2 poemas : Elvio Ceci

Elvio Ceci se graduó en lingüística en Bolonia y estudió Studi Linguistici e Cognitivi en Siena. Ha trabajado en DIEM (Dipartimento di Ignegneria dell’Informazione, Ingegneria Elettrica e Matematica Applicata) en la Università di Salerno como investigador y luego en “La Sapienza” di Roma como profesor. Recientemente fue investigador en la Università di Belgrado sobre Sentiment Analysis en los lenguajes criminales. Enseñó italiano en la Università di Banja Luka.
Ha publicado dos libros de poesía con Pietre Vive Editore: PAREIDOLIA – Vedere ciò che non c’è y Cantare del Deserto. Forma parte de algunas asociaciones culturales de poesía, como la Asociación “Libero de Libero”, donde promueve la poesía en escuelas. Ha organizado por seis años el festival poético Verso Libero en Fondi (LT). Es autor de espectáculo, teatro, conciertos y laboratorios poético-musicales con David Riondino (TG Suite – La Cronaca Cantata).

NDSN

A volte mi chiedo se ciò che sono
l’ho deciso io oppure fa parte
della mia natura, se è un dono
o cultura ciò che sceglie le carte.

Il sole illumina e riscalda
con le sue azioni di brillamento,
abbandonando macchie e si sfalda
per cucire un verde abbigliamento

all’aurora e al suo concerto diurno;
o per truccare con il bianco perla
e rossa falce quel fiore notturno,
che Luna ha nome, ma non va in gerla.

Il mare invece non ha propria luce:
assorbe il blu nel proprio fondo, il rosso
sulla sua superficie lo ricuce,
come una tesi dopo un paradosso.

Disegna su di sé la geometria
siderea e sorregge la lampara
che rolla tra correnti, in balia
di una pesca quasi sempre rara.

Se guardo la tua pelle color grano,
una guerra di sospiri incombe:
non so se urlare ti voglio piano
o aspettare una tua voce. Ecatombe

di momenti non detti né iniziati
e mi sobbalza lo sguardo al vedere
delle foto su schemi illuminati
con cui la mente torna al suo piacere.

Sentiment del Tempo n. 168 – La morte nel suono

Non esplodono fuochi d’artificio
dentro questi polmoni illuminati,
ma missili israeliani lanciati da fuori
contro il mio edificio.
Sento nel cuore un vecchio maleficio
dell’eterno ritorno dell’assurdo:
l’atro abbandono del popolo curdo;
il mancato respirare nel mare;
i morti che lo Stato sa causare in guerre civili.
È
tutto
assurdo.

“Figlio mio, non vedi? Sei fortunato”,
uno spirito continua a dirmi.
Uno spirito continua a dirmi,
“Figlio mio, non vedi? Sei fortunato.”
Fortunato mi dico fortunato,
nato dalla parte del mondo buono.
Ogni mattina sento questo suono
e passano lente le ore di vita,
spese in una ricerca infinita
di soldi
e muore così ogni frastuono.

NDSN

A veces me pregunto si lo que soy
Lo decidí yo o es parte
de mi naturaleza, si es un regalo
o cultura eso que elige las cartas.

El sol ilumina y calienta
con sus acciones de fulgor,
dejando manchas y se descama
para coser un verde hábito

al amanecer y en su concierto diurno;
o para maquillar con blanco perla
y roja hoz aquella flor nocturna,
que Luna tiene nombre, pero no va en la alforja.

El mar, en cambio, no tiene luz propia:
absorbe el azul en su fondo, el rojo
en su superficie lo cose de nuevo,
como una tesis tras una paradoja.

Dibuja sobre sí misma la geometría
sidérea y apoya la lámpara
que rodea entre corrientes, a merced
de un durazno casi siempre raro.

Si miro tu piel color trigo,
una guerra de suspiros se incumbe:
No sé si gritar te quiero despacio
o esperar tu voz. Hecatombe

de momentos no dichos ni iniciados
y me sobresalta la mirada al ver
las fotos sobre esquemas iluminados
con las cuales la mente vuelve a su placer.

Sentiment del Tempo n. 168 – La muerte en el sonido

No explotan fuegos artificiales
dentro de estos pulmones iluminados,
sino que misiles israelíes lanzados desde fuera
contra mi edificio.
Siento en el corazón una vieja maldición
del eterno retorno del absurdo:
el otro abandono del pueblo kurdo;
la falta de respiración en el mar;
las muertes que el Estado sabe causar en guerras civiles.
Es
todo
absurdo.

“Hijo mío, ¿no puedes ver? Eres afortunado”,
un espíritu insiste en decirme.
Un espíritu insiste en decirme:
“Hijo mío, ¿no puedes ver? Eres afortunado”.
Afortunado, me dicen afortunado,
nacido en la parte del mundo bueno.
Todas las mañanas escucho este sonido
y pasan lentas las horas de vida,
gastadas en una búsqueda infinita
de dinero
y muere así el estruendo.

Traducción de Mario Chávez Carmona | Poesía Italia | Buenos Aires Poetry, 2021.