A Seereeyus Kerakter & otros poemas | Konstantinos Doxiadis

Konstantinos Doxiadis es un escritor, poeta, y editor griego, interesado principalmente en la maleabilidad de la voz narrativa. Colabora escribiendo para The Books’ Journal, leyendo para Harvard Review, y es editor senior en La Piccioletta Barca. Actualmente trabaja en su -primera novela.

Hay dos soles

Hay dos soles que salen cada mañana
Uno de tórrido rojo y el otro su reflejo
Bordeando y ocultándose tras nubes y cielo.

Hay dos soles
Y cuando rompa el alba
Solo uno arderá
Llevándose toda la belleza
Llevándose todo el pesar
El pesar, el gozo y los gritos
Tanto de risa como de dolor.

Hay dos soles
Y ante ellos hay una tierra baldía
Un cementerio de vidas yermas
Sueños descuidados y amores marchitos
Y cuando uno se pone
Habrá el otro de levantarse
Porque no hay oscuridad aquí
Solo luz.

Y con ellos viene la quietud
Si tuviéramos una sombra
Con ellos vienen los yerros
El derrame interminable del tiempo
Si tuviéramos algo de paz
Porque en el torrente — No. Tormento.
Porque en el tormento, de calor y de luz,
Si tuviéramos algo de soledad
Algo de fe, liberación…
En el torrente…

Silencio.

Ningún sonido pega más vacío que el de un eco. Y en la penumbra, no encontraremos consuelo. Solo un anhelo eterno por la abrasadora, cegadora luz.

A Seereeyus Kerakter

Are you or are you not,
A serious character?
EZRA POUND, 1913, citado por Charles Olson.

A seereeyus kerakter
Respuesta de POUND a James Laughlin,
27 de septiembre, 1936.

How fortunate the poet was
to be blind and not deaf

Quisiste el suave viento, Ezra,
Para barrer tus palabras
Como hojas al cielo
Y el viento vino
Porque la vieja voz se levantó
Tejiendo una oración sin fin

Quisiste la lámpara, Ezra,
Para guiar tu senda
Como estrellas hacia la noche
Y hallaste la lámpara
Porque en la penumbra el oro
Juntó a la luz en su contra

No puedo ver aún, Ra,
Pero tu voz he empezado a escuchar…
Ese leve viento la lleva bien
No puedo escuchar aún, Ra,
Pero he empezado a ver tu oro…
Pronto brillará lo suficiente como para escribir

Porque un viento no es un río ni un llano ni una luz
No se drena no se seca no se muere
Todo el año aúlla, Ra,
Aúlla y lamenta y aúlla
Y AÚLLA
Y aullará por la eternidad

Así que sopla a través de las hojas, Ra,
Y remueve el humo
Y agita los árboles
Y yo también, llegado el momento,
Te hallaré guiado por una lámpara mía
Hablando con un viento mío

Y aullará
Lo suficientemente alto como para que escuches…

Los Marinos

Y luego bajaron al mar
Y tallaron la orilla a lo largo de sus rompientes
Quilla seca en arena mojada
Y el rocío de sal aguija en las pieles

Los vientos crecen en fuerza
Y más salvajes son las olas
Espuma creciente filtrándose en la madera
Amontonándose en la proa

Y las arenas empapan más profundo
Los ponen de rodillas
Arrodillarse ante las aguas revueltas
Y ver el mar de eternos giros

Y luego una pausa en la lucha
Un silencio…
Un silencio entre los aullidos
Y luego un susurro
Un leve susurro
La voz baja de Héspero
Conjugando el miedo

“¿Qué si el sol se pone
Y no hay luna que lo reemplace?
¿Qué si el mar se hincha
Y corroe la costa a mareas?”

Tira de sus mangas

“¿Qué si el barco está encallado
Y ustedes se pudren junto a su esqueleto de madera?”

Y entonces se levantan
Quitando arena de ojos con sal
Y estirando cuerpos batidos

“¿Y si las estrellas
Vagas y eternamente desvanecientes
Solo se ven en el mar?”

Y así se vuelven
Espaldas rectas dobladas otra vez
Ojos brillando con resolución

Y poniendo hombro en popa
Empujan —
Y hundiendo en el barro huellas desnudas
Levantan —
La madera crudamente talada
Agitándose contra sus esfuerzos
Cabos sueltos y esquinas arpadas
Cediendo contra su peso
Y tambaleando hacia las aguas bajas

Aquí, cresta y proa son una
Subiendo y cayendo
Con un solo respiro

—De sal a la sal—
Y otra vez al principio:

Se arrastran hasta la cubierta
Empapados en agua y sudor
Y suave risa irrumpe en la confusión
Desafiando al vendaval…

Y mano sobre mano gastada
Se aferran a la driza
Izando esas velas miserables
Esos sucios parches de harapos y ensueños
Jadeando locamente para el viento

Y el barco se mece hacia el frente —
No más con movimiento —
Luchando en vano para mantenerse a flote
Mientras la orilla se aleja en la distancia
Y el sol dibuja en el horizonte
Lustrando con sus postreras brasas
Y cosiendo capuchas de sombra en los lomos…

Es una pena que no volteen
Ni por un momento
Porque mientras el rayo final se teje
Y sus sombras se lanzan hacia la oscuridad
No las ven amortajando
Todas las tierras a su alcance


Poesía Griega | Traducción de Ignacio Oliden | Buenos Aires Poetry, 2021.