Pizarnik ahoga a Pizarnik | Beverly Pérez Rego

Beverly Pérez Rego. Poeta y traductora venezolana. Entre sus obras publicadas en poesía: Artes del vidrio (1992: Caracas, Fondo Editorial Pequeña Venecia); Libro de cetrería (1994: Maracay, Ediciones Casa de la Cultura de Maracay, Colección El Cuervo); Providencia (1998: Coro, Fondo Editorial del Estado Falcón, Ediciones Libros Blancos); Grimorio (2002); Escurana (2004: Caracas, Fondo Editorial Eclepsidra, Casa de la Poesía Pérez Bonalde); Poesía reunida (2006: Prólogo de Juan Calzadilla. Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana). Como traductora se destacan: Tristia (1996), Alejandro Oliveros (edición bilingüe) y Louise Glück – poesía selecta (2008), Mark Strand (2011), Natalie Handal (Visor, 2012) y Najwan Darwish (2014).

Monólogo X

…quedó toda la confusión del infierno
cifrada en mi Babilonia
Rosaura, Jornada Tercera

La puerta (mejor diré funesta boca)
abierta está, y desde su centro
nace la noche, pues
la engendra dentro.
(Suena ruido de Cadenas.)

¿Qué confuso laberinto
es este, donde no puede hallar
…..la razón el hilo?

¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegios tan suave
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un hilo,
a un yunque, un garfio y un ave?

II. Santa Erzsébet

Porque en Ella vivimos, y nos movemos, y tenemos nuestro ser, como han dicho sus poetas inéditas. Porque somos su descendencia. Sus hijas también se decían, como silabarios, desde el fondo trocado en noche, cuando cae la escritura. Aquí estamos, a punto de confesarnos ante cuatro paredes, y el interrogador no nos creerá.
La luz se arrastra y abre una puerta, cierra dos, luego otra: Ella distaba los hombros prietos de las eses, de los vientres de las zetas, ligero yunque de carne vaciada a su oficio. Las exangües de blancos corazones atribulados en el hilo de la letra. Entonces, como cuentas rojas, el terror recoge el Saber alrededor de sus cuellos. Vierte agua hirviendo. Convoca a la plaza pública. Va a construir una enorme horca.
Las devoradas tendidas en la nieve. Como una corona funeraria en el huerto, como extraordinaria crueldad. Dolor infalible como el poema, Ella piensa. Y lo escribe.
En el más allá, la Santa pudo escuchar las pisadas de sus hijas, pues nunca las dijo ausentes. Las extrañaba. Misterio barriendo la luz del día. Vientre en blanco. Agua hirviendo. Sus armas blancas. En la casa del idioma, sus brazos, sus piernas, barrotes de la tormenta blanca. Sube al cadalso y advierte: la palabra se inflige como un hacha de hebras negras.
El hilo decía una llanura sin fin al entrar en la Iglesia del Tiempo Ausente.

PIZARNIK AHOGA A PIZARNIK

a la Pizarnik

no sé (lady in the highest tower)
(mano líquida) sang & sang
then (o muerta) flew (canta oscura) to dark
(silenciosa) still singing
(oral cual fuente)
dark gorge song
asesina (butcheress)
(tal vez juglar)
jugular ink
write her away (la mano sangra)
(tinta yugular) lithium bird
bird = cage (pájaros + pájaros)

LA IGLESIA DEL TIEMPO AUSENTE

Y si no solo lo adoramos en Su presencia, lo adoramos en Su abandono, divisándolo en la faz de un vitral,

Y es menester el Ministerio de Su Ausencia, el arte del divino desabrigo, orando en la desidia del velar,

Si el horario llevara la copa a pausar al hemistiquio, cavara su raíz, sembrando sus fieles en la nave central,

Si el otro, el minutero, lo obedeciera, iría en el cuello de la llama hacia el coro, en el oro del sagrario atemporal,

Si el otro, el segundero, se acercara al engranaje impulsado por el péndulo en los transeptos de la piedra de Acaz,

El ángel, el enviado, no ha llegado y llegará al presbiterio, el ocaso hará su ciencia, el árbol de la vida en el atril,

El río de cristal será el púlpito, donde vaga la campana sin mazo ni estrella, sin velo, ni vela,

Gira en el bisel de obsidiana, de la pila bautismal a la cima del altar,

El injusto será injusto, el inmundo será inmundo, la corona dará vuelta, puliéndose el dial,

Y lo santo, santo quedará, trepando la veleta, en la cruz de la torre del Zohar,

Y aquella que hubo lágrimas se irá, y aquella que hubo sándalo se irá,

Y aquella que hubo arándanos se irá, y aquella que hubo címbalos se irá

Colaboración enviada por Víctor Manuel Pinto | Poesía Venezuela | Buenos Aires Poetry, 2020.