El radio de pilas y otros poemas | Pamela Rahn Sánchez

Pamela Rahn Sánchez (Caracas, Venezuela, 1994) Realizadora cinematográfica, mención guion en la Escuela Nacional de Cine de Caracas. Es ganadora del premio Gloria Fuertes de Poesía Joven (2018) con su libro Breves poemas para entender la ausencia (Editorial Torremozas, 2019). Autora del poemario El peligro de encender la luz (Hanan Harawi Editores y Todos tus crímenes quedaran impunes, 2016), de la plaquette Flores muertas en jarrones sin agua (Difusión Alterna Ediciones, 2017) y del poemario La luz entre las cosas (Sion Editorial, 2020). Combina la poesía con el collage, sus creaciones pueden encontrarse principalmente en Instagram y Facebook, en el espacio Papeles Renacidos.

De: El radio de pilas y otros poemas (2020)

DESTRUCCIÓN DE LA CASA

Abrir todos los grifos de agua
dejarla correr por las escaleras
los pasillos
las esquinas de cada cuarto

Dejar incluso al agua subir por las paredes

Dejar que los pájaros se enreden y se remojen las alas
dejar que el agua llegue a casa de la vecina
que la sala se convierta en una piscina comunal
y el cuarto sea un pozo de libros
que dos amantes naden desnudos
de mariposa, clavado o ranita
con el horror de lo que está por acabarse

Dejar que el agua corra libre
a toneladas
en todos los sitios
solemne
y deforme

recordando
la memoria
que dejan
las grietas.

SE INUNDA LA CASA

Este es un lugar para irse
conviene entrar
para soportar el peso de los días

Este es un lugar donde se llega rápido a lo pesado

El novio es el marido
y el marido de pronto es el abuelo

El abuelo comienza a envejecer
y en un día se convierte en el nieto

Se vive como construyendo una ciudad
que todos los días se derrumba

Se inunda la casa
pero no hay agua para cocinar

La música aún suena
en las copas vacías

el sonido es un lugar
que se niega a caer.

UNA CIFRA TRISTÍSIMA

En esta cifra tristísima de gente que se queda
Leo a Boccanera

Tirando poco a poco de las alas de las guacamayas
y de los caballos flacos que caminan al borde de la calle

y que también se quedaron

Repitiéndome a mí misma:
no basta saber nadar
para no ahogarse

como dice Diego hay que saber buscar
diamantes en las olas para llegar
al alba
de nosotros
………mismos.

LLEGÓ LA OSCURIDAD

Llegó la oscuridad
luego se oyeron los aviones
después vino la vela
el radio y la angustia de la espera
La complicidad silencio de una casa apagada
el timbre
el vecino
la batería muriendo
y la noche con linterna
hasta arroparse sin remedio
con los ojos abiertos
cazando sombras fugaces
en esta casa que se arruga.

Colaboración enviada por Víctor Manuel Pinto | Poesía Venezuela | Buenos Aires Poetry, 2020.