A una que pasa | Charles Baudelaire

El título de poema ha sido frecuentemente traducido al español como “A una transeúnte”. En la versión que aquí presentamos, evito esta redundancia porque es evidente que la fórmula del primer verso La rue assourdissante, introduce desde ya el panorama callejero por el que se transita. Más importante parece ser el acontecimiento que al poeta “le pasa”, un sentido que no puede ser captado inmediatamente, sino en la medida que altera la existencia del poeta. Recuérdese al respecto lo que dice Nietzsche en el prólogo a La Genealogía de la Moral y la idea de las “doce campanadas de la vida y la imposibilidad de percibirlas actualmente”. La calle es, en el poema, un sujeto atribuido con fuerza desde el comienzo del mismo, sujeto que es asimismo la multitud, en donde el amor huye- pasa al poeta, al modo en que señala Benjamin al referirse al poema en su estudio sobre el flaneur.

A una que pasa

La calle ensordecedora gritaba en torno a mí.
Alta, esbelta, enlutada, majestuosamente entristecida.
Una mujer pasó y con gestos elegantes
alzaba y balanceaba la guirnalda de sus velos;

Ligera y noble con su pierna estatuaria.
Yo, yo bebí crispado como un loco.
En sus ojos, lívido cielo en que germina el huracán,
la fascinante dulzura y el placer que asesina.

¡Un relámpago… y la noche! belleza fugitiva
cuya mirada me hizo renacer al paso
¿No te volveré a ver sino en la eternidad?

¡Muy lejos de aquí! ¡Muy tarde! ¡Nunca, tal vez!
Que ignoro donde fuiste ni sospechas mi ruta,
¡Oh tú a quien hubiese amado, Oh tú que lo supiste!

À une passante

La rue assourdissante autour de moi hurlait.
Longue, mince, en grand deuil, douleur majestueuse,
Une femme passa, d’une main fastueuse
Soulevant, balançant le feston et l’ourlet ;

Agile et noble, avec sa jambe de statue.
Moi, je buvais, crispé comme un extravagant,
Dans son oeil, ciel livide où germe l’ouragan,
La douceur qui fascine et le plaisir qui tue.

Un éclair… puis la nuit ! – Fugitive beauté
Dont le regard m’a fait soudainement renaître,
Ne te verrai-je plus que dans l’éternité ?

Ailleurs, bien loin d’ici ! trop tard ! jamais peut-être !
Car j’ignore où tu fuis, tu ne sais où je vais,
Ô toi que j’eusse aimée, ô toi qui le savais !


Extraído de Oeuvres complètes de Charles Baudelaire, Paris : Éditions de la Nouvelle revue française, 1918 | Traducción y Notas de Rodrigo Arriagada Zubieta | Buenos Aires Poetry, 2020.