“Presencia en común”, El Martillo sin amo (1935) | René Char

 Poeta francés y figura clave de la literatura moderna francesa, René Char (1895-1952) nació en L’Isle-sur-Sorgue, en Provenza. Al terminar el bachillerato en el liceo de Avignon, su familia lo envió a Marsella para estudiar ciencias empresariales, estudios que realizó sin gran convicción. La publicación de Capitale de la douleur  (1926) de Paul Éluard supuso un gran impacto para Char, y tras completar su servicio militar en 1928 publicó Cloches sur le coeur, una colección de poemas que destruyó poco después. En 1929, visitó París y conoció a André Breton, René Crevel y Louis Aragon, todos ellos destacados representantes del surrealismo. Un año más tarde Char firmó el Segundo manifiesto surrealista, así como diversos panfletos que criticaban la Exposición Colonial de París y defendían el movimiento revolucionario español. En 1935 publicó  Le Marteau sans maître, de estilo surrealista y rico en imágenes exuberantes.

“Presencia en común”, El Martillo sin amo (1935)

Estás apurado por escribir,
como si estuvieras retrasado en la vida.
Si así fuera corteja tus fuentes.
Apúrate.
Apúrate a transmitir
tu parte de maravilla de rebelión de beneficencia.
Efectivamente estás atrasado en la vida,
la vida inexpresable,
la única a fin de cuentas a la que aceptas unirte,
esa que te es negada cada día por los seres y por las cosas,
de la que obtienes penosamente aquí y allá algunos fragmentos descarnados
al fin de combates sin piedad.
Fuera de ella, todo no es más que agonía sumisa, fin grosero.
Si encuentras la muerte durante tu tarea,
Recíbela como la nuca sudorosa encuentra bueno el pañuelo árido,
inclinándote.
Si quieres reír,
ofrece tu sumisión,
nunca tus armas.
Fuiste creado por unos momentos poco comunes.
Modifícate, desaparece sin arrepentimiento
a merced del rigor suave.
Gajo a gajo la liquidación del mundo sigue
sin interrupción,
sin distracción.

Enjambra el polvo
nadie descubrirá vuestra unión.

“Commune Présence”, Le Marteau sans maître (1935)

Tu es pressé d’écrire,
Comme si tu étais en retard sur la vie.
S’il en est ainsi fais cortège à tes sources.
Hâte-toi.
Hâte-toi de transmettre
Ta part de merveilleux de rébellion de bienfaisance.
Effectivement tu es en retard sur la vie,
La vie inexprimable,
La seule en fin de compte à laquelle tu acceptes de t’unir,
Celle qui t’est refusée chaque jour par les êtres et par les choses,
Dont tu obtiens péniblement de-ci de-là quelques fragments décharnés
Au bout de combats sans merci.
Hors d’elle, tout n’est qu’agonie soumise, fin grossière.
Si tu rencontres la mort durant ton labeur,
Reçois-là comme la nuque en sueur trouve bon le mouchoir aride,
En t’inclinant.
Si tu veux rire,
Offre ta soumission,
Jamais tes armes.
Tu as été créé pour des moments peu communs.
Modifie-toi, disparais sans regret
Au gré de la rigueur suave.
Quartier suivant quartier la liquidation du monde se poursuit
Sans interruption,
Sans égarement.

Essaime la poussière
Nul ne décèlera votre union.

Extraído de Le Marteau sans maître (1935) | Traducción de Cristian Ton | Buenos Aires Poetry, 2021.