La Poeta que fue lenguaje | Saint-John Perse

Saint John-Perse nace en Saint-Leger-à- Feuilles, pequeña isla caribeña de las Antillas, el 31 de mayo de 1887, con el nombre de Marie René Auguste Aléxis Saint Léger-Léger, en el seno de una familia de propietarios locales dedicada a la explotación de plantaciones de café y azúcar. El terremoto que devasta Guadalupe en 1897 obliga a la familia a regresar a la metrópoli; allí se instalan en Pau. Tras dejar brevemente los estudios por la muerte de su padre, se licencia en Derecho, Filosofía y Antropología en la Universidad de Burdeos en 1910 y frecuenta como alumno libre la Facultad de Ciencias,. En 1909 concluye su primer libro, Estampas para Crusoe, que se publica en La Nouvelle Revue Française. Dos años más tarde se traslada a París y edita Elogios. En 1916 es enviado a China, su primer y único destino como diplomático. Allí permanecerá hasta 1921. Durante esos años viaja por toda Asia y escribe Anábasis, acaso el más representativo y conocido de sus libros, publicado en 1924 bajo el seudónimo de Saint-John Perse A su vuelta, ingresa en el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde trabaja como secretario general hasta su exilio en el año 1940.. Con la ocupación alemana y la instauración del régimen de Vichy, las autoridades colaboracionistas le privan de la nacionalidad francesa, confiscan sus propiedades y su vivienda parisina es saqueada. El poeta parte hacia Estados Unidos, donde trabaja como asesor de la Biblioteca del Congreso en Washington, adonde se traslada con su compañera, Rosalía Sánchez Abreu, de ascendencia cubana. Providencial será el renombre del que goza en los círculos literarios a raíz de la traducción al inglés de Anábasis, hecha por T.S. Eliot en 1930. Durante estos años difíciles se suceden nuevos libros: LluviasNieves y Poema a la extranjera, concebido en Nueva York durante el invierno de 1944. Nunca ajeno a la realidad política de Francia, destina los derechos de autor de algunas de estas obras a un comité francés de socorro de las víctimas de la guerra. A partir de 1945, fecha de la escritura de Vientos, Perse aborda la redacción de Mares (1957). En 1958 se casa con la neoyorquina Dorothy Milburn Russel, época en que escribe Crónica, y en 1960, a los 73 años, recibe el Premio Nobel de Literatura. En 1962, y en diálogo con la obra del pintor George Braque, publica su última gran obra, Pájaros. El sábado 20 de septiembre de 1975, a dos días del equinoccio de otoño, fallece en su casa de la península de Giens, al borde del Mediterráneo.

La Poeta que fue lenguaje:

….«Amargura, ¡oh valimiento! ¿Dónde se quema aún la aromática hierba?… Enterrada la semilla de la amapola, retornamos al fin hacia ti, Mar insomne de la vida. Y eres tú para nosotras lo siempre desvelado y severo como el incesto bajo el velo. Y afirmamos, lo hemos visto, tan bella como la adversidad la Mar para las mujeres. Y nada conocemos más inmenso y loable que tú,
….¡Oh Mar que te desbordas que desbordas en nuestros sueños como una sempiterna denigración y como una tremenda vileza, oh tú que acechas los enormes muros de la infancia y los bancales como una obscena tumescencia y como un mal divino!

….La úlcera permanece en nuestros costados igual que un marchamos de franqueza, el amor en los labios de la llaga como la sangre de los dioses. ¡Amor! amor de la deidad semejante a la invectiva, las formidables garras atravesando nuestra femenina carnalidad, y los enjambres fugaces del espíritu sobre la permanencia de las aguas… Carcomerás, dulzura,
….Hasta esa pudibundez del alma que brota de las inflexiones de la garganta y sobre el arco invertido de la boca -ese mal que arraiga en el corazón de las mujeres como una hoguera de áloes, o como el hartazgo del pudiente entre sus mármoles, sus ciborios de múrrino.

….Un tiempo no previsto amanece para nosotras. No podemos aguardar en nuestros lechos la extinción de las teas hogareñas. Nacimos de lo nocturno y a esa noche pertenece nuestra creencia. Un aroma de cedro y olíbano mantiene aún nuestra posición en el valimiento de las Ciudades, sin embargo el sabor de la mar permanece en nuestros labios,
….Y como una fragancia marina entre las sábanas, divinidades del umbral y de la alcoba! Vestidoras y Peluqueras, invisibles Guardesas, oh las que tomáis puesto tras nosotras en las ceremonias públicas, alzando en los faros marinos los enormes espejos que reflejan el espectro de la Ciudad,
….¿Dónde estabais, esa noche, cuando rompimos nuestros vínculos con el pesebre de la felicidad?

….Pero vosotros que permanecéis ahí, divinos huéspedes de los tejados y las azoteas, ¡Nobles! ¡Caballeros! ¡amos del látigo! oh maestros en bailar al paso de los varones entre los Magnos, y dueños absolutos de las emociones – oh vosotros que mantenéis álgido el gemido de las mujeres durante la noche,
….Haced que una tarde recordemos todo lo que de gallardo y de verdadero allí se consumaba, y que nos llegó de la mar, y que de lugares lejanos nos vino,

….Entre todas las cosas ilícitas y aquellas que superan el entendimiento…».


Extraído de Saint-John Perse, Obra poética. Traducción de Alexandra Domínguez y Juan Carlos Mestre, Galaxia Gutenberg, 2021, pp. 597-599 | Buenos Aires Poetry, 2021