mortel);

Je ne vois qu’en esprit tout ce camp de baraques,
Ces tas de chapiteaux ébauchés et de fûts,
Les herbes, les gros blocs verdis par l’eau des flaques,
Et, brillant aux carreaux, le bric-à-brac confus.

Là s’étalait jadis une ménagerie;
Là je vis, un matin, à l’heure où sous les cieux
Froids et clairs le Travail s’éveille, où la voirie
Pousse un sombre ouragan dans l’air silencieux,

Un cygne qui s’était évadé de sa cage,
Et, de ses pieds palmés frottant le pavé sec,
Sur le sol raboteux traînait son blanc plumage.
Près d’un ruisseau sans eau la bête ouvrant le bec

Baignait nerveusement ses ailes dans la poudre,
Et disait, le coeur plein de son beau lac natal:
«Eau, quand donc pleuvras-tu? quand tonneras-tu, foudre?»
Je vois ce malheureux, mythe étrange et fatal,

Vers le ciel quelquefois, comme l’homme d’Ovide,
Vers le ciel ironique et cruellement bleu,
Sur son cou convulsif tendant sa tête avide
Comme s’il adressait des reproches à Dieu!

II

Paris change! mais rien dans ma mélancolie
N’a bougé! palais neufs, échafaudages, blocs,
Vieux faubourgs, tout pour moi devient allégorie
Et mes chers souvenirs sont plus lourds que des rocs.

Aussi devant ce Louvre une image m’opprime:
Je pense à mon grand cygne, avec ses gestes fous,
Comme les exilés, ridicule et sublime
Et rongé d’un désir sans trêve! et puis à vous,

Andromaque, des bras d’un grand époux tombée,
Vil bétail, sous la main du superbe Pyrrhus,
Auprès d’un tombeau vide en extase courbée
Veuve d’Hector, hélas! et femme d’Hélénus!

Je pense à la négresse, amaigrie et phtisique
Piétinant dans la boue, et cherchant, l’oeil hagard,
Les cocotiers absents de la superbe Afrique
Derrière la muraille immense du brouillard;

À quiconque a perdu ce qui ne se retrouve
Jamais, jamais! à ceux qui s’abreuvent de pleurs
Et tètent la Douleur comme une bonne louve!
Aux maigres orphelins séchant comme des fleurs!

Ainsi dans la forêt où mon esprit s’exile
Un vieux Souvenir sonne à plein souffle du cor!
Je pense aux matelots oubliés dans une île,
Aux captifs, aux vaincus!… à bien d’autres encor!

 

NOTAS

¹ Actual río Dümruk Su de Turquía. Es citado numerosas veces en La Ilíada por Homero.
² Plaza interior del Louvre, donde se edificó todo un barrio de París, especialmente la rue Doyenné donde vivían Gautier y Nerval, hacia 1830. Se trata de un espacio para la experimentación melancólica donde se encuentran, luego de intensos trabajos, los escombros en retirada, la antigua ciudad y esa otra ciudad nueva aún, poco nítida, fragmentada, que se levanta sobre aquella en la época de Baudelaire.
³ Se refiere al verso de Ovidio en Las Metamorfosis: el creador dio al hombre un rostro frontal y le ordenó que lo elevara al cielo, dirigiéndolo hacia las estrellas.
4 Hijo de Aquiles, llamado también Neoptólemo, a quien fue entregada Andrómaca luego de la muerte de Héctor. Este mito se encuentra en la obra de Racine, Andromaque, estrenada en 1667.