Ayes del destierro | Andrea Sofía Crespo Madrid

Andrea Sofía Crespo Madrid nació en Valencia, Venezuela en 1995. Poeta, traductora y licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca. Ha publicado Tuétano (La Poeteca, 2018 y Ojos de Sol, 2020), su primer libro. Sus textos también pueden encontrarse en publicaciones digitales, como La flor en que amaneces, El puente es la palabra (antología de poetas venezolanos en la diáspora), entre otros. Es miembro del comité editorial de Escritores Cordillera. Actualmente reside en Madrid y cursa un Máster en Edición y Gestión Editorial.

Tres poemas del amor desviado

I

Es la víspera del corte,
veinticinco años más tarde
del primer clavado,
el nado sordo de tus aguas a las mías.
Al miedo venció el amor,
el aprendizaje lácteo.
Hoy me pides mis palabras
sucias de mundo.
Sospecho que a ti también te aterra el balbuceo,
…………………………………………..la figura en el espejo,
…………………………………………..su geometría incomprensible.
He contado lo que temo olvidar:
la sabiduría de los besos,
el archivo torcido por la posibilidad del rapto
y el asombro por la vida más alto.
Ahora parto, madre,
pero no me voy de ti. Parto al cielo.
Yo soy aquella que ayer no más decía…
………………………………………….-………..escribo por el milagro
………………………………………….-………..de la ternura.

A las nadies

II

Yo también miré hacia atrás
para convertirme en cristales de sal
frente a la fogata de todo lo amado:
escogí la memoria en silueta
este borroneo callado
en mi escritura de marimacha/
censuré el espacio y las noches sobre su cuerpo
arrastrando, a veces, la punta de la lengua
por el arado de su espalda.
Para escribirle tuve que apartarme
del mismo canto, ya encerrado
en el claustro del recuerdo:
no le digas a nadie,
nadie tiene que enterarse,
yo no voy pregonando el amor por nadie
Hoy escribo las parábolas más alegres
por ella puedo palpar el cielo con las manos
mientras la piel atraviesa
las réplicas del amor.

Non es nomne ninguno que bien derecho venga
que en alguna guisa ella non avenga.
Berceo

III

Aprendí a nombrarla en secreto
debajo de mi pupitre de primer grado: ella estaba detrás
de la palabra madre.
Amarla era atravesar la inocencia una vez más
eterno retorno desde la ternura hacia el deseo
eterno retorno del diente roto
hacia sus caderas impelidas por mi ruego.

Ahora nombrarla se ha vuelto inevitable:
………………………………………….una cicatriz en el océano
………………………………………….un epíteto de milagros
………………………………………….una aventura líquida en los sonidos de la fe
………………………………………….una derivación de la madre del mundo
………………………………………….una lista de otros cariños
………………………………………….ella tan solo una certeza que traspasa
sin conciencia de cuerpo.

Colaboración enviada por Víctor Manuel Pinto | Andrea Sofía Crespo Madrid, del libro inédito Ayes del destierro | Poesía Venezuela | Buenos Aires Poetry, 2020.